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Una cosa es Juan Domínguez…

Miércoles, 15 de Noviembre 2017 - 15:00

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Julio Chavezmontes

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Los servicios que presta el gobierno a los ciudadanos, solamente son posibles gracias al pago de los impuestos.

La salud, la seguridad pública, la infraestructura, la educación, necesitan recursos aportados por los contribuyentes para ser posibles.

¿Si para tener los servicios y gozar de los beneficios que garantiza (el artículo 4º de nuestra Constitución), necesitamos pagar los impuestos, entonces por qué motivo existe tanta evasión fiscal en México?

La respuesta es sencilla:

El artículo 31, fracción IV de la misma constitución federal, dice lo siguiente:

Artículo 31. “Son obligaciones de los mexicanos:

IV. CONTRIBUIR PARA LOS GASTOS PÚBLICOS, así de la Federación, como de los Estados, de la Ciudad de México y del Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes.”

Queda claro que es obligación de los mexicanos (y de las mexicanas), apoquinar o entrarle con su cuerno ESTRICTAMENTE para los GASTOS PÚBLICOS.

¿Qué debe entenderse por gastos públicos?

Según el diccionario, “el gasto público es la cantidad de recursos financieros, materiales y humanos que el sector público representado por el gobierno emplea PARA EL CUMPLIMIENTO DE SUS FUNCIONES, entre las que se encuentran de manera primordial la de satisfacer los servicios públicos de la sociedad.”

¿El Estado Mexicano destina nuestros recursos al gasto público?

¡Ahí está el detalle!, como diría Cantinflas.

La larga lista de lujos ilícitos que disfrutan los presupuestívoros, NO SON gasto público.

La Casa Blanca de la Gaviota, no es gasto público.

La casa de Videgaray en Malinalco, el Partenón del Negro Durazo y la Colinota del Perro, no son gasto público.

Los departamentos, mansiones y residencias de la maestra Elba Ester, no son gasto público.

Las inmensas fortunas de los exponentes del nuevo PRI, y de Hilary Zavala de Calderón; las riquezas de los bribones Bribiesca y la pícara Sahagún, no son gasto público.

Toda esa carga tiene origen tributario, pero es fruto de un desfalco sistemático, imparable e impune.

Paradójicamente en Mexicalpan de las Tunas, el único “servicio público” que funciona con una precisión astronómica exacta, es el SERVICIO DE ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA.

Hasta el Chapo Guzmán se puede escapar de las cárceles de “alta seguridad”; pero al SAT no se le escapa NADIE.

Si ingresan a su cuenta bancaria más de 25,000 tristes pesos, suenan todas las alarmas del SAT, y el Fisco se dispone de inmediato a encajarle el diente a su dinero. Pero si un líder petrolero se exhibe en Mónaco y la Costa Azul de Francia con lujos dignos de un jeque árabe, nadie le hace nada.

El gobierno mexicano (en todos sus niveles) es puntual para cobrar, pero moroso y abiertamente incumplido a la hora de ejercer el presupuesto.

Los fondos públicos se esfuman como por arte de magia, al son de “matanga, como dijo la changa”.

Si no se lo roban los exponentes del “nuevo PRI”, los políticos profesionales y sus secuaces se lo aplican en sueldazos, bonos,  aguinaldos, primas, gratificaciones, súper-pensiones y toda clase de PRIvilegios, como ocurre con la $uprema Cohorte de Ju$ticia, concesionaria de las $uba$ta$ judiciale$ de $otheby$ en Mexicalpan de las tunas, cuyos ministrones se amachinan 52,000 salarios mínimos diarina diarroz.

Sin exagerar, podemos decir que la evasión fiscal en México es directamente proporcional al desfalco sistemático de los fondos públicos.

¿Quién puede querer pagar impuestos en un país donde los ciudadanos son auditados con ferocidad, pero los llamados $ervidore$ público$, se clavan la lana impunemente y nadie los llama a cuentas?

Pretender que los ciudadanos paguen impuestos puntualmente a cambio de ABSOLUTAMENTE NADA, y para ver cómo se evaporan sus recursos en los paraísos fiscales, es absurdo.

Hasta los padrotes o cinturitas desquitan sus ganancias a costa de sus “protegidas”, precisamente protegiéndolas.

A los mexicanos no nos protege ninguna autoridad; ningún tribunal imparte justicia, sino que la administra; ningún gobernante cumple y hace cumplir la constitución, sino que la guardan y la hacen guardar, donde nadie la aplique.

Los impuestos y demás contribuciones en México, no están regulados por el Código Fiscal ni por la Ley del IVA o del Impuesto sobre la Renta; estan regulados pos la LEY DEL EMBUDO.

Si con la vara que nos auditan pudiéramos auditarlos; si los recursos recaudados se destinaran celosa y puntualmente al gasto público para beneficio de los contribuyentes, a nadie le dolería pagar impuestos.

Pero pagar impuestos para que los políticos vivan en mansiones, circulen en vehículos lujosos, derrochen y dilapiden a costa nuestra, sería un ejemplo incurable de masoquismo tributario.

Los gobernantes deberían predicar con el ejemplo y comenzar a vivir en la famosa “modesta medianía” con la que ni siquiera San Benito Juárez vivió.

Una cosa es Juan Domínguez, y otra cosa es…

… padrotear a toda una nación, viviendo a costa de un pueblo al que no solamente no se sirve sino que se le roba, se le engaña, se le burla y se le traiciona.

‘Ora sí que no la chifles, que es cantada…

Pero días vendrán...

 

 

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Número 12 - noviembre 2017
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