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Maniqueismo, izquierdismo, pejismo, sospechosismo e ilusionismo

Jueves, 22 de Febrero 2018 - 15:00

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El Oso Travieso

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El Maniqueísmo es una religión que surgió en el siglo III por el príncipe persa Mane o Manes, y que se basa en un dualismo donde propone un principio del bien y un principio del mal, asigna al mal a todo lo material y al bien a todo lo espiritual.

Dicha doctrina fue calificada como herética desde su aparición, sin embargo, ha tenido tal difusión y aceptación que a pesar de las censuras periódicas renace frecuentemente y, al menos algunos de sus conceptos pululan hasta nuestros días. Puede decirse que su visión del mundo es en blanco y negro, o es bueno o malo sin puntos intermedios, grises de varias intensidades o, mejor aún, de colores.

El Izquierdismo mexicano, indefinible por tratarse de una mezcolanza de ideologías, que no pudo integrar en un partido el Ing. Cárdenas, terminó cobijando bajo un membrete corrientes incompatibles a una serie de tribus donde cada una jalaba para su lado y que dieron al traste con algo que pudo ser una idea exitosa.

Los éxitos logrados en su corta existencia quieren ser magnificados a fin de engrandecer su obra como máximos logros de la izquierda, mas su falta de armonía le impide trascender y dejar huella perenne en la historia.

El gobierno de la ciudad de México que despertó tantas expectativas con AMLO, como las que hoy despierta a nivel nacional, terminó con un empeoramiento de los servicios y un desmoronamiento de la unidad aparente de la izquierda al repartirse con Morena y las diferentes tribus.

Se aferran a sus logros legislativos como el mayor galardón de su gobierno sin considerar que son resultado de la separación de su política y la ciudadanía, que la población lo único que hace es defenderse lo mejor posible e ignorar en su mayoría a los gobernantes a quienes por lo general desconoce.

Su altanería sobaja a quien piensa diferente, por ejemplo, el candidato Mikel Arreola es denostado por el jefe de gobierno y por la candidata del frente con sobrada suficiencia diciéndole que los temas de aborto, matrimonio y adopción por personas del mismo sexo son derechos irrenunciables, avalados por la Suprema Corte y lo tratan de ignorante.

En otras palabras, ellos son los dueños de la verdad, están en el lado bueno de la discusión y él está irremisiblemente perdido.

Me di a la tarea de buscar los susodichos derechos y encontré:

DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS Adoptada y proclamada por la Asamblea General en su resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948

Art. 3.- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Revisando cuidadosamente el documento no encontré referencia alguna que reconozca el derecho a asesinar y menos aún a quien se encuentra en total estado de indefensión, terminando su desarrollo antes de conocer la luz.

Ya se que dirán que esto es retrógrada, que lo moderno es asesinar al indefenso, poniéndole el nombre que quieran, que ya la Suprema Corte los avala, y muchos otros argumentos que no le quitan la criminalidad al hecho y le niegan a Mikel el derecho a disentir.

Ese es el gobierno de izquierda.

El Pejismo deriva del izquierdismo con el agravante que implica el autoritarismo. No sólo está en el lado bueno, sino que él es la bondad suprema. Sus opiniones y decisiones son sagradas, tiene la facultad de perdonar a cualquier persona proveniente de lo que antes calificó como la mafia del poder con el simple hecho de ponerse a su servicio. No importa lo que haya sido antes, o siga siendo, la corrupción se limpiará en el momento de reverenciar al Peje, si es necesario importar corruptos, pues los traemos de donde estén, París, Vancouver, si hay que pagar con puestos públicos pues ahí están, con tal de que cambien de bandera no importa dejar a un lado a quienes han servido durante años, esos ya votarán Peje y a quienes hay que sobornar debemos cumplirles. Entenderán que ya existían compromisos. Si es necesario impedir que vayan a la cárcel habrá suficientes fueros, su desaparición (de los fueros) es promesa de campaña, no compromiso.

En fin, ese es un botón de muestra de lo que será el gobierno pejista.

El sospechosímo, bautizado así en su momento por Santiago Creel, es el espíritu con el que se presentan en el INE los representantes de los partidos políticos y que llega a las cámaras legislativas para elaborar la peor legislación electoral que se puede concebir.

Como son expertos en hacer trampas en las elecciones, en el registro, en la selección, en la toma de protesta, (metiendo a delincuentes en la cajuela de los coches a fin de que obtengan el preciado fuero), en el conteo, (el único fraude en casilla que logró documentar el Peje fue una boleta depositada en forma errónea en una casilla que no le correspondía).

De la abundancia del corazón habla la boca, y un grupo de pillos sólo puede pensar en la manera en la cual puede brincarse las trancas y modificar los resultaos electorales a su favor, como el de enfrente y el de junto están pensando lo mismo ya que están cortados de la misma manera, pues el resultado es la legislación kafkiana que tenemos.

La solución la tendríamos con gente decente en los partidos políticos y eso está por verse.

El Ilusionismo se lo debemos encargar al espíritu del gran Houdini.

Parece redundante pero los órganos oficiales y privados de toda cultura proceden de la misma y van a reflejar la cultura madre con todas sus características buenas y malas por hombres y mujeres vivos y actuantes, no en blanco y negro sino en todos los colores del arco iris y tendremos grandes instituciones cuando tengamos una gran cultura y en eso todos tenemos que aportar nuestro granito de arena o roca volcánica, según capacidades.



Número 23 - Noviembre 2018
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