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Lo que el viento a Juárez

Miércoles, 21 de Marzo 2018 - 15:30

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Julio Chavezmontes

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El pasado domingo 18 de marzo (día de la EX-expropiación petrolera mexicana), Vladimir Putin resultó triunfador en las elecciones presidenciales de Rusia.

De inmediato se alzaron las voces de los fariseos de “la democracia” para impugnar el proceso electoral ruso, y señalar a Putin como un dictador solapado por el IFE ruso.

La postura de Occidente (punto y aparte de sus implicaciones suicidas), es comprensible.

Sobre todo los gringos añoran los tiempos de Gorbachov y de Yeltsin que desmantelaron toda la estructura militar de la antigua Union Soviética, y le abrieron los brazos (y las piernas) al capital extranjero para que las grandes empresas (ya sabemos cuáles) explotaran sin freno los recursos naturales de Rusia, que no son pocos.

Los reyes de Nueva York ya se veían reandando el camino hacia las riquezas rusas a traves del estrecho de Bering.

Halliburton y demás consorcios globales a los que las fronteras les estorban, vieron desvanecerse sus sueños de enriquecimiento ilimitado con la llegada de un “oscuro coronelito” de la KGB.

Nada más que hay de coroneles a coroneles; no es lo mismo el que “no tiene quien le escriba” (1) que Don Vladimir Vladimirovich…

Ahora que veo las campañas desatadas contra la Rusia de Putin, puedo ver los paralelismos de las políticas occidentales de la actualidad con las desplegadas contra la Alemania de Hitler en los años 30.

Occidente prefería la Alemania de Weimar, indefensa, en crisis, endeudada hasta la camisa, con la región de Renania ocupada por Francia, la cuenta del Sarre bajo administración de los abuelitos de la OTAN y gobernada por socialdemócratas sumisos a los dictados del organismo de moda entonces: la Liga de las Naciones.

Occidente (EE.UU.) también estaba encantado con Gorbachov, el Perestroiko que sin pedir absolutamente nada a cambio, demolió el muro de Berlín y desmanteló el Pacto de Varsovia.

Los buenos tiempos mejoraron aún más con la llegada de Yeltsin, el clon de los dos panistas que se encargaron del despacho presidencial (2) de Mac’Mexico entre 2000 y 2012.

Al igual que Fox para los mexicanos, Yeltsin fue una autentica decepción para el pueblo ruso que creyó ver en él a un auténtico líder para llevar a Rusia del régimen soviético a la modernidad; pero Yeltsin, al igual que Felipe AA Calderón después de las 2 de la tarde, se perdía como el personaje inmortalizado por la Sonora Santanera que decía “aquí estoy entre botellas, agobiado por los humos del alcohol…”.

No en balde Carmen Aristegui propuso que se le hiciera un examen médico para determinar su capacidad mental en vista de su adicción al chupe; “atrevimiento” por el cual fue despedida de MVS en 2011.

Es pertinente recordar aquí, que la famosa (o más bien infame) doctrina del “Destino Manifiesto”, proclama que Estados Unidos tiene la misión de predicar e implantar las mieles de la democracia “American way” a cuanta nación se deje.

Francisco I. Madero fue testigo de los patrocinios democráticos de Estados Unidos, por conducto de Henry Lane Wilson, embajador inolvidable de los vecinitos del norte.

En los últimos tiempos, Estados Unidos ha implantado la democracia en Libia, Irak, Afganistán, Somalia, Yemen, Egipto y Sudán, cuyos pueblos gozan hoy las mieles de la modernidad política traída desinteresadamente por los hijos de Washington.

Los gringos impusieron la “democracia” en Ucrania mediante un golpe de estado gracias al cual, Petro Poroshenko se ha incorporado a los puertorriqueños de la OTAN, a pesar que todavía su país no es miembro oficial.

Pero volviendo a las críticas, de las cuales el senador John McCain es el más aguerrido vocero, vale la pena recordar un dato tan sencillo como contundente:

Supuestamente la esencia de la democracia gringa se contiene en una brevísima frase: “One man; one vote”; (UN HOMBRE, UN VOTO).

PEEEEERO… la cosa no es tan democrática, como puede atestiguarlo Hilaria Clinton.

La dominadora de Billy Clinton ganó por un margen de 3,500,000 votos ciudadanos sobre Clairol Trump; pero para eso existe el CINE gringo (3) compuesto por colegios electorales cuya misión es aplicar la Catafixia de Chabelo y hacerle de chivo los tamales al candidato menos deseable.

Así se la hicieron a Al Gore, el autor de la “Verdad Inconveniente” y así se la hicieron a Bernie Sanders en las primarias del partido Demócrata, donde Hilaria y Billy Boy Clinton eran los dueños y mandamases.

Hay evidencia copiosa de los múltiples intentos del Presidente Putin por acercarse a Occidente; hasta pidió que Rusia fuera admitida en la OTAN, y lo mandaron a volar.

Y lo mandaron a volar porque el rebaño puertorriqueño de la OTAN solamente puede tener un pastor y obviamente la Rusia de Putin no se iba a someter a los designios del “destino manifiesto”, como hacen todas los países de la borregada europea.

Los resultados que Putin le ha dado a su pueblo en todos los órdenes, en lo económico (donde las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus “aliados” se interpretan a ritmo de los mambos de Perezprado), en lo militar, en seguridad, prosperidad y en el ámbito internacional, han traído para Putin los resultados del domingo 18 de marzo.

En Rusia, como en la canción de Jorge Negrete, “amor con amor se paga”.

Vladimir Putin ha cosechado en las elecciones presidenciales rusas lo que ha venido sembrando desde que Yeltsin le cedió “los trastos” hace ya casi dos décadas.

La democracia gringa se da lujos que no admite en otros.

Un botoncito de muestra ha sido la declaración de Estados Unidos en la ONU, donde han dicho que si el Consejo de Seguridad no secunda sus mociones sobre Siria, se van a ir “por la libre”, demostrando que la ONU es tan eficiente jurídica, política y moralmente, como lo fue la Liga de las Naciones.

Una vez más, si no fuera por Vladimir Vladimirovich, Siria ya estaría gozando de las delicias democráticas que ahora disfrutan los países que protagonizaron “la Primavera Árabe” del 2011.

Las críticas estadounidenses que cuestionan e impugnan las elecciones presidenciales de Rusia como una farsa, solamente son posibles en un mundo hipnotizado por el Nintendo, las tablets y los teléfonos inteligentes (mucho más inteligentes que sus dueños, por cierto).

Si alguna vez ha sido aplicable un dicho mexicano, es aquí:

Los Estados Unidos dándole lecciones de democracia a Rusia, es lo mismo que el burro hablando de orejas.

Lo bueno es que a Putin esas críticas, lo mismo que las sanciones, le hacen lo mismo que el viento a Juárez…

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  1.  El Coronel no tiene quien le escriba. Novela de Gabriel García Márquez, que “ya saben quién” atribuye a Enrique Krauze…
  2.  Encargado del despacho. Se dice del funcionario de menor nivel que ocupa el cargo del titular a raíz de la ausencia o falta de este. Fox y Calderón fueron encargados del changarro para que hubiera alternancia pero no transición.
  3.  CINE gringo. Dícese del Circo Nacional Electoral compuesto por los llamados colegios electorales donde los mapaches, el ratón loco, los tamales y los alquimistas mexicanos tienen su modelo e inspiración.
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Número 18 - mayo 2018
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