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Las pequeñas cosas

Jueves, 15 de Noviembre 2018 - 17:05

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Elizabeth Cruz Ramírez

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“La gota de agua que da la nube, como regalo para la flor, en vapor se desvanece cuando se levanta el sol” – Francisco Gabilondo Soler.

La potencia de ciertos elementos naturales u organismos vivos es inmenso en comparación a lo que podría pensarse, incluso a tamaños micro; tal es el caso de la gota “porción pequeña y con forma más o menos esférica de una sustancia líquida”. Un pequeño y milimétrico elemento que puede desatar catástrofes naturales convertido en huracán o tsunami o que puede provocar un caos en alguna ciudad convertido en tormenta atípica, tal fue el caso del pasado miércoles en el que la Ciudad de México recibió el amanecer del día con lluvia y una onda gélida que causó el retraso de muchos.

Lo que uno percibe, sumido en su auto, esperando largos minutos a que el tránsito avance o apretado en el metro a punto de la asfixia cuando aplican la ya conocida “marcha lenta por lluvias” o mojado caminando kilómetros enteros bajo la lluvia para avanzar más que el transporte público es que caen litros y litros de agua porque nos estamos acabando los ecosistemas y el cambio climático es ya una realidad pero pocas veces nos detenemos a pensar el poder de una gota por el simple hecho de caer pues sus efectos no siempre derivan en caos: gracias a una gota de lluvia o dos o tres o más, es posible que los campos fértiles germinen las semillas sembradas, que los ríos y mares mantengan su equilibrio natural, que los animales se hidraten y en países que utilizan la tecnología a su favor, aprovechan el agua de lluvia para hacerla potable. Una gota de lluvia es la joya de la corona en medio del desierto y un verdadero alivio después de un maratón o una larga jornada en el gimnasio, así de poderosa es.

Por otro lado, la gota “una forma frecuente y compleja de artritis que puede afectar a cualquiera” y que se produce por la formación de cristales de una sal de ácido úrico en los tejidos (articulaciones, más comúnmente) es una enfermedad dolorosa que puede hacer pasar muy malos ratos a más de uno ante el descuido o falta de tratamiento.

Una gota que sale de los ojos significa presencia de lágrima “líquido producido por el proceso corporal de limpiar y lubricar el ojo” y es expresión de tristeza o extrema alegría ante un ataque de risa; por cierto ¿sabía usted que ante el microscopio la composición de las lágrimas cambia según su origen? Pues así es y las lágrimas, la lluvia, los ríos, los mares, los océanos y todo lo que nos rodea en forma de agua tiene un poder como sólo la naturaleza posee porque estamos hechos de átomos, somos energía y todo tiene que ver con nosotros aunque a veces sólo nos pasemos la vida quejándonos de lo que según nuestra perspectiva, nos hace falta o lo que nos sobra o lo que nos toca.

La ausencia de una gota también produce caos y si no, recordemos los días que pasamos ante la falta de agua, abrir una llave y no recibir una gota es lo más triste que puede haber, de ahí aquél conocido lema que hemos escuchado en los medios de comunicación: “gota a gota el agua se agota” y es así, desperdiciamos una cantidad impresionante de gotas de agua al lavar el auto, bañarnos, lavar los trastes sucios o los dientes, etc. Una gota de agua que cae constantemente erosiona un techo o una pared, acumulada provoca humedad.

La próxima vez que se encuentre debajo de la lluvia o que vea una gota caer piense no sólo en lo que provoca a nivel superficial, atrévase a explorar un poco más allá y descubrirá el universo que encierra una milimétrica gota de agua.


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Número 23 - Noviembre 2018
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