Se encuentra usted aquí

Meade y los narcos

Viernes, 05 de Enero 2018 - 15:00

Autor

luisa-ruiz.jpg
Luisa Ruiz

Compartir

jose-antonio-meade.jpg

Entre los cuestionamientos con que se encuentran los candidatos a la presidencia de México, están la corrupción y el narcotráfico. Algunos han resuelto responder, algo, lo que sea. La escueta nota que publica OMB online, menciona lo que José Antonio Meade dijo que hará con respecto al narcotráfico, que es lo mismo que se ha dicho o tratado de hacer antes y no ha funcionado, por eso ha de ser que Meade dijo tan poco, porque no hay mucho que se pueda decir.

Antes de minar, como dice la nota, las estructuras financieras del narcotráfico, se deben crear fuentes de empleo bien remunerado. Parte de la estructura económica es comandada por el narcotráfico en los grandes y medianos lavaderos de dinero, al desestabilizar al narco en su empresa, mucha gente (que no son narcos) se quedaría sin empleo.

Ya en otro tiempo se cerraron empresas e industrias, se decomisaron casas, residencias y todo tipo de establecimientos que tuvieran relación con el narcotráfico. Todos esos lugares fueron fuente de ingreso para miles de familias, mismas que se quedaron sin trabajo, incluido todo el personal doméstico de las casas.

Destruyendo, cerrando e incautando bienes financiados por las actividades del narcotráfico, también se destruye la economía de mucha gente de bien. Las lavadoras de dinero, además de significar empleo, son aportadoras de impuestos por medio de su personal con esto, la recaudación afectaría también al SAT.

Por otro lado, muchos de los empleados de la “narco industria”, sobre todo los de confianza que aprendieron de actividades ilícitas, al cerrar el lugar, se incluirían en cualquier otra modalidad de “empleo”. De ahí que los cárteles se expandan, las actividades se diversifiquen y las confrontaciones sangrientas aumenten.

Otros empleados de las mismas que quedarían sin empleo, son los que tienen menos posibilidades de conseguir otro lugar que les pague lo que paga el narcoempresario; las consecuencias ya se han visto antes, empiezan a robar, a defraudar y se enganchan o los reclutan en el negocio del narcomenudeo. Los cárteles pequeños crecen porque hay mucha gente necesitada que se atreve a intentarlo para sufragar los gastos de su familia. En casos muy comunes, toda la familia termina “trabajando” en el mismo negocio.

No es ningún secreto que quienes se adentran en el mundo de la distribución y venta de drogas, saben del riesgo y del peligro al que se enfrentan, solo que prefieren tomar el riesgo antes de quedarse sin comer. Quienes hacen crecer y fortalecen los cárteles grandes, son personas con mucha necesidad, por supuesto, ya entrados e inmersos en ese mundo no pueden o no quieren salir y los que se salen, se mueren.

Dijo Meade, que tampoco considera las armas. Los delincuentes tienen armas de todo tipo, se matan entre sí y arrastran a miles de inocentes entre las balas porque también en ese bajo mundo de las drogas hay deudores, desfalcadores y un gobierno que no les perdona la equivocación ni la deuda.

Pepe Toño, habla de narcotráfico (fabricación, trasiego, distribución, compra, venta y consumo de estupefacientes) y de procedimientos y estrategias no tiene algo sustancial. En la misma nota, menciona al crimen organizado, (secuestro, extorsión, lavado de dinero, etc.) ¿qué pasa con el término Crimen Organizado?, ¿es otra empresa? El crimen organizado, ¿es empleado del narcotráfico? o ¿al revés? ¿NT y CO, es lo mismo?, ¿en qué momento se fusionaron? ¿Son temas por separado?

Cualquier estrategia de inteligencia que se implemente en contra del narcotráfico, forzosamente dañará a la población. Los gobiernos dejaron que las drogas se estacionaran en territorio mexicano y como los narcos no van a dejar que su mercancía se les quede, reclutan personal y ofertan las sustancias para alcanzar a millones de consumidores. El resultado está en la cifra roja de todos los estados.

Los planes de inteligencia que se requieren para quitarle fuerza al narcotráfico cada vez son más opacos, la costumbre de ver muertos y escuchar balaceras, ha rebasado la necesidad de planeación y le ha dado fuerza a los programas sociales que se basan en la prevención del delito. Mientras más disturbios sociales haya en las calles, mayores las posibilidades del gobierno para adjudicarse recursos millonarios con el pretexto de recomponer el tejido social y familiar.

Con la legalización de la mariguana en el estado de California, los cárteles pelearan el mercado nacional con más ahínco y la seguridad en las calles estará muy lejos de conseguirse.

Y no son los programas sociales lo que convencerá a la gente de no formar parte del narcotráfico, lo que debilitaría la economía del narco, serían fuentes de empleo con salarios que respeten la capacidad de los trabajadores. Del consumo, que se encarguen en familia.

imagen2.jpg
Número 16 - marzo 2018
Descargar