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Cosas por hacer para no acabarnos el mundo

Lunes, 12 de Marzo 2018 - 15:00

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María José Codesal

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Ninguna reflexión sirve si no llevamos estas nuevas ideas a la acción. Las reflexiones dan fruto siempre y cuando las nuevas ideas permeen nuestro actuar. Por lo tanto, de nada sirve si leemos y reflexionamos sobre si estamos destruyendo el planeta o nuestra sociedad a pasos agigantados si no nos ponemos manos a la obra para aportar nuestro granito de arena a este gran engranaje como sociedad.

La colaboración anterior hablábamos de que han sobresalido dos factores principales por los que nos enfilamos al colapso de nuestro planeta y sociedad, así como los conocemos actualmente: la huella ecológica y la estratificación socioeconómica.

Mi invitación hoy es que hagamos gala y convirtamos en realidad esto de que somos homo sapiens y por ello realmente pensamos sobre nuestras acciones, y sus consecuencias, para cambiar el rumbo de nuestro mundo hacia un mejor lugar.

¿Cómo hacerlo?... Hay muchas cosas que podemos hacer.  Lo importante de la mi reflexión anterior era darnos cuenta que lo tenemos que hacer. Si o si. No podemos estar esperando más.

Ya sé que nos sentimos que nuestro cambio individual no mejora la vida global, pero eso es un sentimiento, si lo pensamos realmente nos podemos dar cuenta del gran impacto que una sola persona puede estar creando.  Y tal vez esa persona podrías ser tú.

Así que exploremos algunas opciones que podemos hacer y mantener para conservar nuestro hermoso planeta y nuestra sociedad.

La huella ecológica

Sobre la huella ecológica hay muy pocas cosas nuevas que decir puesto que de verdad ha habido ya un trabajo muy profundo y comprometido de parte de personas, países y mundo entero por crear consciencia y acciones concretas.

Solo para tenerlas en cuenta y no perder de vista algunas cosas que podemos hacer para disminuir el daño ecológico que individualmente causamos citaré acciones concretas que, sumando voluntades individuales, podrían aportar un gran cambio.

1.- Crecer en consciencia.

Esto implica aprender más, sobre todo, estar atentos a las consecuencias de nuestros actos.

Nos hemos aprendido de memoria la frase de “ahorrar agua” pero no somos conscientes de la cantidad de agua que también se usa para producir nuestros alimentos favoritos, por ejemplo. No somos conscientes de toda el agua que desperdiciamos, indirectamente, si no los aprovechamos en su totalidad. Solo para tener una idea: se necesitan aproximadamente siete a diez mil litros de agua para producir medio kilo de carne. ¡Solo medio kilo! Puedes checar este pequeño comparativo para darte una idea y tal vez elegir mejor de ahora en adelante.

2.- Comparte el coche.

Definitivamente en la Ciudad de México, el transporte público resulta insuficiente para todos lo que la habitamos. Muchos de nosotros usamos el coche también pensando en las grandes distancias que recorremos al día. Resulta importante ser claros en que no podemos caminar o ir en bicicleta a todas nuestras actividades y si nuestra única opción es el coche, si podemos maximizar el beneficio de tenerlo compartiendo los viajes.

3.- Aprovecha tus cosas al máximo.

Dado que vivimos en una sociedad de consumo, ya no esperamos a que se nos desgasten los zapatos o se nos rompa un pantalón para cambiarlo. Compramos artículos que tal vez no necesitamos solo por consumir en los estándares de la moda. Lo mismo con teléfonos, cuadernos, decoración de nuestros espacios y mil otras cosas que no aprovechamos al cien.

Reciclar, reutilizar, reparar, ahorrar energía, agua, son los temas más comunes para este tipo de reflexión. Lo importante, para mí, es crear consciencia y de ello podemos decidir por un comportamiento nuevo.

La estratificación económica

La estratificación económica se refiere, principalmente, a la clase social y a los recursos económicos con los que se cuenta. En sociedades tradicionales, como la nuestra, tenemos una visión mucho más estratificada que las sociedades más avanzadas.

Nosotros damos por hecho que la desigualdad es casi casi mandato divino y así nos tocó vivir. Unos más privilegiados que otros.

Por más que los gobiernos intenten acciones para reducir esas brechas de desigualdad o nos den discursos en los que quieren ofrecer igual de oportunidades para todos, no se cumplen.

Depende de nosotros, de forma individual, intentar ofrecer esas oportunidades. Pero al mismo tiempo, nos oponemos a abrir espacios en nuestras empresas o inclusive a entrevistar personal para un trabajo solo por dónde estudiaron y no por sus capacidades reales. Tampoco ofrecemos oportunidades de crecimiento. Ni arriba, ni abajo de la estratificación hacemos por movernos de nuestra cómoda situación.

Lo grave de esto es que mientras más grande permitamos que se haga la brecha mayor será el descontento social y los sistemas económicos, políticos y sociales, tal como los conocemos nos llevarán al colapso como sociedad.

No que porqué pensamos que eliminar la desigualdad nos homogenizará en ser pobres todos. ¿No podríamos pensar que eliminarla nos podría en una situación de bienestar general? Mientras más productividad haya mayor crecimiento y bienestar. Pero no, nos gusta mantener nuestro estilo de clases, nuestra servidumbre explotada y otras cosas peores. Sin darnos cuenta de que en realidad lo único que estamos manteniendo es el curso hacia nuestra propia destrucción como sociedad.

Es inhumano desperdiciar como se desperdicia en países de primer mundo y matar de hambre a sociedades enteras y lo no hacer nada. 

Incidamos en nuestro micro cosmos. Cuidar nuestro planeta y nuestra sociedad nos conviene económicamente.

Hablar de estos temas es fundamental por eso trato de profundizar en ellos ya que normalmente no los tenemos presentes en nuestro radar ni en nuestra visibilidad cotidiana. 

No dejes de aprender, de crecer en consciencia y en libertad para identificar nuestras verdaderas y básicas necesidades, sabiendo que lo demás es extra y que tal vez no lo necesitamos tanto. Hay que trabajar mucho porque hay que compartir mucho.

Si te interesa prepararte más escríbeme un correo y trabajemos juntos.

Y no te pierdas de aprender un poquito más cada 15 días en Ruiz Healy Times.

¡A saber más! Que nadie se beneficia de esto más que tú. 

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Número 17 - abril 2018
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