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El peligroso síndrome del estrés postraumático

Martes, 03 de Octubre 2017 - 15:00

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Israel Aparicio

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Derivado de la emergencia nacional provocada por los dos sismos en el mes de septiembre, los efectos psicológicos en amplios sectores de la sociedad mexicana se han incrementado mediante las crisis de estrés, neurosis, retraimiento social o mayor hostilidad, que sumada a la difícil carga emotiva del acontecer diario, han provocado un aumento en padecimiento del síndrome de estrés postraumático.

Después de los sismos tan fuertes como los ocurridos, es normal que los seres humanos experimenten el miedo a la muerte y se sientan más vulnerables; cada persona reacciona de manera diferente al mismo gran estímulo como lo es un terremoto, un huracán o una inundación. Sin embargo, por lo difícil del fenómeno telúrico, las fechas emblemáticas y los sismos en días tan cercanos, aumentó en la población la sensación de profunda fragilidad y miedos irracionales.

La máxima casa de estudios del país emitió un boletín informativo (el pasado 23 de septiembre) donde alerta que debido a los eventos trágicos que fueron los sismos del 7 y 19 de septiembre, un importante sector de la población experimenta el síndrome de estrés postraumático, con la agravante que un 20 por ciento de quienes lo padecen pueden persistir con dicho síndrome y sus síntomas hasta por 20 años. Lo anterior lo explicó, Benjamín Domínguez Trejo, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.

El especialista señaló que sentir miedo después de un terremoto es una reacción normal, debido al instinto de preservar la vida y buscar protección. Aseguró que la mayoría de la población puede resistir difíciles experiencias debido al apoyo familiar, la pareja, el círculo de amigos y su efecto empático con la persona perturbada. Sin embargo, el académico alertó que existen personas con un grado más grave del síndrome de estrés postraumático: “existe un sector en el que el síndrome no desaparecerá y se tiene que trabajar rápido y con precisión para identificar los casos de vulnerabilidad, de otra manera ese segmento puede quedar discapacitado”.

El síndrome de estrés postraumático es un conjunto de síntomas que casi siempre se presentan juntos después de una experiencia traumática, como el pasado sismo. En su etapa aguda, puede manifestarse en las personas en un aumento del estrés y un temor enorme ante la posibilidad de que se repita un terremoto. Cada caso afecta de forma diferente a cada persona y depende de las experiencias vividas, incluso se puede padecer este síndrome de forma más recurrente por cuestiones genéticas.

En lo personal fui testigo de una amiga cercana quien experimentó el síndrome de estrés postraumático, por lo que requirió de ayuda psicológica y apoyo familiar. En su vida normal no parecería proclive a padecer alguna depresión, pues con su familia, hija y entorno social, se desenvolvía de forma muy normal. No obstante, requirió de la empatía de su círculo cercano, para poder tranquilizarla un poco ante su temor de un inminente nuevo terremoto y sobre todo un miedo de acudir a trabajar con normalidad.

El boletín de Comunicación Social de la UNAM, también explica que en este estado vulnerable y depresivo, el uso del alcohol o de drogas para superar estas alteraciones es probable y sumamente peligroso. Otra característica del síndrome es la respuesta de evitación o de huida, así como la activación simpática, en la que el individuo se siente sobresaltado, con demasiada energía, tanta que no puede estar sentado por un rato ni dormir.

También es común saber de las secuencias retrospectivas en la víctima, ya que en contra de su voluntad, las personas repiten escenas traumáticas de manera involuntaria, en este caso los recuerdos del temblor. El apoyo psicológico en estos casos es de primordial importancia para que no se agrave esta crisis nerviosa.

Es recomendable procurar descansar y dormir después de un sismo para que el metabolismo natural del cuerpo vaya contrarrestando esas sensaciones y miedos, conforme pase el tiempo, se vaya regresando a la normalidad de la persona. Igualmente es necesario estar alejado de la lluvia de noticias, pero sobre todo de la desinformación de las redes sociales donde se magnifican las noticias falsas, y por lo general existe una tendencia al amarillismo.

Entender que cada persona tiene una historia de vida diferente, además de traer consigo un historial de vivencias difíciles y muchas veces traumáticas, es indispensable para controlar los episodios de crisis y comprender a quien padece el síndrome de estrés postraumático.

Además del apoyo material y sanitario a las víctimas del sismo, los damnificados, los deudos, los microempresarios y la población afectada, no podemos olvidar a los miembros de la familia, amigos y conocidos que por cualquier causa ahora mismo pueden padecer el terrible síndrome, que sin el apoyo adecuado, podría ser catastrófico en sus vidas personales. La UNAM ofrece las líneas telefónicas: 4161-6041 y 5622-2288, para apoyo especializado y en diversos centros de acopio también contaron con psicólogos voluntarios para ayudar a diversos ciudadanos con diferentes tipos de afecciones psicológicas derivadas de los sismos de septiembre. Ante cualquier duda o padecimiento similar, es recomendable acercarse al apoyo psicológico profesional. 

 

Ilustración: Shawn Coss

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Número 13 - diciembre 2017
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