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Su divinidad, el becerro de oro

Viernes, 26 de Octubre 2018 - 07:50

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Julio Chavezmontes

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¿A quién puede importarle la muerte de un periodista asesinado a miles de kilómetros de distancia en Estambul, cuando en México los periodistas mueren como las moscas todos los días, y nadie hace tanta alharaca?

El  episodio con el que los medios de comunicación vienen manipulando a la opinión pública internacional, pone de manifiesto algo mucho más importante que el hecho sabidísimo de que la brutalidad de la monarquía Saudita es inaudita.

Clairol Trump inicialmente se salió del huacal al asegurar que “le apretaría las tuercas” al rey Salmán bin Abdulaziz, e incluso que Estados Unidos aplicaría  sanciones económicas severas contra ese país en cuyo territorio se encuentra la Meca.

Más tardó el admirador de su propia  hija Ivanka en esperar su balandronada, que en recibir la respuesta rápida, clara y contundente de quienes no le temen a los inocuos congresistas gringos, ni a sus senadores, ni a su pentágono, su hexágono o su polígono.

A la  voz de “calmantes montes”, el rey Salmán bin Abdulaziz replicó a los cacareos de Clairol Trump con una terminante “botellita de jerez”(2) advirtiendo que cualquier intento de sanción pirotécnica por parte de Estados Unidos, sería respondido con verdaderos cohetones económicos que dejarían en ruinas a los especuladores y fabricantes de armas gringos.

¡Se perderían lots of jobs, y se terminaría esa industria tan benéfica!

Para darles un ligero quemón de lo que les podría ocurrir a los gringos, y para botón de muestra, les insinúo que su país comenzaría a cotizar su petróleo en euros o en yuanes, olvidándose del dólar; ¡y good by Federal Reserve!

Que las fuerzas armadas de Arabia Saudita se llevarían su shopping a China y Rusia en vez de seguir haciéndolo en Estados Unidos.

Trumptinflas(3), el campeón mundial de los estupi-Twitters(4), al ser cuestionado por los perseguidores del Premio Pulitzer(5) sobre las sanciones que pensaba imponer a los saudís, respondió en otro tono diciendo:

“¡Hold your horses!”

“¡Yo no poder ponerme al brinco con el arbano Salmán  porque ser mucho bueno marchante de cohetes escupidores y cohetones de colores y ya se avecinan las posadas!”

“¿Dónde encontrar nosotros otro good customer que comprarnos más de one hundred billion dollars cada año?”

“¿Nosotros qué hacer si árabes irse a comprar escupidores de colores al mercado de Sonora en vez de con nosotrous?”

De inmediato se percibió un cambio de tono en los clamores justicieros, en obsequio del principio de la  política moral gringa que en buen espicalinglis nos enseña que: “with money dances the dog”.

Entretanto la ONU que conoce su lugar y su papel, no hace olas.

El Consejo de Seguridad ni siquiera dice “esta boca es mía”.

Los puertorriqueños de la OTAN ladran un poco, pero no muerden, y como dijo Don Teofilito: ni morderán.

El propio Washington Post no ha hecho algún pronunciamiento categórico ni ha exigido al congreso de Estados Unidos que desencadene la fuerza del líder del “mundo liebre” sobre los déspotas de Arabia Saudita.

La Corte Penal Internacional ni se toma la molestia de perder el tiempo, porque Arabia Saudita NO es miembro de ese “noble y humanitario” tribunal de utilería; como tampoco es miembro el propio Estados Unidos.

El cambio de actitud del histrión tragicómico que hoy protagoniza su reality show en la Oficina Oval, deja bien claro que el verdadero “god” que venera el gobierno de Estados Unidos, es el becerro de oro cuyo templo es la Bolsa de Valores de Nueva York donde ofician los mercaderes del verdadero credo global profetizado por el World Bank y el FMI.

La misteriosa transformación de Jamal en Tamal, permitió descubrir un milagro insospechado:

Tanto Washington como en Riad comparten la misma fe religio$a, ya que ambos veneran y ofrecen sacrificios al Becerro de Oro.

 

Éxodo 32. Capítulo de la Biblia donde se narra el nacimiento de la Bolsa de Valores de Nueva York.

Botellita de jerez: todo lo que digas será al revés.

Trumptinflas. Dícese de Clairol Trump cuyos twitteos de locuacidad ininteligible recuerdan al genial Cantinflas, solamente que en vez de genial, es estúpido.

Estupi-Twitters. Mensajes telúricos excretados por Trumptinflas sin ton ni son en ráfagas incontenibles de estupidez.

Los perseguidores del Premio Pulitzer. Dícese de los periodi$tas$ gringos que no buscan difundir la verdad, sino recibir galardone$ y premio$.

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Número 22 - Octubre 2018
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