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Un país en bancarrota

Martes, 18 de Septiembre 2018 - 15:30

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Jaime Guerrero Vázquez

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¿Excusa o declaración sin reflexión?, ¿acaso se dio cuenta de que no será sencillo cumplir con todo lo prometido y está preparando el terreno? En todo caso, ya le respondieron sus nuevos amigos empresarios pidiendo que rectifique.

El domingo pasado, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aseguró que México está en bancarrota, por lo que no será fácil cumplir los compromisos de campaña, pero se cumplirán porque “nosotros no vamos a actuar así”, es decir, a ofrecer algo que después no se lleve a cabo. Agregó que si hay crisis será por causas externas o por culpa del Banco De México, una de las instituciones más sólidas y mejor calificadas.

Con esto, el líder de MORENA se está tratando de vacunar en contra de que su administración no cumpla sus objetivos o bien que su administración sea deficiente y esto ocasione una crisis económica. En realidad, AMLO hace lo mismo que todos los presidentes que lo han precedido y que han afrontado una crisis económica (López Portillo, de la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo o Calderón): culpar a otros. Debe ser parte del manual del gobernante. La diferencia es que apenas unos días antes, él mismo había dicho que si bien había una situación difícil, el país no pasaba por una crisis y tenía estabilidad económica. ¿Estabilidad económica, sin crisis, pero en bancarrota?

El problema no es que haya cambiado de opinión, sino que hace lo mismo que todos los políticos: adecúa su discurso a su auditorio. No es lo mismo hablar ante empresarios que hacerlo frente a sus simpatizantes, quienes esperan que no convalide de ninguna forma la política económica del actual gobierno, como lo ha hecho ante empresarios. ¿Lo hizo con mayor torpeza que otros? pues sí, pero no hizo nada que otros no hicieran antes.

Algunos analistas y líderes empresariales, como Claudio X. González Laporte, han rechazado la idea de la bancarrota y le han pedido que rectifique. Entre otras cosas, argumentan que ese tipo de declaraciones no ayuda a crear un buen ambiente y fomenta cierta incertidumbre. Por supuesto, es difícil que rectifique. En todo caso, en unos días o semanas cambiará su enfoque nuevamente.

Lo interesante no es que adaptara su discurso a su auditorio, sino preguntarse qué es lo que está viendo para el futuro que comenzó a hablar de bancarrotas y crisis. La situación económica del país parece estable, como él mismo apuntó hace días. Todo indica que se firmará un nuevo tratado de comercio con Estados Unidos; la inflación rebasó las previsiones, pero está lejos de ser inmanejable; este sexenio se incrementó la recaudación fiscal; el tipo de cambio finalmente no se desbocó; se han creado una gran cantidad de empleos; etc. Cierto que en el terreno de la microeconomía las cosas van mal, pero no hay bancarrota.  

López Obrador podría estar viendo dos riesgos que se están desarrollando ante los ojos de todos. El primero de estos que la guerra comercial entre las dos potencias mundiales –China y Estados Unidos- ha encendido las alarmas de las economías a nivel global. Los daños podrían ser muy duros y se podría caminar a una recesión. El otro factor es que los ahorros por recortes y combate a la corrupción finalmente no sean suficientes para todas las propuestas que ha hecho. Este podría ser el fondo del posicionamiento de AMLO, comenzar a sentar las bases para echar culpas cuando no pueda cumplir.


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Número 23 - Noviembre 2018
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