8 DE MARZO: EL ORIGEN

El 8 de marzo no representa una fiesta para las mujeres. Es una conmemoración de sus derechos humanos.

8 de marzo, 2022 8 DE MARZO: EL ORIGEN

Desde 1975 la ONU estableció el 8 de marzo como el Día de la Mujer.  En pocos años se cumplirá medio siglo de instituida la fecha y aun así existe poca información del motivo real por el cual se conmemora.  Es un buen momento para explorarlo y dejar constancia de que el 8 de marzo no es una fecha propicia para enviar flores y bombones, sino ocasión para reconocer la valentía de las congéneres que nos permiten a las féminas estar aquí en este momento, ejerciendo nuestros derechos de manera digna y justa.  Por desgracia, en muchas latitudes las condiciones de vida de la mujer siguen siendo limitadas, o incluso más graves: algunos países de medio oriente que contaban con las libertades del mundo occidental, las perdieron y regresaron a condiciones de sometimiento por regímenes fundamentalistas que así lo marcan.

El primer personaje que nos fue abriendo camino, según marca la historia, fue la francesa Olympe de Gouges.  Durante el desarrollo de la Revolución Francesa en el siglo dieciocho, ella desplegó en forma pública un manifiesto llamado: “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana”, como una réplica a su correspondiente “Declaración de los derechos del hombre”, hecho público por los varones revolucionarios.   Hay que decirlo, ello le valió la muerte en la guillotina y el rechazo de su hijo, temeroso de tener el mismo destino que su madre.

La primera mitad del siglo diecinueve transcurrió con malas condiciones laborales para las mujeres y para los niños.  Hay que recordar que en ese tiempo estaba permitido el trabajo infantil, inclusive en condiciones de muy alto riesgo, como las que tienen que ver con la industria minera.  Un 8 de marzo de 1857, un grupo de mujeres trabajadoras neoyorquinas convocó a huelga, misma que fue disuelta por las fuerzas del orden.  Nuevamente un 8 de marzo, pero de 1912, el grupo de mujeres trabajadoras se organizó de mejor manera.  Realizaron una marcha de protesta conocida como “Pan y rosas”, inspirada en un poema de James Oppenheim, cuyo verso inicial dice: 

Mientras marchamos, marchamos
En la belleza del día
Un millón de cocinas oscuras
Y un millar de molinos grises
Son tocados por la luz
Que un súbito sol libera
Y así nos oyen cantar
Pan y rosas, pan y rosas.

A finales del siglo diecinueve la demanda de mejores condiciones de vida para las mujeres comenzó a dar frutos.  En 1893 Nueva Zelanda reconoció el derecho al voto de la mujer.  Esto ayuda a entender cómo en la actualidad el liderato político de aquel país está llevado por Jacinda Ardern, joven política perteneciente al partido laborista y que –justo señalarlo–, se destacó al inicio de la pandemia por encabezar el primer país que logró frenar la transmisión del coronavirus.  Actualmente los azota un rebrote, pero eso es otra historia. Por su parte en México el sufragio femenino se consiguió hasta mediados del siglo pasado, o sea, casi sesenta años después que en Nueva Zelanda.

En 1911, tanto los países europeos como la Unión Americana reconocieron el Día de la Mujer en marzo, lo fijaron el 19, coincidiendo con la conmemoración de una gran marcha feminista.  Sin embargo, en 1917, se movilizó al día 8 de marzo, que equivale en el calendario gregoriano al 23  de febrero del juliano, fecha en la cual, al término de la Revolución Rusa, aquella nación  reconoció el voto femenino.

Fue también en 1911 cuando  ocurrió la mayor tragedia asociada a los derechos laborales de la mujer.  En Manhattan, uno de los cinco condados de la ciudad de Nueva York, existía un edificio cuyos últimos tres pisos, 8, 9 y 10, eran ocupados por una fábrica textil, la Triangle Shirtwaist. En ella laboraban 600 empleados, en su gran mayoría obreros manuales, predominantemente mujeres entre los 14 y 43 años.  Casi todos indocumentados, de manera que las condiciones de trabajo que los patrones establecían no podían ser negociadas: Jornadas de 12 horas entre semana y de 7 horas en sábado y domingo, con una paga mínima.  Las autoridades de seguridad e higiene del condado ya habían señalado ciertas fallas que debían de corregirse, lo que nunca ocurrió.   Comenzó un incendio en el piso 8, que pronto se propagó a los dos pisos superiores. La manguera de urgencia se desprendió de su base.  Los del piso 10 lograron salir por la azotea para ponerse a salvo en el edificio contiguo, no así los de los pisos 8 y 9 que intentaron evacuar el lugar mediante la única escalera funcional.  La segunda escalera estaba bloqueada de manera permanente, como medida  para evitar robos hormiga. La estampida de trabajadores a través de la única escalera útil, ocasionó la muerte por asfixia o por aplastamiento de muchos de ellos. La escalera para incendios estaba falta de mantenimiento, por lo que, al agolparse un grupo humano en la misma, fue tal el peso, que se desprendió y todos  cayeron al vacío.  Llegaron los bomberos, cuyo carro bomba contaba con una escalerilla que solamente alcanzaba el sexto piso; colocaron una red que finalmente se rompió.  Los trabajadores, en su desesperación, se lanzaron varios a un tiempo, lo que propició su ruptura.  Los últimos obreros atrapados en el fuego se lanzaron al vacío, ya por el cubo de la escalera interior, ya desde las ventanas a la calle.  De todos ellos solamente sobrevivió una empleada.

