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Manuel Bartlett por Manuel “Barney”

Martes, 07 de Agosto 2018 - 15:00

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Israel Aparicio

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Manuel Bartlett Díaz hablaba de Vico y la filosofía política en medio de un lleno total de la sala Ricardo Pozas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, durante la segunda mitad de los años noventa del siglo pasado. Cuando el profesor Leonardo Figuerias le interrumpió para recordarle que su instituto político, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), era el responsable de que en México no existiera democracia. Le recordó el tema de la caída del sistema, que el propio Bartlett bautizó en un popular programa de televisión, y le conminó a responder a los cuestionamientos. La figura tragicómica de Don Manuel “Barney” entró en escena y negó las acusaciones, y faltó poco para emplear los dichos de “Pedrito” Aspe y el lobo neoliberal, de que la pobreza en México era un mito genial. Mucho más la caída del sistema y el fraude electoral de 1988.

Años más tarde, don Cuauhtémoc Cárdenas (incluso el mismo profesor de propaganda política) coincidían con el “revolucionario” Bartlett en la lucha por la soberanía de los hidrocarburos. El líder moral del entonces PRD, le había ungido en las aguas de las luchas patrióticas y le devolvió el estatus de político nacionalista. Ese mismo perdón se hizo extensivo hasta en los caricaturistas más recalcitrantes de la izquierda, quienes en algunas historietas les dibujaban como líderes de la resistencia petrolera y modernos caballeros “Jedi”. Dichos defensores del patrimonio popular fueron: el ingeniero Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador y el renovado Manuel “Barney”.

La figura polarizante de Manuel Bartlett es símbolo de la historia moderna de México producto de sus contradicciones increíbles. El ex secretario de gobernación en el sexenio de Miguel de la Madrid, es un representante del precámbrico priísta con lo peor de sus formas represoras de opositores, corruptoras de sindicatos, persecutores de la libertad de expresión y sobre todo, ejemplo execrable del autoritarismo tricolor. El periodista Eduardo Ruiz-Healy padeció la persecución política del príato salinista que no toleraba la crítica ni concebía la libertad de prensa como derecho natural de los mexicanos. A Bartlett se le acusa de haber planeado asesinatos de periodistas y de un agente de la DEA, sin que haya existido un proceso donde se le encontrara culpable.

Sin embargo, su visión, quizás anquilosada y dinosáurica sobre la soberanía de los recursos naturales de la nación, le avalan desde siempre. Las formas antidemocráticas del priísmo iban emparejadas con su concepción de nacionalismo simplista; Manuel Bartlett nunca se deslindó de la ideología del priísmo previo al liberalismo social de Salinas. Fue cómplice silencioso de las privatizaciones, pero rebelde al interior de su partido ante Ernesto Zedillo y otros gobiernos tecnócratas.

Con la polémica propuesta de ser el próximo titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), don Manuel “Barney” (ese dinosaurio que sobrevive en nuestra mente) regresa a la escena pública con la misión de mandar un mensaje nacionalista en materia de energía. Don Manuel no tiene el conocimiento técnico de la generación, transporte y distribución de la energía eléctrica, pero sí domina a cabalidad el tema de sus contratos, litigios y procesos legales. Podría ser más un buen representante jurídico de la paraestatal, a diferencia del papel mediano como encargado de una empresa que debería ser productiva, y que en cada sexenio padece a cualquier improvisado en su dirección general.

La historia de México está repleta de contradicciones y políticos conversos al lado ganador, basta repasar las listas de Morena en muchas presidencias municipales, diputados y senadores. El caso de Manuel “Barney” es un ejemplo más de ese fenómeno de expiación política. Como alguna vez él mismo dijo: “en política, la paciencia también es importante”.

Luego de ser “perdonado” por eso que llaman la izquierda, el exgobernador poblano visitó cuanta universidad pública le invitó, participó en foros sobre la defensa de los hidrocarburos nacionales y denunció conflictos de interés en las adjudicaciones directas de empresas proveedoras de los nuevos medidores de luz, con varios directivos en funciones de CFE.

Durante años, Bartlett se hizo especialista en temas energéticos, criticó los anticipados proyectos de inversión privada, denunció los innumerables contratos realizados de forma fraudulenta, señaló a los ineptos y corruptos directores de las paraestatales nacionales y se convirtió en una voz crítica recurrente en el debate nacional. Como senador del Partido del Trabajo, votó en contra de las reformas energéticas y fue una figura destacada en contra del Pacto por México que protagonizaron los partidos políticos ahora reducidos a su mínina expresión legislativa.

La historia y el momento político de Morena hicieron posible el regreso de Manuel Bartlett a la escena nacional, el virtual presidente electo AMLO lo ha respaldado y defendido. Tiene claroscuros muy marcados, documentados, sumamente estudiados y aún así también posee las cartas credenciales de una visión nacionalista en defensa del tema de energéticos. El personaje por sí solo es contradictorio y polarizante, enquistado en la historia mexicana llena de figuras políticas similares, que son dignas del realismo mágico latinoamericano.



Número 23 - Noviembre 2018
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