Se encuentra usted aquí

¿Tintorería, o recicladora?

Miércoles, 14 de Febrero 2018 - 15:00

Autor

julio_chavezmontes.jpg
Julio Chavezmontes

Compartir

img_20180214_112730.png

 

En una entrevista reciente, Donald Trump se refirió de nuevo a su “hermoso y grande muro fronterizo”, haciéndolo ver como una medida de su gobierno ¡para apoyar a los mexicanos pobres y a los pobres mexicanos!

Dijo que quiere ver al gobierno mexicano ponerse a trabajar honestamente, porque sabe y le consta que muchos políticos y líderes sindicales mexicanos, tienen cuentas bancarias fabulosas en los bancos de Estados Unidos…

Que muchos de los corruptos mexicanos (de los que no proporcionó ni un solo nombre), son hasta sus vecinos en lujosos departamentos y casas de Nueva York y otras partes de Estados Unidos.

Las declaraciones de Clairol Trump lo sitúan a él, como responsable de diversos delitos federales de acuerdo a la ley de su país; tales como encubrimiento nada más para abrir boca.

Sin perjuicio de los acuerdos fiscales existentes entre Estados Unidos y México, el anciano de la peluca de tlacuache está obligado a lo siguiente:

  • Tendría que exigir al IRS (el SAT gringo) que haga una lista de todos los políticos y líderes sindicales mexicanos que (según él) tienen cuentas en bancos gringos (cuentas que lo hacen palidecer de la envidia).
  • Que ordene al IRS (Internal Revenue Service) que congele las mencionadas cuentas bancarias, y las reporte al gobierno mexicano (incluida la Auditoria Superior de Hacienda, el SAT, la Función Pública, la Procuraduria General de la República  y al Congreso de la Unción.
  • Si Trump informa detalladamente al Presidente de México sobre la identidad de los  mexicanos  corruptos, Enrique Peña Nieto podría entre otras cosas, dar luz verde al gobierno de Estados Unidos para que confisque las referidas cuentas mal habidas, y las aplique en pago de la deuda eterna que venimos soportando desde antes que López Portillo “comenzara a administrar la abundancia”.

Lo que hacen los banqueros gringos, coludidos con los paladines, adalides, próceres, líderes y demás beneméritos y prohombres (y promujeres) de la clase política mexicana, no es nada más  una tintorería financiera donde se lavan los recursos sucios.

Hace 30 años en mi libro “Heridas que no Cierran” (publicado por Editorial Grijalbo en la colección de Politica Mexicana),  hice referencia a lo que hoy “ha descubierto” Barnum Trump, en las siguientes palabras:

“…En la actualidad, el expansionismo norteamericano ha hecho de la invasión Bancaria su método más eficiente de sumisión. Se dice que los responsables del endeudamiento incontenible desviaron fondos para beneficio personal, y que esas divisas supuestamente indispensables para nuestro avance, se han esfumado en un proceso criminal de fuga de capitales. Que los torrentes de dólares (¡cuando íbamos a aprender a vivir en la abundancia!) pasaron nominalmente -por nuestros registros contables, para regresar a sus bancos de origen en el extranjero en forma de cuentas personales numeradas o a nombre de terceros de papel. Si todos los métodos del expansionismo no hubieran sido suficientes, esta forma financiera de vasallaje y saqueo rebasa largamente las más graves responsabilidades del vilipendiado "quince uñas" de Zempoala.” (1)

“…Que los fondos nacionales, esas cifras fabulosas que hoy son lastre en vez de impulso, deberán regresar a México para aplicarse a su finalidad original. Que existen medios legales para lograr que los propios acreedores dejen de dar "asilo" en sus bancos a los defraudadores de nuestro país; que los "capta dólares" norteamericanos son los que mejor conocen a los "saca-dólares" mexicanos. Que ajustar a los de adentro, coludidos con los de afuera, es paso indispensable en el replanteamiento de nuestras relaciones con Estados Unidos. Porque el buen juez por su casa empieza.”

Como digo; los bancos gringos no son una tintorería financiera para lavar dineros depositados por hermanos incomodos, líderes petroleros, profesoras patrióticas, o exponentes del nuevo PRI.

Los bancos gringos son una empresa ecológica de reciclaje gracias al cual, los dineros depositados por políticos y líderes sindicales mexicanos, son vueltos a prestar a México después de lavados y planchados, para que vuelvan a ser robados por otros roedores de huesos legislativos, ejecutivos y judiciales, repartiéndoselos  en fiel acatamiento al sistema democrático de la divi$ión entre poderes.

La tintorería financiera es nada más el primer paso; el reciclaje vicioso es su secuela interminable.

Para los gringos la ventaja no solamente es financiera sino política.

Lo que acaba de hacer Mister Clairol Trump es “hablarle a Juan para que lo entienda Pedro”

El gobierno gringo puede hacerle (y le hace) manita de puerco a los adalides,  próceres, paladines y demás beneméritos mexicanos amenazándolos con divulgar lo que Virgilio Andrade Martínez no pudo encontrar a pesar de su implacable compromiso por la transparencia y contra la corrupción.

Y como lo que ma$ di$tingue a los dino$aurio$ mexicanos es $u larga cola, ninguno dice ni dirá “esta boca es mía”  exigiendo que se castigue a quienes se han atrevido a  traicionar la confianza popular mancillando con su codicia el honor de la patria.

Al final de “Heridas que no Cierran” hice un llamado al entonces presidente de la república, Miguel de la Madrid, pidiéndole que hiciera valer nuestro justo reclamo ante Estados Unidos:

“En el sentido más estrictamente popular, este libro busca la invocación de ese poder y expone alternativas reales que no deben desestimarse. Este trabajo busca expresar un reclamo legítimo cuya vigencia plena solamente puede resplandecer en manos del presidente de México. Sólo al jefe de la nación le corresponde el privilegio de abanderar las reivindicaciones populares; pero sólo en nuestras manos está hacérselas llegar para hacer efectivo por su conducto lo que en estricto derecho es nuestro justo reclamo. Sólo del presidente de México depende la forma como crucemos el río.”

A 30 años de haber sido publicada la primera edición de aquel libro, nuestros hermanos siguen cruzando el río hacia el Norte, desde donde con su esfuerzo heroico, sostienen a sus familias, que dejan atrás pero no las abandonan ni las olvidan.

“…Por ello, si Santa Anna viviera en este tiempo, y en vez de chivo expiatorio fuera verdaderamente culpable de todo lo que se le imputa, tendríamos que juzgarlo y condenarlo, en la misma forma que a los malos mexicanos que hoy sí viven entre nosotros, impunes, favorecidos y tan campantes, cuando deberían ocupar en nuestras cárceles y en nuestra historia, el sitio que ya tienen (ganado a pulso) en nuestro corazón y en nuestra conciencia.”

Días vendrán…

    ___________________________________________

  1. Quince uñas de Zempoala.  Fue el mote con el que  Antonio López de Santa Ann,  fue bautizado por el ingenioso pueblo mexicano, a raíz del funeral de estado con el que fue inhumada la pierna que perdió peleando contra los franceses en la llamada Guerra de los Pasteles.
acrord32_2018-09-18_14-50-29.jpg
Número 21 - septiembre 2018
Descargar