Por cada muerto o herido la empresa desembolsó la cantidad de 20 dólares y la aseguradora 400.  El edificio siniestrado lo utilizó por un tiempo la Universidad de Nueva York, y hoy en día alberga un memorial para recordar al mundo por qué se conmemora el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.  No lo olvidemos.

Comentarios


object(WP_Query)#17947 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(76345) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "29-04-2022" ["before"]=> string(10) "27-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(76345) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "29-04-2022" ["before"]=> string(10) "27-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17949 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17939 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17937 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "29-04-2022" ["before"]=> string(10) "27-05-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-04-29 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-05-27 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (76345) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17958 (24) { ["ID"]=> int(78883) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-13 08:35:15" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-13 13:35:15" ["post_content"]=> string(4301) "Querida Tora: Fíjate que la señora (Perdón: señorita, porque no se le conoce hombre alguno) va a cumplir 51 años. Y dijo que como sus papás no le hicieron fiesta de 15 años, se la va a hacer ahora ella, porque 51 es lo mismo que 15, pero al revés. Y no sabes la ola de comentarios que la ocurrencia levantó. Pero ella siguió adelante. La fiesta fue el sábado pasado. Para eso, alquiló el patio de la vecindad (al precio que el portero le puso), y lo decoró con flores en todas las columnas y en todas las ventanas, hielo seco en las escaleras. No podían faltar las nubes de humo de hielo seco, entre las que apareció la feliz festejada como en un mundo irreal, de fantasía, en brazos de su chambelán. Fue difícil conseguir el chambelán que la llevara en brazos, porque a los 51 años no se pesa lo que a los 15, y la festejada tuvo que alquilar un muchacho del gimnasio del barrio para que ejecutara la hazaña. Pero no sabes cómo la envidiaron todas las viejas, que pidieron que el chambelán les diera una vueltecita en brazos a cada una. El muchacho se negó rotundamente, con el pretexto de que no podía cometer abusos en una cosa tan delicada que podría resultar en el “aguadamiento” (así lo dijo el pobre, que se ve que no domina el idioma) de los pectorales, y luego iba a parecer señora madre de muchos hijos. Las viejas se enojaron, y entonces propusieron celebrar una carrera entre sus maridos llevándolas en brazos y el del gimnasio con la cincuenta y un añera, que ganó fácilmente este último, y aún se les rió en las barbas. Sirvieron unos cocteles muy raros, que nadie pudo identificar qué contenían, pero que la festejada afirmó que estaban deliciosos. Las señoras sí se los tomaron; pero los señores los tiraron en las macetas, afirmando que sabían a limonada podrida, excepto los del 41 y el del gimnasio, que los encontraron exquisitos. El número fuerte era el vals, naturalmente. Y ahí apareció la festejada, del brazo del chavo fortachón, tambaleándose sobre sus tacones extra-recontra-altos,  dando vueltas y haciendo piruetas con la gracia de un pato reumático. Y por más que el muchacho la alzaba en brazos (Por eso no quería cargar a las otras, porque era exigirle demasiado), la pobre apenas lograba despegarse del suelo. Pero la señorita lo disfrutó en grado sumo; y cuando los invitados rompieron a aplaudir se le llenaron los ojos de lágrimas y no tenía voz ni para agradecer la ovación. Al chavo le pusieron oxígeno un rato, para que se le regularizara la respiración, pero la cosa no pasó de ahí. Luego vino la cena. Ahí sí se lució la festejada porque, como hizo saber públicamente, todo lo había hecho ella con sus manecitas (Ayudada por su mamá y su abuelita, como debe ser); y fuera de que el mole estaba muy empalagoso, lo demás pasaba bastante bien. Entonces sí sirvieron “cubas” y otras bebidas conocidas, y los señores se reconciliaron con la festejada y su familia, a la cual ya habían mandado muy lejos por no servir “chupe” adecuado. El baile siguió hasta las primeras horas del día siguiente. La festejada se tuvo que quitar los tacones, porque no había manera de mantener el equilibrio más de cinco minutos seguidos, y se puso sus chanclas de diario; pero con esas bailó hasta que se descompuso el tocadiscos, que si no… En fin, que todos se divirtieron mucho. Y lo más importante: la festejada salió con novio: un señor recién llegado a la vecindad que quedó deslumbrado con los ciento veintitrés moñitos que cubrían el vestido de la “muchacha”; y cayó redondito, como si fuera trampa para osos. Mucho de ésto lo oí a las comadres el día siguiente, porque me tomé dos cocteles y me quedé dormido sin darme cuenta. Pero todas esas fiestas de 15 años son iguales, y pasan las mismas cosas, así que no me perdí de nada. