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Posibles retos del S.E.N. (8ª. Parte)

Lunes, 05 de Febrero 2018 - 16:00

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Raúl Rosales

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Se ha venido comentando en colaboraciones anteriores algunos de los POSIBLES RETOS, que pudiera tener a cuestas el SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL (S.E.N.) con relación a la formación en general de las distintas Instancias que lo conforman, pero principalmente en los que atienden de manera directa o casi directa a los alumnos, donde se ha comentado y sugerido algunas formas y estrategias para agregar a las que ya se han establecido de tiempo atrás y que no han surtido el efecto esperado por razones que en su espacio se revisaron, se comentaron y en donde procedió, pues se hicieron críticas y observaciones que a nuestro entender correspondían.

A reserva de seguir tocando otros niveles de la administración desde lo que corresponde a sus recursos humanos, sus debilidades y de corresponder, lo haremos con sus fortalezas existentes hasta ese momento, se quiere abordar en esta oportunidad, algo relacionado con las situaciones de tipo MATERIAL E INFRAESTRUCTURA, de los CENTROS ESCOLARES, que sin temor a la equivocación, también puede ser un POSIBLE RETO del S.E.N., el de ir poniendo al corriente las instalaciones que apoyan y albergan al alumnado, personal docente, directivo, manual y en general al personal de apoyo a la educación y para eso, no nada más se requiere lo que en muchos de los casos se está ofertando, una infraestructura sólida, pero también, en no pocos casos no muy funcional y en muchos otros ni siquiera a eso pueden llegar las comunidades, sobre todo aquellas alejadas de zonas con fuerte urbanización, en donde el descuido es mayor, sumado a esto, la situación  que a estas fechas aún después del desastre que por los daños de los recientes sismos, aún se está viviendo, en esas comunidades.

Es de reconocer, que en el presente, de la noche a la mañana pudiera resolverse esta situación, misma que al igual de muchas otras en nuestro país, han venido siendo descuidadas por apatía, negligencia, corrupción y como luego se dice, más lo que se le pueda sumar. En la presente administración, como en ninguna otra, se le ha dado difusión, al hecho de dedicar recursos económicos suficientes para la mejora continua, desde el punto de vista del aspecto estructural, pero que como siempre sucede con la mayoría de las declaraciones de los funcionarios de las administraciones oficiales, en declaraciones siempre quedan casi resueltas las problemáticas que les corresponde a cada uno de ellos pero en lo que corresponde a sus funciones siguen dejando mucho que desear. Recordamos aún que el ex titular de la Secretaría de Educación Pública, declaró respecto a los daños causados a edificios escolares en la región sur del país que en diciembre estarían resueltos los problemas de la infraestructura escolar en esa región y todo hace suponer que aún queda mucho para que eso se pueda hacer realidad.

No es la intención de esta colaboración referirse sólo a los desastres, sino más bien al desastre que se ha venido presentando a lo largo de la historia del S.E.N. y la faltas de un compromiso pleno en lo que a infraestructura se refiere, pues aunque en las grandes poblaciones y ciudades se aprecian edificios aparentemente muy bien construidos, de sobra es sabido de las carencias internas que se tienen en muchos de ellos, sobre todo en instalaciones sanitarias, anexos y de acondicionamientos para personal y alumnos con capacidades diferentes, incluso anexos y mobiliario, necesario para la impartición de clases, datos que se reflejaron en el Censo General Escolar, que se levantó en 2013, por el INEGI y en donde se reflejó de manera clara todas las carencias con las que ha venido cargando y en otras acumulando las instituciones educativas, además de los edificios que se carecen en no pocas comunidades.

Dentro de los acciones presentadas por la presente administración federal para la mejora de la infraestructura escolar, fue el hecho de haber normado a las Asociaciones de Padres de Familia en coordinación con los Concejos de Participación Social de las escuelas, de reconocer y “aceptar” la colaboración de estos organismos de la sociedad y sus aportaciones en la mejora a las instalaciones escolares, es decir, los dotan de mayor autonomía. Además de las acciones anteriores, inician un programa de inversión oficial por 50 mil millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores, para canalizar los dividendos de la inversión al rubro de la infraestructura escolar (así se interpreta) y con ello poder lograr a corto plazo una mejora significativa en este aspecto, mismo que se conoce con el nombre de ESCUELAS AL CIEN, cuyas siglas abrevian el significado de Certificados de Infraestructura Educativa Nacional, esperando que no quede como muchos de los programas de los gobiernos en turno, que sólo se inician con buenas intenciones. Un ejemplo lo fue el programa AULA DE MEDIOS, que solamente ellos saben porque lo desaparecieron, pero que todo hace suponer, que por corrupción dentro de ese buen propósito.

No se puede olvidar aquel programa de escuelas prefabricadas que se entregaban a las comunidades, urbanas o rurales, que se programaban para tal fin durante la segunda gestión como Secretario de Educación de Don Jaime Torres Bodet, dentro de lo que se le conoció como PLAN DE ONCE AÑOS, estas escuelas llegaban a las comunidades completamente equipadas y con solo una estrategia de cimentación y armazón, quedaban prácticamente en condiciones de poderles dar el uso que correspondía, pues llevaban consigo hasta material didáctico y accesorios para su mejor funcionamiento y en donde se requería se les adjuntaban la casa para el maestro. 

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Número 17 - abril 2018
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