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Carta a la sociedad

Viernes, 15 de Diciembre 2017 - 15:00

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Luisa Ruiz

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Una dinámica en clase, los estudiantes de secundaria redactarán una carta en la que argumenten cómo vive un adolescente, propongan derechos que quisieran para ellos y explicarlos. Hablarán de sus confusiones, desalientos, alegrías, desacuerdos, harán valer su voz y defenderán con fundamento la etapa por la que están pasando. Escrito en el pizarrón, una lista de ideas para guiarlos en su redacción, así como ejemplos para iniciar la carta.

Antes de empezar, preguntaron el significado de ciertas palabras escritas en el pizarrón, empezaron a debatir entre ellos, se inquietaron y algunos se enfadaron. Me pidieron explicar en qué consistía la dinámica y para qué iba a servir eso, que si era examen, que si contaba para la calificación, que si los exentaría, que si tendrían punto extra y de cuántos renglones debía ser la carta.

Mientras trataban de pensar, algunos me llamaron a su lugar y me mostraban lo que tenían. Me detuve con una señorita que empezaba a escribir: “Los adultos tienen razón porque solo quieren nuestro bien”. Le dije que no era cierto, que los adultos no siempre tenemos la razón, que a veces, son los adolescentes quienes la tienen, y que a los adultos no les gusta escuchar, precisamente, para no perder la razón.

Una de las cartas: “Me dicen en todas partes que debo cuidar mi lenguaje, que debo ser respetuoso, que no debo agredir a las mujeres. Me repiten los nombres de los valores. Me dicen que debo ser congruente y comprensivo, que no debo gritar y que tengo que controlar mi carácter si me enojo, que no diga mentiras. Esto me lo dicen los adultos todo el tiempo, en cualquier lugar. Cuando no quiero escucharlos me pongo a verlos, veo que hacen y son, todo lo que me dicen, no debo ser ni hacer. Los adultos son incongruentes, no son comprensivos, son desobligados con los hijos, agreden a otros, no solo a las mujeres. Gritan siempre porque no saben controlar su carácter cuando están enojados, no conocen el valor de los valores que me quieren enseñar. No me dejan estar conectado a internet mucho tiempo, que porque ahí solo hay peligros. Cuando tengo un trabajo de investigación encuentro en la red, mentiras e incongruencias. Cuando entro a redes sociales, lo que veo son mentiras, incongruencias, agresiones, enojos. Lo que leo, lo escriben los adultos y ellos dicen que somos los adolescentes, los que provocamos el caos social…”.

Otro jovencito, escribió lo que vio en el programa de Master Chef: “Me gustaría ser cocinero, veo todos los programas que tienen que ver con comida y ayer (el domingo) el Chef Benito dijo groserías y humilló a los concursantes, les dijo un montón de cosas, Anette (la conductora) estaba llorando. Eso no es respeto ni a los otros, ni a las mujeres que estaban ahí. Humilló a personas que solo quieren sobresalir y se esfuerzan. Mi mamá me dijo que todo eso está planeado, que es una broma, que lo hacen para ganar público. Si los adolescentes nos peleamos, si gritamos groserías y humillamos a otros, los adultos nos castigan y muchas veces, también es para pedir atención. Los grandes se dan permiso para ser groseros, nosotros no”.

En los trabajos en general, abunda la palabrería escuchada miles de veces, frases aprendidas de memoria, nombres de los valores, virtudes, dioses, moral, “echarle ganas” escriben casi todos. Con vocabulario muy pobre, todos escriben lo mismo que ya escucharon, no lo que en realidad piensan o sienten, escriben que son adolescentes y por eso no saben. Los adultos han insistido en recordarles que es la etapa en la que no entienden nada y ellos lo han creído.

Los chicos no quieren leer más allá de lo que corresponde a sus tareas, porque los adultos nos empeñamos en hablar y hablar hasta adormecerlos con la misma monserga, les estamos manipulando el pensamiento, limitando su capacidad para debatir y argumentar. Les estamos dejando muy pocas posibilidades para ejercer su propio criterio, escuchamos poco, hablamos en exceso.

Los adolescentes encuentran la incongruencia muy fácil y quieren exponer su opinión. Son los adultos que les obligamos a que se porten bien, ellos lo ven así: solo mientras dura la etapa, después, se darán permiso para lo que sea, es el camino que ven y el camino que siguen, por eso, se les dificultó escribir una carta a la sociedad.

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Número 21 - septiembre 2018
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