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 267" ["post_excerpt"]=> string(180) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-267" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-13 10:37:47" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-13 15:37:47" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78883" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17883 (24) { ["ID"]=> int(78687) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content"]=> string(4058) "Querida Tora: El otro día todos despertamos con un alboroto en el patio. Varias de las viejas se estaban juntando para ir a la Gran Barata Anual de una tienda de departamentos muy importante. Quien más, quien menos, decía que el año anterior había comprado un vestido o un juego de ropa interior o unas sábanas con un 70% de descuento, y que había que aprovechar. Así que todas estaban reuniendo sus centavitos o pidiendo prestado a quien  se dejara para correr a la tienda. Las más “ricas” llevaban tarjeta de crédito, que pensaban emplear hasta el tope, aunque luego tuvieran que pasar todo el año pagando las compras y los intereses por pagos no hechos a tiempo. Cómo sería la cosa que el portero, en contra de su costumbre, se presentó en el patio antes de las diez de la mañana. Y sin desayunar. En primer lugar les dijo a las señoras que era una falta de respeto a la autoridad no dejarla dormir sus horas, y luego exigió saber la causa del alboroto. Y cuando se enteró, explotó. No sabes cómo se puso. Lo primero que les dijo fue que eran unas insensatas (pero con palabras más contundentes), y que para qué querían dos pares de zapatos si con uno les bastaba. “No se pueden poner más de uno, ¿no se han dado cuenta?”, les dijo, con cara de estarse dirigiendo a enfermas mentales. “Eso que están haciendo es querer apantallar a los demás, tratar de aparentar lo que no son. ¿Para qué quieren unos zapatos azules, si los negros van con todo?”. Y así siguió, poniéndoles ejemplos de lo que era la vanidad humana. “Es como el que tiene dos coches, por aquello del Hoy no Circula. ¿Acaso no pueden viajar en Metro, o en Metrobús, o en camión? La ciudad tiene muchos medios de transporte baratos y eficientes, y el tiempo empleado en el recorrido les sirve de descanso del ajetreo diario, porque pueden ir contemplando las bellezas que los turistas ven con tanto gusto. ¿O alguno de ustedes se ha fijado en todo lo que ofrece la ciudad? Apuesto a que ninguno ha visitado esos monumentos que los turistas tanto aprecian”. (Eso, aquí entre nos, es verdad). Pero el portero no menciona las incomodidades de ir apretujados en vagones sucios y malolientes (No siempre, pero muchas veces); y correr por los pasillos del Metro en manada, como si fueran reses que llevan al matadero. Aparte de que si viajas en el Metro no ves ninguna belleza histórica ni moderna. “Todo eso es aspiracionista” concluyó. Las señoras se quedaron incapaces de contestar. En primer lugar, porque no saben lo que quiere decir “aspiracionista”. Y a propósito: no sé si la palabra existe. Lo voy a consultar en el diccionario. Pero por otro lado, ¿por qué no han de aspirar las señoras a tener más? Es cierto que no se pueden poner más de un par de zapatos al mismo tiempo; pero hay vestidos que les quedan mejor con zapatos rojos o azules que con negros. ¿Y por qué no han de querer verse mejor que las demás? Es el mismo sentimiento que puede llevarlos a querer vivir en una vecindad más limpia, más bonita; o hasta en un departamento moderno, con todos los servicios que tienen. ¿Por qué no han de querer aspirar a más? Yo me lo pregunto, pero no sé qué contestarme. Ojalá alguien pudiera hacerlo por mi. Intenta contestarla tú, mi amor, que tienes tanta experiencia en compras. A ver qué opinas. Te voy a oír con mucho respeto y mucho amor. Te lo prometo. Pues el portero se encerró en su reducto, lleno de orgullo por el sermón que les había echado a las señoras. Y llamó a uno de sus guaruras (El más bonito, como siempre); y le dijo que le buscara un coche rojo, porque ya le había aburrido el negro. ¿Qué te parece? Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 266" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ahí ve." