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Trabajo infantil

Martes, 10 de Abril 2018 - 15:00

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Luisa Ruiz

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Los niños no deben trabajar y menos, deben ser arrastrados por los adultos para conseguir un beneficio. Yuawi, es un niño sano, contento, se le nota en su sonrisa y en su mirada inocente. Ese chiquitín tiene una infancia que vivir, un tiempo entre sus compañeritos, con sus papás y familia y no, lo traen de mascotita bailando como changuito de cilindrero entre adultos avispados que quieren un puesto en la política.

En su arrastre por Tijuana, seguido de cerca por un reportero, Yuawi fue recibido en la Avenida Revolución afuera de un café, propiedad del empresario, ex coordinador de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto y hasta hace poco Priísta, David Saúl Guakil:

“Te voy a saludar, cabrón, ¡muy bien cabrón!” David Saúl, el ahora candidato a diputado federal por la coalición “Por México al frente” habla con el niño como si fuera su compadre de cantina: “¿Cómo andas de hambre?” sin dejarlo contestar, “¿poquita edá ca’ón? ¿qué quieres comer cabrón?”, dice Guakil.

Y el reportero, falto de tacto, hace preguntas que el niño solo atina a responder “bien”, no puede responder de otra forma porque no hay otra forma. Además, el reportero, que es poblano, le pregunta al niño: “¿Qué vas a hacer aquí en Puebla? ¿vas a cantar?” (¿?) “No sé”, dijo el niño. El de la cámara hace notar los guaraches que usa Yuawi y los enfoca “¿te gusta venir en tus ‘guarachis’?” (¡es obvio que le gusta!), el niño zapatea y se escucha a David Saúl decir: “no, yo a toda madre en guaraches”.

En la puerta del establecimiento y a punto de entrar, Guakil le advierte al niño que firmaría muchos autógrafos. “Hay un chingo de fans ahí adentro, así que prepárate ca’ón”, dice el candidato tratando de emocionar a su compadre.

Adentro, ya tenían instalados a un puño (ni eran un chingo) de niños para darle la bienvenida a Yuawi; a pocos niños les importó su presencia, lo mismo que a Yuawi los niños, Guakil tuvo que decirle que fuera a saludarlos. Como si de un auditorio eufórico se tratara, el reportero compara al chiquillo con Justin Bieber (¿?) ¡Sí pues, así fue!

Supongo, cansado de escuchar que el reportero insiste en llamarlo “Yagüi”, el papá del niño se levanta de pronto de su asiento: “Vamos a corregir, es Yuawi, es Yuawi. Y griega, u, a, doble u, i latina, Yuawi no Yagüi”. “Ah, es que mucha gente dice Yagüi”, se defiende el reportero. “Es que no saben pronunciar, es Yuawi, quiere decir Azul, (pa’la…) solidez infinita” aclara el papá y se escucha al reportero detrás de su cámara: “El señor, un poquito molesto me corrige”.

El niño tuvo su “presentación” en el arranque de campaña de los candidatos a senadores y diputados federales “Por México al frente”, al final del evento los mariachis iniciaron con las notas de “La de la mochila azul” y Yuawi, mientras cantaba, quedó atrapado entre la multitud de cámaras, los asistentes solo pudieron escuchar la vocecita a todo poder: “la de ojiiiitos dormiloooones”.

Y no, los niños no deben trabajar y menos, ser arrastrados por políticos para conseguir un voto. Los adultos son impertinentes, entre el reportero y el candidato a diputado federal diciendo groserías y acostumbrados a relacionarse con adultos, no supieron instalar su postura ante un niño que, muy claro queda, no tiene ni idea de lo que está pasando.

Esto de las campañas ha rayado en lo pertinaz, tiene a México en un juego de futbol con muchos partidos, una mascota inocente de nueve años, muchos árbitros, mucha porra, muchos jugadores, ninguno logra anotar gol, y ¡ni siquiera hay porteros!

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Número 21 - septiembre 2018
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