Se encuentra usted aquí

¡No tenemos más rey que al PRI!

Lunes, 22 de Enero 2018 - 08:00

Autor

julio_chavezmontes.jpg
Julio Chavezmontes

Compartir

rey-pri.png

 

Ahora que se aproxima la Cuaresma, (preámbulo de la pasión y muerte de Jesucristo), y también las elecciones del mes de julio, me parece oportuno recordar que Jesús fue condenado a muerte, como consecuencia de una “decisión democrática” del populacho azuzado por el mismo “uno por ciento” que hoy concentra el 99% de la riqueza mundial.

(Pinche riqueza mundial, por cierto).

En aquella Semana, hace casi 2,000 años, tuvo lugar una elección cuyo sentido seguimos repitiendo diariamente:

¿A quién queréis que soltemos: a Barrabás, o a Jesús?

Al soltar al financiero Barrabás, y condenar a Jesús, escogimos ser gobernados por el engañoso y efímero reino global que hoy encarna el FMI, el Banco Mundial, la ONU, la OCDE, el G20, y todas las demás siglas que pretenden perpetuarse en siglos.

Lo dicho por Eduardo Ruiz Healy en su columna del miércoles pasado (sobre concentración de riqueza y populismo) me ha llevado a hacer estas consideraciones:

Los votantes que eligieron a Barrabás, y que atronadoramente proclamaron que no tenían más rey que al César romano, lo hicieron decepcionados, porque ellos habían querido ver en Jesús, exactamente a un líder populista.

No solamente querían sacudirse el yugo  de Roma, sino que querían ocupar el lugar del Imperio Romano.

(Volverse “totalmente palacio”, y mirar al 99% de los jodidos, desde el lado preferente del muro de Trump).

¿De quién fue la decisión que condenó a Jesús y liberó a Barrabas; decisión que además confirmó la supremacía de César como cabeza del pomposo imperio desaparecido bajo el polvo como todos los otros  imperios?

Esa decisión no fue “cosa de otros”; no fue “cosa de entonces”; algo ocurrido en el pasado.

Fue y sigue siendo decisión de todos y CADA UNO de nosotros.

El 99% de oprimidos (mencionados en la referencia estadística de Eduardo Ruiz Healy), vota por líderes populistas, pero no con la intención de repartir por igual el trabajo y la cosecha, sino para ocupar el sitio del 1% que siguen viendo y ambicionando como “paraíso terrenal”.

Por eso los accionistas mayoritarios del planeta tierra, han inventado el IFE, el INE, el colegio electoral de Estados Unidos y demás trampas y triquiñuelas, para evitar que alguien se les salga del huacal; para que aquella quimera de “UN VOTO POR CABEZA”, no vaya a tirarles el teatrito y echarles a perder la fiesta.

Desde aquel Jueves Santo, podemos decir que se consolidó la Catafixia de Chabelo; los tamales de chivo; las cuentitas de vidrio a cambio de oro azteca.

No hay que olvidar que la Bolsa de Valores de Nueva York nació de una democrática eleccion a las orillas del Monte Sinaí, cuando los humanos decidimos que preferíamos venerar al becerro de oro, que seguir la Ley de Dios.

Preferimos partirnos la madre encabezados por falsos profetas (tropicales y variopintos); insistimos en creer que las glorias y los lujos de este mundo no son efímeros sino permanentes; seguimos comiéndonos la manzana prohibida mientras creemos a pie juntillas en la inmensa mentira del demonio: “seréis como dioses”.

Jesucristo dijo muy claramente, que no buscaba una diputación  plurinominal;  que no era el “Bronco”, ni la Zavala, ni el  mesías tropical; que no era miembro del Partido Likud, ni del PRI, ni del partido Republicano, del PAN; sino que Su reino, NO ERA DE ESTE MUNDO.

(Lo que no quisimos entender, es que nuestro reino tampoco es e este pequeñísimo mundo tan seductor y tan efímero; un mundo que, si nos dejamos seducir por él, se interpone en nuestra búsqueda de la eternidad, para la que nuestras almas han sido creadas)

Insistió hasta el cansancio en las bondades de la pobreza de espíritu; en la necesidad de conservar nuestras almas con la inocencia de los niños; y nos dejó un solo y “fácil” mandamiento nuevo”:

AMEN A DIOS CON TODA SU ALMA; CON TODAS SUS FUERZAS Y SOBRE TODAS LAS COSAS; Y AMEN A SU PRÓJIMO COMO A USTEDES MISMOS.

La receta nos pareció “infantil”; y teníamos razón. Cosa de niños; y de nuevo tuvimos razón.

Pero confundimos los motivos de nuestra apreciación.

Creímos que los niños son tontos; soñadores de quimeras; y nos volvimos a  equivocar.  Si alguna sabiduría existe entre nosotros, es la de los niños.

Cuadramos milimétricamente en el diagnóstico que hizo Einstein sobre la locura:

Loco es el que repite una y otra vez la misma acción, esperando distintos resultados.

Una y otra y otra vez, seguimos votando por los predicadores de paraísos fáciles; de “vuele ahora y pague después”; de fornique ahora y aborte cuando guste; de que se haga la voluntad de “dios”, pero en los bueyes de mi compadre.

Y todavía hay pícaros como el populista Lenin, que se atreven a decir que “la religión es el opio del pueblo”; que la religión (la palabra de Dios), no contiene sino falsas promesas (¿se buscan cínicos?); y que solamente debemos seguir las promesas de los Roosevelts, los Churchils, los Bushes, los Stalins,  y todos los demás “vendedores de aspiradoras” que cambasean de puerta en puerta promoviendo sus pócimas y elixires democráticos,  asegurando poder curar todas las injusticias.

No son pocos los que predican que los horrores del mundo en que vivimos, ¡son evidencia del FRACASO DEL CRISTIANISMO!

Y cabe responder: ¿Cómo puede haber fracasado el Cristianismo, si nunca ha sido puesto en práctica?

Quienes abjuran y reniegan de personajes como George Soros, Bill Gates, Rockefeller, Rothschild y demás billonarios, (poseedores de bodegas repletas de papelitos verdes o de números electrónicos que representan (ambos) una riqueza virtual; en realidad los envidian.

¿Quién no ambiciona hacer su regalada gana; y todo con el poder de su firma???

La inminente llegada de la próxima Cuaresma, es magnífica ocasión para razonar el voto que emitirán los mexicanos el próximo 1º de julio.

¿A quién queréis que os suelten: a Anaya o al dizque Bronco; a Meade o a la cantinera preferida de Felipe Calderón; al mesías tropical o a Juanito?

No me sorprendería que los votantes, impelidos por un masoquismo generacional y hereditario, repitan como aquel Jueves Santo:

¡Nosotros no tenemos más rey que al PRI!

(Y hasta haya quien pida que suelten a Javier Duarte…)

Días vendrán.

2018-04-27_15-36-58.jpg
Número 17 - abril 2018
Descargar