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-266" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-06 10:25:21" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-06 15:25:21" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78687" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17958 (24) { ["ID"]=> int(78883) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-05-13 08:35:15" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-05-13 13:35:15" ["post_content"]=> string(4301) "Querida Tora: Fíjate que la señora (Perdón: señorita, porque no se le conoce hombre alguno) va a cumplir 51 años. Y dijo que como sus papás no le hicieron fiesta de 15 años, se la va a hacer ahora ella, porque 51 es lo mismo que 15, pero al revés. Y no sabes la ola de comentarios que la ocurrencia levantó. Pero ella siguió adelante. La fiesta fue el sábado pasado. Para eso, alquiló el patio de la vecindad (al precio que el portero le puso), y lo decoró con flores en todas las columnas y en todas las ventanas, hielo seco en las escaleras. No podían faltar las nubes de humo de hielo seco, entre las que apareció la feliz festejada como en un mundo irreal, de fantasía, en brazos de su chambelán. Fue difícil conseguir el chambelán que la llevara en brazos, porque a los 51 años no se pesa lo que a los 15, y la festejada tuvo que alquilar un muchacho del gimnasio del barrio para que ejecutara la hazaña. Pero no sabes cómo la envidiaron todas las viejas, que pidieron que el chambelán les diera una vueltecita en brazos a cada una. El muchacho se negó rotundamente, con el pretexto de que no podía cometer abusos en una cosa tan delicada que podría resultar en el “aguadamiento” (así lo dijo el pobre, que se ve que no domina el idioma) de los pectorales, y luego iba a parecer señora madre de muchos hijos. Las viejas se enojaron, y entonces propusieron celebrar una carrera entre sus maridos llevándolas en brazos y el del gimnasio con la cincuenta y un añera, que ganó fácilmente este último, y aún se les rió en las barbas. Sirvieron unos cocteles muy raros, que nadie pudo identificar qué contenían, pero que la festejada afirmó que estaban deliciosos. Las señoras sí se los tomaron; pero los señores los tiraron en las macetas, afirmando que sabían a limonada podrida, excepto los del 41 y el del gimnasio, que los encontraron exquisitos. El número fuerte era el vals, naturalmente. Y ahí apareció la festejada, del brazo del chavo fortachón, tambaleándose sobre sus tacones extra-recontra-altos,  dando vueltas y haciendo piruetas con la gracia de un pato reumático. Y por más que el muchacho la alzaba en brazos (Por eso no quería cargar a las otras, porque era exigirle demasiado), la pobre apenas lograba despegarse del suelo. Pero la señorita lo disfrutó en grado sumo; y cuando los invitados rompieron a aplaudir se le llenaron los ojos de lágrimas y no tenía voz ni para agradecer la ovación. Al chavo le pusieron oxígeno un rato, para que se le regularizara la respiración, pero la cosa no pasó de ahí. Luego vino la cena. Ahí sí se lució la festejada porque, como hizo saber públicamente, todo lo había hecho ella con sus manecitas (Ayudada por su mamá y su abuelita, como debe ser); y fuera de que el mole estaba muy empalagoso, lo demás pasaba bastante bien. Entonces sí sirvieron “cubas” y otras bebidas conocidas, y los señores se reconciliaron con la festejada y su familia, a la cual ya habían mandado muy lejos por no servir “chupe” adecuado. El baile siguió hasta las primeras horas del día siguiente. La festejada se tuvo que quitar los tacones, porque no había manera de mantener el equilibrio más de cinco minutos seguidos, y se puso sus chanclas de diario; pero con esas bailó hasta que se descompuso el tocadiscos, que si no… En fin, que todos se divirtieron mucho. Y lo más importante: la festejada salió con novio: un señor recién llegado a la vecindad que quedó deslumbrado con los ciento veintitrés moñitos que cubrían el vestido de la “muchacha”; y cayó redondito, como si fuera trampa para osos. Mucho de ésto lo oí a las comadres el día siguiente, porque me tomé dos cocteles y me quedé dormido sin darme cuenta. Pero todas esas fiestas de 15 años son iguales, y pasan las mismas cosas, así que no me perdí de nada. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 267" ["post_excerpt"]=> string(180) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-267" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-05-13 10:37:47" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-05-13 15:37:47" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=78883" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(5) ["max_num_pages"]=> float(3) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "3c6cf095721049afb2770f5d4ce03159" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

CARTAS A TORA 267

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas...

mayo 13, 2022

CARTAS A TORA 266

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora,...

mayo 6, 2022




Más de categoría

CARTAS A TORA 268

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

mayo 20, 2022

CARTAS A TORA 267

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

mayo 13, 2022

CARTAS A TORA 266

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le...

mayo 6, 2022
Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Songs for Drella, un tributo musical a Andy Warhol

Reseña de “Songs for Drella”.

mayo 2, 2022