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Tijuana, dos noticias

Martes, 11 de Octubre 2016 - 15:00

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Luisa Ruiz

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Deben caber dos grandes noticias en un mundo que cada día se vuelve más pequeño, dos veces la palabra gracias en el gigantezco mundo de los vulnerables, dos sonoros aplausos que ocupen el lugar del menosprecio y la ingratitud.

En ese mundo regular, en el que viven los intolerantes y los insensibles suceden cosas que para ellos no tienen dos opciones, es malo y es malo (punto). Su escasa capacidad de razonamiento les impide comprender la evolución de los seres humanos, todos, los que han cometido delitos y buscan reivindicarse y los que buscan un hogar sin guerra y sin hambre.

Como en todo, de todo se encuentra en todos los rincones. Sería imposible que todos pensáramos y sintiéramos igual, solo que los que no aceptan nada, se imponen ante los otros para denostar y descalificar a quienes se equivocaron o a quienes deciden cruzar hasta ocho países para instalarse en un mundo desconocido esperando encontrar un hogar de paz y estabilidad.

La cárcel

Muchos delincuentes, sin importar el tiempo de sentencia en las cárceles aprenden, entre otras cosas a reconocerse como seres atentos y sensatos, a descubrir e inventar talentos, a conocer nuevos oficios como ocupación y a través de eso, buscan sobrevivir el tiempo y la economía propia y la de sus familias.

Los trabajos artesanales y de oficio de los internos en las penitenciarías, cubren necesidades personales dentro del penal al mismo tiempo que pueden aportar económicamente a sus familias, esto, además de ser una satisfacción para ellos, es una forma de mantener los lazos afectivos familiares.

La artesanía penitenciaria en exposición y venta fuera de los penales, no es una novedad en México y aunque no son muchos los estados que lo promueven, si existen tiendas que distribuyen los artículos artesanales, por ejemplo, en Zacatlán, Puebla; en la CDMX junto a la estación San Antonio Abad; la tienda Artesanía de Reinserción Oaxaqueña, en Oaxaca; o la exposición colectiva de arte penitenciario en Xalapa.

La tienda más grande que hay en México fue creada por Jorge Cueto en 2007, instalando el primer local en San Miguel de Allende, Gto., y tiene sucursales en diferentes puntos de la Ciudad de México, en Nueva York, Tokio, España, entre otras, además, esta tienda vende los productos en línea alrededor del mundo a través de su portal prisonart.com.mx.

En Tijuana, en 2011 se buscó instalar un espacio en donde los internos del Estado de Baja California pudieran exponer y vender su arte. En ese tiempo, y con el enorme apoyo del hoy Delegado del Centro, Karim Chalita III, como Presidente de CANACO apoyó en una velada literaria y artesanal en donde se mostraron los trabajos de los internos; no se pudieron vender en ese entonces y la idea de hacer realidad ese proyecto creció.

Encontré con alegría la gran noticia que, aunque no ha sido encabezado en periódicos ni compartida millones de veces en redes sociales, es por sí sola, una excelente noticia. Las obras de arte de los internos de Baja California, saldrán de nuevo de las celdas, ahora puestas a la venta dentro de las actividades del Festival Entijuanarte, con esto, es seguro que los internos que no han sentido curiosidad por aprender un nuevo oficio, querrán integrarse a este grupo creativo. Las familias de ellos con seguridad, sentirán un extraño orgullo y una agradable satisfacción porque, sin importar cuan larga sea la sentencia, ellos vivirán una libertad diferente a través de su trabajo.

Haití

Por otro lado, y con relación a los migrantes haitianos que llegan todos los días, en el artículo anterior “Tijuana, el espejo empañado de EU” comenté acerca de que los ciudadanos tijuanenses que hablan francés, pudieran apoyar en la traducción tanto de documentos como de necesidades y comunicación diaria entre el gobierno y la población haitiana. Pues me encontré con otra gran noticia, si hay quien está apoyando en la traducción.

Hay un ser muy calladito que no gusta de hacerse notar ni hacer revuelo de su conocimiento y cultura, es una de esas personas que saben mucho de todo y no presumen, solo que en esta ocasión tuvo que hablar en voz alta y salir en defensa de los migrantes haitianos cuando supo de los infaltables grupos racistas y de odio; seguramente Jorge Conde Zambada se vio en la necesidad de publicar lo que está haciendo para apoyar: “Me desagrada terriblemente ver comentarios xenofobos, los argumentos son similares a los argumentos que da Trump sobre los mexicanos. Tres días a la semana participo de 7 a 9 de la mañana con las autoridades de los tres órganos de gobierno como traductor con ellos. Y las autoridades tienen una mejor imagen de los migrantes que ustedes. Son una pena estas imágenes de miedo”

Conde Zambada, es uno de los que apoyan y ahora, con seguridad conoce mucho más las necesidades y las razones del comportamiento, podría también informarnos a todos acerca de esta nueva raza que vive en las calles de Tijuana.

Por supuesto, escribí en el artículo anterior que el gobierno municipal, con todo y su escasa capacidad ha hecho algo, aunque no suficiente y que los tijuanenses han aportado lo que pueden, sin embargo, el hecho de que se logre una comunicación entre los haitianos es un gran avance y una enorme aportación social, esto y que los internos por fin puedan vender sus artesanías ha sido trabajo, tiempo, buena voluntad y mucha buena intención, solo de dos personas.

Una nueva cultura aparece en las calles, anuncian, un par de restaurantes que tienen haitianos trabajando temporalmente con ellos, otros aportando recetas de comida típica de Haití en cocinas económicas; poco a poco y todos los días hay noticias acerca de este fenómeno migratorio, así como también, aparecen los racistas que por sentirse importantes gritan estupideces que con seguridad ni siquiera han analizado.

La cárcel del delincuente no es muy diferente a la cárcel en la que vive un migrante, el migrante preso, no es muy diferente al migrante que camina el mundo.

Entonces, el abrazo, el aplauso y las felicitaciones para dos ciudadanos. Jorge Conde y su conocimiento en el idioma francés que tiene, hoy, otra muy buena razón de ser. Mónica Hernández que, por su insistencia y perseverancia, logra que los internos tengan una razón más para existir dentro de las celdas; y también a los silenciosos que seguramente están haciendo todo lo que esté de su parte para aminorar las dos crisis, la de la delincuencia y la migratoria.

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Número 12 - noviembre 2017
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