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Maternidad indefinida

Lunes, 05 de Febrero 2018 - 15:00

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Antonio G Trejo

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Ama, madre, ahm, ana, matka, mamma, mutter, matri etc. Madre, diversos idiomas.                                

¿Extraño título verdad?, ahora verán porque…

La maternidad es una de las maravillas naturales que han sido conferidas a las mujeres en virtud de su ternura, bondad y capacidad de amar y cuidar a su pequeño. El lapso del embarazo es una relación única y especial que marca a la mujer y al recién nacido para siempre, simplemente es un tipo distinto de amor incondicional, es infinito. Desafortunadamente, los tiempos modernos alentados por malas decisiones han entorpecido esa relación y la han fracturado en una manera irreversible y dolorosa para la madre y para la creatura, me refiero a las mujeres que conscientes y por voluntad propia han caído en el vicio de la drogadicción y han decidido continuar el embarazo hasta el alumbramiento.

Las drogas, cualesquiera que sean son substancias químicas que fácilmente atraviesan la membrana placentaria y reaccionan con los receptores y/o   neurotransmisores localizados en el cerebro alterando su funcionamiento. Una vez ahí, el pequeño embrión o feto empezará a sufrir alteraciones diversas fuera del patrón fisiológico del embarazo normal. Los resultados son impredecibles, todo depende del tipo de droga que la mujer haya consumido, las dosis, el lapso de la adicción, la etapa del desarrollo fetal, el estado clínico de la mujer, etc.

 Entre las anomalías que se pueden presentar están, en términos generales: partos prematuros, productos con peso inferior, desarrollo pequeño de la cabeza, temblores inespecíficos, insomnios, espasmos musculares, dificultad para retener los alimentos, irritabilidad, diarrea, convulsiones, hiperactividad, problemas de aprendizaje, incapacidad para relacionarse, agresividad excesiva, muerte fetal, etc. etc.  Todo depende de la etapa del desarrollo embrionario y su contacto con la droga, en muchas ocasiones los síntomas empiezan a aparecer después del alumbramiento, en otras, hasta los 3 – 5 años, dependiendo de las estructuras dañadas.

Este problema se había venido presentando en forma discreta en todos los hospitales de EEUU, según estadísticas del U.S. Department of Health Services se reportaron 5,000 casos en 2003 los cuales se incrementaron a 28,000 en el 2013 (un incremento de más del 400% en 8 años). Es oportuno mencionar que el presidente Trump declaró el año pasado la Crisis de los Opiáceos, reconociendo la gravedad del problema, luego estamos ante una verdadera emergencia nacional con serias repercusiones económicas y de la salud que nadie sabe cómo se van a resolver. Actualmente se calcula que cada 19 minutos nace un niño con el Síndrome de Abstinencia Neonatal (Newborn Drug Withdrawal) en EEUU. El problema no es exclusivo de este país, muchos otros han reportado la misma situación, es una verdadera crisis política, económica y social que ha tomado a todos desprevenidos porque no existían advertencias ni antecedentes previos.

El estado de Tennessee tiene la nada envidiable reputación de ser el líder en el consumo de anfetaminas, la situación fue tan incontrolable que en el 2014 comenzaron por hacer cumplir 2 leyes que supuestamente iban a controlar el problema. Una ley facilita la rehabilitación de las mujeres que desean ser madres y la otra amenaza con cárcel a las madres que traigan al mundo seres adictos a las drogas (justo en el 2013 se reportaron 921 casos en el estado). La situación es muy compleja, ninguna madre desea que le quiten a su creatura, muchas no se presentan a las autoridades ni a los hospitales, simplemente se van a otro estado. Existen otros casos en que el embarazo esta avanzado y no es viable desintoxicar a la madre por los enormes trastornos que se le causarían a la creatura, se ha optado por continuar la administración de la droga durante el embarazo y después, tratar a la madre y al recién nacido por separado. La madre va a una reclusión especial y el pequeño va a una clínica de rehabilitación hasta que ambos se desintoxican. Posteriormente, si la madre termina el tratamiento, se le adjudica una custodia legal temporal bajo estricta vigilancia y condiciones de comportamiento.1

Las 6 semanas que dura el tratamiento del recién nacido le cuestan al estado un promedio de $62,000 comparado con los $4,700, promedio general de un parto y atenciones médicas normales. Los gastos de la madre son variables.

