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Mollie Tibbetts, Iowa y el muro

Martes, 04 de Septiembre 2018 - 15:30

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Stephanie Henaro Canales

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Para Trump, pocas cosas son tan importantes en la vida como salvar su pellejo y ser reelegido en el 2020. De ahí el que, a casi dos meses de las elecciones de medio término y convenientemente cuando los casos de dos de sus más cercanos excolaboradores, Cohen y Manafort, le regalaron el peor día de su vida, Donald Trump haya elegido el caso de Mollie Tibbetts como su nuevo estandarte contra el mal y, de paso, como la punta de lanza de una brillante estrategia electoral.

Lo primero que hay que observar es que aun en contra de los deseos de los familiares de Mollie Tibbetts, el hecho de que ésta haya sido asesinada por un supuesto inmigrante ilegal de México le ha servido a Trump y a su familia para impulsar las críticas de su gobierno al sistema migratorio, la construcción del muro entre México y Estados Unidos, y atacar a los demócratas. Especialmente a la senadora Elizabeth Warren, quien podría contender por la presidencia en el 2020, y a quien acusan de haber tenido una respuesta tibia al asesinato de la joven de Iowa y parecer estar más preocupada por proteger su agenda radical de fronteras abiertas, que las vidas de estadounidenses inocentes. Porque para la senadora y los demócratas, la atención de Trump debería estar centrada en detener la separación de familias en la frontera estadounidense.

Por otro lado, lo segundo que hay que observar es cómo el gobierno de Trump ha logrado posicionar a la xenofobia de sus promesas de campaña y al género en la tragedia de Tibbetts, puesto que al ser el asesino mexicano, evoca sus discursos de campaña, al decir que “México no estaba mandando su mejor gente a Estados Unidos” y que “los inmigrantes mexicanos traían drogas, crimen y eran violadores”. Razón por la que la existencia del muro es necesaria. Para así poder “evitar" que ingrese al país un "tremendo crimen” por el que hoy una “mujer joven, blanca, y hermosa” fue asesinada a manos de un “extranjero cruel y salvaje”. Oportunidad que fue aprovechada por La Casa Blanca para lanzar un video de familias que hablaban de cómo sus seres queridos habían sido asesinados por inmigrantes indocumentados titulados "Permanentemente separados".

Por último, el hecho de tomar como estandarte para sus fines migratorios un asesinato cometido en Iowa, también tiene su ciencia electoral. Iowa es un estado de tres millones de habitantes, apenas el 1% del total del país, con una población mayoritariamente blanca y rural. No es representativo de la composición étnica, social o cultural de EE.UU. y el proceso de selección de candidato ni siquiera sigue el mismo patrón de las otras primarias, pero los resultados de la votación allí se consideran determinantes en las campañas electorales y esto es importante para el 2020.

Iowa es el primer estado en votar en el proceso de caucus y primarias. Ser el primero supone varias cosas, principalmente, tres: una gran exposición mediática durante varios días, el poder de aumentar la cantidad de dinero recaudado para el resto de la campaña y el logro de ganarse uno de los estados clave (indecisos o battleground) del país, que puede ser determinante el día de la elección presidencial. Por eso es que para Donald Trump el caso de Mollie Tibbetts se ha vuelto tan importante, porque al posicionar el caso no sólo consigue distraer a la opinión pública de los casos que puedan dañarlo e impulsar la construcción del muro, sino que también, consigue las llaves de Iowa para el 2020.



Número 23 - Noviembre 2018
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