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Alto de disco

Viernes, 27 de Abril 2018 - 15:00

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Luisa Ruiz

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¿Qué tiene que ver el gobierno, con un alto de disco en una esquina escolar?, ¿en cualquier esquina? Después de haberlo colocado ya no tiene nada que ver. El origen de los accidentes, los atropellamientos y los choques por alcance son responsabilidad de los ciudadanos.

En la esquina del colegio, hay un guardia particular que cuida la integridad de los alumnos y los padres de familia, dirige el tránsito y acompaña a cruzar la avenida a quien lo necesite. El guardia, amable, permanece recorriendo la cuadra durante todo el horario escolar.

Hay un alto de disco en las cuatro esquinas, mismo que no todos ni a todas horas se respeta. Hoy hubo un accidente, no lo vi. Parece, según dijo alguien, atropellaron a una señora y a unos niños, otro dijo que fue una señora solamente. El caso es que cuando llegué, la ambulancia ya se retiraba del lugar por lo que no puedo asegurar lo que pasó.

Los chismes me sacan de quicio, por eso, si no veo no pregunto, sobre todo cuando hay mucha gente alrededor, nadie dirá la misma versión y al final de cuentas, ni me importa, uno escucha y a veces escucha mal. De pasada por la calle, un hombre vociferaba con toda la pasión que sus casi cien años le conceden, que todo es culpa del gobierno; que hayan atropellado a alguien, asegura, es culpa solamente del gobierno porque ningún gobierno sirve para nada. Pobre hombre, se hiperventilaba tratando de escupir todo lo que le enoja.

El gobierno no tiene la culpa que los ciudadanos sean irresponsables, que se pasen el alto, que no cedan el paso, que se den a la fuga, que usen su teléfono mientras manejan. El gobierno establece reglas viales y no puede quedarse a ver que se cumplan.

Dijo el hombre mayor con el corazón latiéndole en la boca, que deberían multar y meter a la cárcel a los responsables. Sí, algunos alcanzan la cárcel, algunos alcanzan la fianza y sí, otros huyen; las multas ni siquiera deberían existir si el ciudadano simplemente cumpliera con la norma vial establecida.

Todos los días cruzo esa avenida en cualquier horario, escolar o fin de semana y he visto cómo los automovilistas pasan sin precaución. Frenan y se detienen cuando ven al guardia con su chaleco anaranjado brillante que ondea la bandera que anuncia bajar la velocidad; si el guardia no está porque es sábado o son las cinco de la tarde, los autos pasan como en autopista. No ha habido más choques o atropellamientos porque los peatones son quienes tienen que ser cautelosos, no confiarse del disco rojo porque quienes manejan, siempre tienen prisa.

El señor que alega esta vez, alega siempre. En cada elección, sea municipal, estatal o federal y de cualquier partido, como todo fanático cuadrado, sale, según él, a convencer a los vecinos de votar por tal o cual según su nivel de enojo. Como este hombre, hay muchas personas que, enojadas con el mundo propio vomitan groserías y barbaridades que no tienen sentido. Son precisamente los que no dejan que los demás, los de criterio débil sepan o puedan decidir.

Hay gente que no sabe mantener su opinión y se deja llevar por personas como este señor y de ahí, la secta de fanáticos que deambulan por las calles peleando con todo el que se deje. El respeto al alto de disco en una esquina, no tiene nada que ver con el gobierno, es responsabilidad de los ciudadanos respetarlo, se lo dije muchas veces al necio este que no escucha, quiere razones para justificar su enojo, y como él, millones más.

No sería necesario un guardia privado en cada esquina, un policía de tránsito cuando ya hay un semáforo o un supervisor en cada alto de cortesía si los ciudadanos respetaran las vialidades y personas como este señor, buscarían otros pretextos para no pelear en la calle.

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Número 18 - mayo 2018
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