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Los Mexicanos no queremos que nos tomen el pelo...

Miércoles, 07 de Noviembre 2018 - 17:05

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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“Ser democrático no es suficiente. La mayoría no puede transformar lo que es incorrecto en correcto. Para ser considerados verdaderamente libres, los países también deben nutrir un profundo amor por la libertad y un respeto permanente por el estado de derecho”. 

Margaret Thatcher 

Andrés Manuel López Obrador fue electo presidente de México porque el “pueblo sabio” estaba hasta al gorro que los gobiernos anteriores —populistas, neoliberales o de derecha— nos tomaran el pelo. ¡Todavía lo estamos!  

Así pues, ante tantos acontecimientos y el inminente cambio de régimen que se avecina, es indudable que la opinión pública está más polarizada que nunca, sólo basta leer las “benditas redes sociales”. Mil memes burlándose del electo.  Esa es mi percepción de lo que pasa y no es sólo consecuencia por el tema del nonato aeropuerto de Texcoco y todo lo que implicó. 

Al respecto, solo he leído una columna de opinión que defiende “el no” al aeropuerto; la del polémico Federico Arreola. De los columnistas y opinadores que leo, el 95% estaban en contra de la decisión de cancelar el proyecto del aeropuerto de Texcoco y todos con razones bien fundadas. 

El hecho es que casi fue unánime la petición para que Andrés Manuel reconsiderara su decisión, y para mí, lo importante es que nadie quiera tomarnos el pelo de que el “pueblo sabio” lo decidió.  

En mi opinión, esa decisión expone la forma de pensar del presidente electo y él lo determinó. Debe tener sus razones muy poderosas e información privilegiada para haberla tomado, las cuales no se han revelado y lo digo porque en la entrevista que logró Adela Micha, con el ingeniero Javier Jiménez Espriú lo dejó ver y la información se la reservó. En esta liga se puede ver y me parece muy interesante. Por cierto, el ingeniero fue Director General de la quebrada Mexicana de Aviación y algo debe saber del tema. 

La última noticia es que en una reunión que sostuvieron con los contratistas principales, al parecer todos aceptaron que se les indemnice según la nota del Sol de México y solo va a costar unos 40 mil millones de pesos por gastos no recuperables, adicionales a lo que se ha invertido. Todos estuvieron contentos y solidarios al decir del presidente electo de México. 

Es claro que el próximo presidente no está dispuesto a gastar el dinero de los mexicanos —que no es suyo— en una obra “faraónica” como la que tuvimos la oportunidad de presumir y se quedará tristemente como un monumento a la corrupción y al despilfarro. 

Solo basta observar que, en el Valle de México, conservamos las obras edificadas desde el tiempo anterior a la “Conquista” como las pirámides de Teotihuacán cuya magnificencia apantalla a cualquiera. Están en pie muchos de los magníficos edificios construidos en tiempos de la Colonia y ahora, la gran cantidad de edificios inteligentes del Paseo de la Reforma, sirvan todos como ejemplos de las impresionantes obras de las que estamos orgullosos los mexicanos. Hasta la controvertida “Estela de Luz” algo tiene que decir, aunque ese si es un error monumental. Este país merece ser del primer mundo y se lo siguen negando.  

En fin, no hay nadie que apueste por una reconsideración en esta decisión y no tendremos un aeropuerto monumental. Punto. 

Y lo grave es que la crispación subió de tono y en mi opinión, es estimulada por el mismo Andrés Manuel. ¡No hay duda de quién manda! ¡Hasta parece que su vanidad le satisface! 

La Revista Proceso, en cuyo consejo de administración participa su consejero jurídico, el hijo del gran periodista Julio Scherer García, en el artículo de Alvaro Delgado, lo cuestiona duramente. Ahora resulta que Proceso se volvió “amarillista”. En fin… 

Andrés Manuel hace muy bien en querer deslindar el poder político del económico que por años fueron socios. ¿Quién lo puede dudar? Pero hay de formas a formas y este deslinde se debe hacer consolidando instituciones, no con “consultas” e inventos como el que se hizo. Al fin los mexicanos somos unos dejados.  

El nuevo régimen debe aprender que “nuestros barcos naveguen en la misma dirección”, como sugería, el mafioso Lucchesi en una de las películas de “El Padrino”. ¿Será posible? 

Se llama tener políticas públicas bien consensadas de la realidad nacional y así la Cuarta Transformación puede crecer y cumplir con sus objetivos. 

Así pues, la esperanza es que dentro de 23 días en que Andrés Manuel sirva como presidente de México sea el estadista que el pueblo de México necesita y requiere con urgencia. ¡Todo un reto! Veremos sí tiene la madera. 

¡Los mexicanos no queremos que nos tomen el Pelo! ¡Ya son muchos sexenios…!

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Número 22 - Octubre 2018
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