Aparte de la merma económica, el personal que atiende la rehabilitación de los recién nacidos ha comentado que se requiere un gran control emocional para permanecer en el cunero de los rehabilitados. El ambiente es indescriptible, pequeños atados por los tobillos con correas de plástico para evitar se lastimen con el constante pataleo, sondas y tubos por doquier, agudos gritos y llantos interminables a todas horas, convulsiones, vómitos que se proyectan como lanzallamas, etc. Las pobres creaturas no admiten consuelo, sus cuerpos tiemblan sin cesar. Doctores, enfermeras, trabajadoras sociales, policías, políticos se miran atónitos y abrumados ante este espectáculo tan patético que muchos de ellos son  incapaces de soportar y que es difícil borrar de sus memorias.

Esta ley no es la mejor, pero es la más practica y la mas viable para brindar protección, al menos temporal, a la madre y al recién nacido. Si la mujer se niega a someterse a la ley o incumple las condiciones, se queda en la prisión por lo menos 4 años y pierde la custodia de su recién nacido, éste pasa a la jurisdicción del estado.

Esta crisis social, económica y hasta política ha dividido substancialmente a la opinión pública, mientras unos están a favor de la caridad y la misericordia, otros repelan y proponen soluciones más radicales, que no se atreven a mencionar en público, aunque yo imagino que pudieran ser: el aborto o la esterilización quirúrgica de la mujer.

Existen diversas clínicas de caridad en todo el país que literalmente costean la rehabilitación completa de la madre y el pequeño, sin separarlos. Los resultados han sido muy positivos, las madres se integran a sus trabajos, cuidan de sus hijos y regresan a la vida normal. Este esfuerzo de la comunidad esta siendo privilegiado por los legisladores y es muy posible que las nuevas leyes contemplen y apoyen un enfoque más humano en la solución de este problema.

Existen casos donde las madres han perdido la custodia de sus hijos por diferentes razones, estos pequeños al cargo de los Servicios de Salud en sus respectivos estados son dados en adopción a las parejas que garanticen una seguridad económica y un ambiente placentero para vivir. Hasta ahora las experiencias de las parejas adoptivas no son muy alentadoras, después de algún tiempo (generalmente de 1.5 a 3 años), las parejas han regresado el 50% de las creaturas a los albergues donde habían realizado la adopción. Las quejas más frecuentes son: problemas de conducta, poca o nula capacidad de relación, dificultad para distinguir lo correcto de lo incorrecto, para dilucidar entre las causas y los efectos, para controlar su ira y sus impulsos, su poca capacidad de afecto, dificultad de aprendizaje de cosas propias de su edad, etc.2 Al parecer, los pequeños fueron desintoxicados, pero sus sistemas cognitivos y de relación fueron dañados y cada uno deberá recibir la terapia adecuada según la lesión o el desajuste que la droga haya causado en su cerebro, aunque algunas de las pobres creaturas están irremediablemente perdidas. Lo que algunos psicólogos y sociólogos sugieren es que estos pequeños permanezcan en instalaciones rurales especiales haciendo trabajos manuales donde no sea necesaria una supervisión exhaustiva y donde puedan interactuar libremente con sus semejantes.

Con respecto al título… la maternidad de estos seres es indefinida porque fue incompleta, simplemente fueron expulsados del útero materno sin ninguna consideración, sin ninguna protección natural que toda madre sabe prodigar a sus pequeños en condiciones normales. Todo lo contrario, los llenaron de taras y disfunciones que ellos nunca pidieron, ni tampoco les dieron la oportunidad de alguna opción. Las mujeres que los parieron escogieron lo peor para ellos, los echaron al mundo desprovistos de todo, como cuerpos sin alma.

Su maternidad no corresponde a la definición que todos los demás tuvimos la fortuna de conocer.

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REFERENCIAS.

  1. Du Bois Shelley, Tony Gonzalez.; Drug dependent babies challenge doctors, politicians. The Tennessean. June 15, 2014.
  2. Blakeslee Sandra., Adopting Drug Babies A Special Report; Child-Rearing Is Stormy When Drugs Cloud Birth. The New York Times, May 19, 1990.
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Número 22 - Octubre 2018
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