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Que viene el lobo

Viernes, 14 de Diciembre 2018 - 12:10

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Jaime Guerrero Vázquez

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Sin lugar a dudas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es el político más destacado del siglo XXI. Ningún otro se le acerca en carisma, temeridad o arrastre. Su triunfo es el de la persistencia, de la claridad de su comportamiento y de la sencillez de su mensaje. Lo curioso del caso es que no es un gran político.
 
Cuando se estudie desapasionadamente su caso, en un futuro de 20 o 30 años, muchos se preguntarán cómo fue posible que un político sin grandes estudios, torpe para expresarse y sin grandes propuestas logró ganar la Presidencia de la República. Entre las muchas razones, habrá que detenerse en un grupo grande de políticos que tuvieron que ver con su encumbramiento. No es una sorpresa para nadie que estos políticos del PRI, PAN y PRD impulsaron la carrera del político tabasqueño gracias a sus corruptelas, ineficiencias y abusos. Por supuesto, no todos los priistas, panistas y perredistas entran en esa categoría, los hubo honestos y eficaces, pero incluso de estos se puede decir que permitieron que los otros cometieran todas las tropelías apuntadas arriba.
 
Lo único que hizo AMLO fue aprovechar estas situaciones y llevar adelante una política en la que sumó toda suerte de políticos, muchos de ellos lo habían atacado en el pasado o habían cometido las pillerías que la clase política mexicana sabe hacer.
 
Sin embargo, ninguno de estos políticos, responsables parcialmente del encumbramiento del ahora presidente de la República, ha dicho esta boca es mía. Ahora se escandalizan de los muchos errores que a diario comete el presidente López Obrador o su partido, el MORENA; se alarman del avance de decisiones autoritarias, de las agresiones físicas o de la tormenta en redes sociales contra ellos y todos los que perciben como aliados. Pero sus quejas y señalamientos están cayendo en oídos sordos porque no tienen solvencia moral o solidez política. ¿Autoritarismo morenista cuando el del PRI duró décadas?, ¿agresiones físicas luego de las represiones incontables contra movimientos y personajes de oposición?
 
Lo cierto es que, sin duda, estos políticos se merecen lo que les está sucediendo no solamente por lo que hicieron en el pasado o dejaron que se hiciera, sino porque incluso ahora no asumen sus errores, omisiones y abusos. Discursivamente, PRI, PAN y PRD hablan de la necesidad de cambiar, pero no han dado ni un paso en esa dirección. Sí, se merecen lo que les sucede.
 
Pero el resto de los ciudadanos, incluso aquellos a los que no les importa o no se dan cuenta (o no se quieren dar cuenta) no se merecen que se avance en el autoritarismo, las decisiones improvisadas y los graves errores económicos. En estos últimos días, se pueden contar varios, entre los que destacan la propuesta de reforma a la reforma educativa, que omitía la autonomía universitaria. Un error, contestaron las autoridades de la SEP, ¿un error del subconsciente? Si fue una equivocación, entonces también es grave. Otro caso: sacar, por las pistolas de MORENA, al senador Juan Zepeda, con actas sin todas las firmas y de la peor manera, de la Comisión de Justicia, aparentemente con la intención de imponer un “ministro carnal”. Tercera cosa: los tenedores de bonos del NAICM-Texcoco volvieron a rechazar la oferta del nuevo gobierno. Ahora, cualquier arreglo le saldrá mucho más costoso al país.
 
Los políticos abusivos se merecen lo que les pase; los demás no merecen el autoritarismo que avanza.
 
ESTA COLUMNA REGRESARÁ EL 2 DE ENERO DEL 2019

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Número 23 - Noviembre 2018
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