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The bitch is back

Martes, 31 de Octubre 2017 - 16:00

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Julio Chavezmontes

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No es lo mismo 1600 Pensylvania Avenue, dirección de la Casa Blanca en Washington, que 725, 5th Avenue, New York, donde se alza la Torre Trump.

No es lo mismo ser el protagonista de un reality show como “El Aprendiz” que ser el aprendiz de brujo en la Casa Blanca a la que Hilaria Clinton, que es una bruja profesional, está decidida a regresar a toda costa y no como primera dama.

Si a Richard Nixon (considerado por Mao Tse Tung como el más brillante estadista que había conocido en su vida), le pudieron tirar el teatro con una idiotez como Watergate, ¿qué puede esperar Clairol Trump?

El hombre de la peluca de tlacuache pasó por alto la capacidad de venganza de Hilaria Clinton, entre cuyos defectos no está la estupidez ni la desmemoria.

No es lo mismo ser candidata que ser cándida; y doña Hilaria no se fue a ejercer de abuelita resignada, sino a lamer sus heridas y preparar su venganza que ya se materializó (por lo pronto) en un libro titulado: “What Happened”, que traducido al castellano significa, “Lo que le voy a hacer a Trump”.

En el maquiavélico cerebro de Hillary Clinton resonaba el eco con los gritos azuzados por Clairol Trump en sus mítines, al coro de "¡LOCK HER UP, LOCK HER UP!"; gritos que la rival del Trumpas se tomaba más que en serio, mientras pensaba para sus oscuros adentros: “ya verás a quien vamos a encerrar…”

Yo creo que el reality show que le están armando a Trump, tiene poco que ver con las maniobras priístas estilo Lozoya Austin, aplicadas a la campaña presidencial gringa del 2016, y mucho con los callos que el aprendiz está pisando con sus arrebatos y ocurrencias.

Su “big beautiful wall” es pésima para el negocio de los empresarios gringos; no solo les dificulta explotar a los esclavos mexicanos (y demás migrantes), sino que les afecta en su negocio del narcotráfico que, en Estados Unidos tiene el más grande mercado de estupefacientes del mundo, dirigido por los verdaderos capos que no son mexicanitos, sino güeros que no hablan en español, sino que ordenan en inglés.

Tal vez su decisión de hacer olas y revivir el asunto de la muerte de John F. Kennedy tenga algo que ver con la reactivación intensiva del “Russia-Gate”, si se toma en cuenta que George Bush padre y muchos otros implicados en aquel magnicidio, siguen vivitos y coleando y no puede hacerles nada de gracia que les hagan olas reviviendo un cadáver de más de medio siglo.

Vladimir Putin tiene que estar (como de costumbre) muriéndose de risa en el Kremlin, disfrutando sus diabluras como justa retribución por el desmadre que le armaron los gringos en Ucrania al derrocar a su aliado Víctor Yanukóvich, interfiriendo en los procesos políticos y electorales de los que ahora están saboreando una sopa de su propio chocolate.

¿Cómo pueden quejarse los gringos de interferencias extranjeras en sus farsas electorales, cuando ellos son los maestros en el arte del intervencionismo ilegal?

Basta recordar a Fidel Castro, Jacobo Arbenz, Porfirio Díaz, Salvador Allende, Saddam Hussein y Muamar Gadafi, por mencionar solo unos cuantos.

Sea como fuere la cosa, el fiscal especial Bob Mueller, ha comenzado a hacer acusaciones formales y tres allegados de Trump ya estan viendo lo que es amar a Dios en tierra de indios.

Paul Manafort y Rick Gates ya fueron citados y se manifestaron más inocentes que los santos niños del 28 de diciembre.

George Papadopoulos (el tercero de estos tres cochinitos), prefirió acogerse al sistema de testigos protegidos estilo la PGR, a cambio de soltar la comprometedora sopa que bien podría significar el fin del reality show de Clairol Trump.

Estos acontecimientos me recuerdan dos canciones de Elton John, el genial compositor británico.

La primera se titula “Madman across the water” que parece un retrato hablado de lo que le está comenzando a suceder a  Clairol Trump:

“…todo lo que digo les parece muy gracioso; ¡fíjense en él!; esta chiflado. Mejor coge tu impermeable querida, porque parece que va a llover”. (2)

Si Mike Pence (el falderito de Trump) cree que al caer su dueño a él le corresponderá sucederlo como presidente, es que desconoce el sabio principio del Derecho Romano que determina que, “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”.

La llegada de Pence a la vicepresidencia de Estados Unidos, es inseparable de los vicios que se le atribuyen al aprendiz que parece enfilado a que le apliquen a él, su frase favorita: “you’re fired!”.

La segunda canción viene a ser algo así como la proclamación del regreso de Hilaria:

“¡Soy una perra!; ¡soy una perra!; ¡la perra está de regreso!; sobria a más no poder, casualmente; puedo perrear; puedo perrear porque soy mejor que tú; así es como me muevo y las cosas que hago oooooh…” (3)

Para México, la caída de Clairol Trump podría significar un alivio, ya que de esa forma terminaría la presión sobre el TLCAN y la amenaza persistente de la “big beautiful wall” prometida por el hombrecillo de la peluca de tlacuache.

El circo político gringo hace palidecer el “escándalo” de la FEPADE en Mexicalpan de las Tunas.

Si Clairol Trump llega a caer como consecuencia del “Russia Gate”, no va a encontrar sitio seguro para ocultar su maltrecha soberbia (que es inmensa); no va a poder contonearse ni pavonearse por la Quinta Avenida de Nueva York, donde las carcajadas a su costa y en su maquillada cara, serían una pesadilla para su EGO.

La única solución para su soberbia, será mandarse construir un “big beautiful wall” para esconderse tras él. (Ese muro lo pagaríamos con mucho gusto los mexicanos, con tal de no volver a verlo).

Melania debe estar más aliviada y contenta que Crystal Harris, la flamante viuda de Hugh Hefner, el dueño de Playboy, que ha heredado una cuantiosa fortuna y ya no tendrá que soportar los avances seniles del ex dueño de Playboy.

Volviendo a las implicaciones del circo de Ringling Brothers and Clinton and Trump, en cuanto a México concierne, sea quien sea el “ganador” de las elecciones presidenciales del 2018, se las tendrá que entender con la temible Hilaria, porque parece que se cumplirá la profecía musical de Elton John:

THE BITCH IS BACK

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  1. The Bitch is back. (La perra está de regreso). Canción compuesta por Elton John y Bernie Taupin en 1974 cuya letra parece hecha a le medida del inminente regreso triunfal de Hillary Clinton.
  2. Madman across the water. (El chiflado a traves de las aguas). Canción de la autoría de Elton John y Bernie Taupin, que debería recordarle a Trump que no es lo mismo ser un loco cruzando el río Hudson en Nueva York, que cruzar el río Potomac para imponer sus megalomanías entre verdaderos lobos y perras.
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Número 12 - noviembre 2017
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