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Una mentira repetida un millón de veces, se vuelve verdad

Jueves, 12 de Abril 2018 - 15:30

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El Oso Travieso

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Al dar una vueltecita por los documentales de la segunda guerra mundial me maravillan las cualidades de los ejércitos alemanes, la capacidad de un pueblo para poner en jaque a todo un continente que tuvo que reforzarse con el resto del mundo para liberarse de esa opresión.

A los ejércitos los respalda una población civil que se involucra en la producción del armamento, el avituallamiento de las tropas, transportes, logística, víveres y lo que fue necesario para el blitzkrieg y la ocupación.

Tierra, mar y aire se tiñen de los colores del nazismo teniendo además que cargar con los italianos y con una hipotética colaboración de los japoneses.

La disciplina alemana alrededor de su líder, el sacrificio indiscriminado de grandes masas en busca de la gloria aria, la convicción a rajatabla de todos los niveles de población unidos al ideal propuesto, la admiración con la que asistían a la simple ceremonia de buenas noches donde por unos minutos tenían la oportunidad de ver al ídolo.

Fue tan fuerte el liderazgo ejercido por Hitler que, iniciando con argumentos válidos, poco a poco escaló los peldaños de la adoración popular hasta alcanzar con solidez el escaño supremo desde donde pudo manipular al pueblo y al mundo a su antojo.

No todo era coser y cantar, antes de dar un paso hacia arriba, el piso de ese nuevo escalón tenía que estar limpio y ordenado para poder asentar los pies con firmeza, o sea, la opinión pública tenía que serle favorable al momento de acceder a ese nuevo nivel.

Paul Joseph Goebbels, ​​ ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich, fue quien se encargó de encumbrar a Hitler a niveles insospechados. Fortaleció la imagen del líder y se encargó de fanatizar a la población donde niños de 12 años ansiaban dar su vida por su líder.

Aventajado discípulo de Goebbels nos ha salido López; mencionaré algunos de los “Principios de la propaganda nazi” creados por Goebbels:

Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

Podemos ver si el señor López va cumpliendo la tarea:

Peje es el único símbolo, la única idea. El único enemigo lo forma la mafia del poder.

Carga al adversario los propios errores. Culpa a Peña por Ayotzinapa, como si él hubiera llevado a Abarca a la alcaldía de Iguala, la eficacia de este infundio es sorprendente.

Utiliza maravillosamente el complejo de odios y prejuicios tradicionales en su favor, obteniendo de sus seguidores las actitudes más primitivas.

La sensación de unanimidad a su favor cada día está más difundida, aunque mayoría no es unanimidad y desvía esa opinión por considerarla una nimiedad.

La joya de ese cofre de tesoro que representan para él los “principios de propaganda nazi” es el principio de orquestación al cual le dedica la mayor parte del tiempo, suyo y de sus colaboradores, y también del presupuesto confesable.

Otras fuentes citan “si la mentira se repite un millón de veces”, la diferencia parece irrelevante, pero si Goebbels consiguió lo que consta con sólo un millón de veces, ¿Qué no podrá hacer López con los tres millones y medio de spots que nos ha endilgado hasta ahora en la temporada actual?

Podemos ejemplificar algunas de las mentiras:

El señor López es honesto.

El periodismo de investigación no ha enfocado su lupa en sus bienes con la acuciosidad que le ha dedicado a Peña o a Anaya y no ha respondido a las interrogantes de ¿Dónde salió el dinero para su primer departamento al regresar de bloquear pozos?; ¿Cuál fue el destino de los fondos que para él recolectaron Eva Cadena, Bejarano e Imaz con sus ligas y bolsas respectivamente? Todos filmados y exhibidos en televisión nacional; una cuenta clara de los ingresos por regalías de la venta de libros escritos bajo su nombre, que al parecer superan los ejemplares de Harry Potter y del Código Da Vinci juntos, dado el nivel de vida que le permiten.

El señor López es confiable, no nos va a defraudar.

Carlos Ahumada y Eva Cadena pueden dar fe del apoyo recibido por quien les hizo el encargo de facilitarle algunos fondos.

Su gobierno del D.F. fue excelente.

Quien no lo vivió, como los jóvenes milenials, que se lo compre. Las estadísticas de sus resultados fueron totalmente amañadas. En ese tiempo fui robado y asaltado como nunca, violaron a cinco de jóvenes trabajadoras de mi empresa, la delincuencia y narcotráfico pululaban por doquiera, proliferaron los ambulantes, no se construyó ni un kilómetro de metro, habiendo presupuesto, se dejó trunca la obra “acuaférico” que vendría a aliviar la pésima distribución del agua y no se hizo nada.

Las actas donde constaban los delitos en mi perjuicio y de las jóvenes, se mandaron al archivo en virtud de carecer de datos suficientes para identificar a los delincuentes.

Eso es lo que considera un buen gobierno.

Peje es sinónimo de valentía.

Son muchos los periodistas con quienes teme confrontarse, empezando por Eduardo Ruiz Healy, pero además evita cuanta confrontación le es posible. A falta de argumentos descarga ironías, amenazas, infundios e insultos. Necesita ser asesorado para rectificar con frecuencia.

Podría llenar un libro, pero nuestro espacio a penas da para esto, si desean pueden verificar mi principal fuente para esta colaboración.

http://altaveudigital.com/los-11-principios-de-la-propaganda-nazi-de-joseph-goebbels/

Recuerden que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, será importante para México darla a conocer a los jóvenes primovotantes.

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Número 18 - mayo 2018
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