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Una sopa de su propio “ROBAPROA”

Miércoles, 04 de Abril 2018 - 15:00

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Julio Chavezmontes

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Andrés Manuel López Obrador acaba de proponer un aumento sustancial al salario mínimo, alrededor del 100%, combinado con medidas que según él, evitarán que se dispare la inflación.

Hasta yo que no soy (ni mucho menos) economista, sé que tan pronto como aumentan los salarios, los precios se disparan y comienza la carrera de la temida inflación.

¿Cuál sería, según yo, la alternativa?

La receta ideal para aumentar los salarios sin que se disparen los precios, es además de simple, divertida y hasta con sabor de venganza (que como decía mi nana Jobita: es dulce como la miel aunque sea negra como el zapote).

Mucho más importante que decretar un aumento efímero, sería que los salarios se paguen en UDIS.

(¿Se acuerda usted de las famosas UDIS?)

Aquellas famosas Unidades de Inversión fueron ideadas por el gobierno de Ernesto Zedillo, para proteger el margen de utilidad de los banqueros.

El burdo truco de las UDIS saltaba a la vista en el último renglón del primer párrafo del decreto que las puso en vigor, y decía a la letra:

“Las obligaciones denominadas en unidades inversión SE CONSIDERARÁN de monto determinado.”

¿Cómo podrían considerarse de monto determinado, obligaciones cuyo valor variaba día con día, según el Índice Nacional de Precios al Consumidor, de conformidad con el procedimiento que el Banco de México determinara impredeciblemente, y publicara en el Diario Oficial de la Federación?

¡No puede ser determinado, lo que diariamente está sujeto a determinación variable!

El último renglón del párrafo primero del dichoso decreto, fue incluido para facilitar que la $uprema Cohorte de Ju$ticia se empinara a favor de la antinomia por la cual las UDIS podían ser al mismo tiempo determinadas e indeterminadas, rompiendo con uno de los principios inconmovibles de la lógica formal que se conoce como principio de contradicción:

NADA PUEDE SER Y NO SER AL MISMO TIEMPO Y EN LAS MISMAS CONDICIONES.

La ilógica sinvergüenzada de las UDIS obviamente no tuvo madre, pero igual se las dejaron ir a millones de mexicanos (y mexicanas) cuyos créditos de pura casualidad se convirtieron en ALEATORIOS y NO ALEATORIOS AL MISMO TIEMPO, por obra y gracia del último renglón del artículo primero del dichoso decreto ya mencionado.

¿A DÓNDE VOY CON ESTE ROLLO TAN ABURRIDO?

Voy de regreso al discurso del Peje Lagarto sobre el salario mínimo.

Duplicar el monto del salario mínimo le traería a los votantes del Peje menos felicidad que las Tarjetas Rosas de Alfredo del Mazo III, porque en menos que canta un gallo, los precios se duplicarían y comenzaría la carrera inflacionaria a todo lo que da.

PEEEEEROOOO…

Lo importante es blindar el salario contra la inflación y la devaluación.

¿Y eso cómo se hace? ¡Muy fácil! 

Como ya lo dije líneas arriba: Que el salario mínimo sea pagadero en UDIS, y asunto arreglado.

De esta manera, los precios y los salarios estarían indisolublemente “matrimoniados”, y de nada le serviría a los especuleadores, hambriadores (sic), acaparadores y demás zopilotes subir los precios, porque los salarios estarían vacunados contra el virus inflacionario.

Una de los reclamos tradicionales de la clase trabajadora fue siempre la denominada ESCALA MÓVIL DE SALARIOS.

Esa propuesta social fue rechazada sistemáticamente por la “robolución hecha gobierno”, con el argumento de que sería altamente inflacionaria.

¡Pero eso sí, para ayudar a los banqueros, no hubo empacho en proteger sus ganancias permitiéndoles cobrar LO QUE NO HABÍAN PRESTADO!

Las UDIS fueron el trasplante de la escala móvil de salarios que se hizo realidad como la escala móvil de los adeudos.

Las UDIS les obsequiaron a los banqueros todo un paquete navideño:

  • Les aseguraron el cobro de los créditos en pesos vitaminados, pero además:
  • El cobro de intereses sobre intereses, con la bendición invariable de la $uprema Cohorte de Ju$ticia.

No hace falta aumentar el salario al doble ni al triple, simplemente  basta que se indexe a la inflación y se le blinde con las  famosas UDIS, para que por una vez, los jodidos sepan lo que es darles a los omnipotentes, una sopa de su propio ROBAPROA.

¿Cómo es posible que al Peje no se le ocurra algo así?

¿Cómo puede recurrir a “soluciones” probadamente inoperantes, cuando tiene en la mano darle a la “mafia del poder” una cuña de su propio palo; el antídoto de su propio veneno?

Con los salarios indexados en UDIS, el incremento al poder adquisitivo del salario, vendría casi casi “de muertito”.

Si las UDIS no fueron inflacionarias cuando protegieron el margen de utilidad de los banqueros, no tienen por qué ser inflacionarias al proteger el poder adquisitivo de los trabajadores.

Si acaso el Peje hace bueno el dicho de que la tercera es la vencida, no dejaría de tener su gracia, que López Obrador termine cumpliendo la promesa de Ernesto Zedillo de llevar “bienestar para tu familia".

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Número 18 - mayo 2018
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