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Nada está escrito

Jueves, 28 de Junio 2018 - 15:00

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Carlos Sagaón Ruiz

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Estamos a menos de una semana del proceso electoral más grande en la historia de nuestro país, donde se disputan 3,400 cargos, de entre ellos el Presidente de la República, los 500 diputados y 128 senadores federales, así como Gobernadores de diversos Estados de la República y algunos comicios locales. Ha sido una contienda que ha optado por una competitividad que ha detonado una división política y social que pocas veces se había visto en la historia moderna. Las redes sociales han jugado un papel de información y difusión prioritario para la ciudadanía, pero que ha creado una polarización casi enfermiza, que va desde las descalificaciones y agresiones verbales, pasando por riñas en mítines políticos e incluso, llevando a la muerte excusada en un acto de intolerancia. Al día de hoy, ya son más de 120 aspirantes a algún cargo de elección popular asesinados en este periodo electoral por demás violento.

Es interesante analizar, por otro lado, lo cerradas que están algunas de las contiendas por cargos de elección popular. Aunque el Estado de México no elegirá Gobernador, puesto que las elecciones para el cargo se disputaron el año pasado, sí lo harán los municipios que lo conforman. Las alcaldías de municipios como Atizapán de Zaragoza, Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Cuautitlán Izcalli aun ven un panorama bastante incierto, pues más de un contendiente lidera las encuestas y pronósticos estadísticos. Las diputaciones locales para estos municipios también son escandalosas para los analistas, pues los punteros han variado considerablemente desde el inicio de las campañas locales, mismas que tienen una duración de 35 días aproximadamente.

Por otro lado, nueve entidades federativas elegirán a su respectivo dirigente del Poder Ejecutivo (ocho Gobernadores y un Jefe de Gobierno, en el caso de la Ciudad de México). Aunque algunas de ellas tienen una contienda prácticamente decidida, como es el caso de Morelos con el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, hoy abanderado de la coalición “Juntos Haremos Historia” (MORENA-PT-PES) o Tabasco, estado donde también se impone MORENA dado los orígenes del aspirante Andrés Manuel López Obrador, hay otros estados cuya polarización genera dudas respecto a los datos numéricos que arrojan las encuestas. Por un lado, Veracruz tiene una disputa cerrada entre el morenista Cuitláhuac García y el aspirante de “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC), Miguel Ángel Yunes. En tercer lugar, aunque no por una diferencia crítica, se encuentra José Yunes, abanderado del PRI. En el confuso caso de Chiapas, el PRI y la coalición “Juntos Haremos Historia” compiten acérrimamente con sus candidatos Roberto Albores y Rutilio Escandón, respectivamente. Si nos referimos a Puebla, La “frentista” Martha Erika Alonso, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle, lidera las preferencias con una ventaja reducida sobre el morenista Miguel Barbosa. Por otro lado, la contienda para Jefe de Gobierno de la Ciudad de México también presume competencia a raíz de estas últimas semanas. Si bien el panorama comenzó muy afable para la exdelegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum de “Juntos Haremos Historia”, hoy el crecimiento de sus rivales la acecha. Por un lado, el priísta Mikel Arriola y, por otro lado, la abanderada del “Frente”, Alejandra Barrales. En una ciudad por demás izquierdista, la polémica rivalidad entre Barrales y Sheinbaum no tiene un vencedor claro hasta la fecha, aunque al inicio de la campaña pareciera que sí. Otros estados como Jalisco, Guanajuato y Yucatán también arrojan cifras preliminares dudosas, que podrían cambiar en el transcurso de estos últimos días.

En el caso de las Presidenciales, considero que ha habido un exceso de información alarmante para la volatilidad del pensamiento ciudadano. Debo decirlo, difiero del punto de vista de Eduardo Ruiz-Healy al asegurar determinado que Andrés Manuel López Obrador será el vencedor. Aunque es innegable que el tabasqueño lidera todas las preferencias electorales hasta el momento, todas las encuestadoras, por más desfavorecedoras que sean, señalan un mínimo de 20% en el porcentaje de indecisos a una semana de las elecciones. Es un dato histórico puesto que, si comparamos las encuestas llevadas a cabo a una semana de las elecciones de 2000, 2006 y 2012, el número de indecisos era considerablemente menor. Por otro lado, hemos visto que una de las grandes inconformidades de los indecisos gira en torno al puntero en las encuestas, por lo que, en la gran mayoría de las ocasiones, tienden a inclinarse por quien se encuentra en segundo lugar. Esto sucedió no solamente en 2006 con la sorpresiva victoria de Felipe Calderón, sino que ha sucedido más recientemente en otros países como Estados Unidos (Donald Trump), Francia (Emmanuel Macron), Canadá (Justin Trudeau), Alemania (Angela Merkel), Colombia (Iván Duque), por mencionar algunos. Creo que, aunque las probabilidades de la victoria de Andrés Manuel López Obrador son muy altas, como sugiero al inicio de este artículo, NADA ESTÁ ESCRITO.

Es pertinente decir que concuerdo con Eduardo en decir que no votaré por López Obrador, pues lo percibo como un populista demagogo. No lo considero una buena opción para ser Presidente. Sin embargo, reconoceré su victoria si llega a suceder, como lo haré con quien termine siendo el vencedor. De igual forma, hago un llamado a quien me lee a buscar la unión nacional después del 1o de julio, a mostrar nuestro apoyo a quien gane y abrir nuestra mente a la posibilidad de una buena administración y un cambio fructífero para México. Nada le vendría mejor a nuestro país que una nación unida, fortalecida, receptiva e invencible.

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Número 21 - septiembre 2018
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