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Lágrimas y Risas

Jueves, 30 de Noviembre 2017 - 16:30

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Manuel de Jesús Ruiz Nettel

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En lo que a mí respecta, la desaparición de personas, en especial la desaparición, violaciones y asesinatos de niñas, niños y mujeres, me afecta mucho por la crudeza que representa en la vida y los peligros a los que nos enfrentamos todos.

El día de ayer en los noticieros de Denise Maerker y el de Milenio TV de las 22 horas, vi con agrado la nota sobre la detención del violador y asesino de la niña en Ciudad Juárez en Chihuahua y de otras más.

Me dio más gusto ver que el hombre se quejaba y cómo lo llevaban a rastras. Esta actuación del violador asesino solo demostraba su cobardía y su falta de hombría.

Lo que no me gustó fue el comentario de Denise Maerker en el sentido de que “no habían explicado seguridad Pública de Chihuahua el porqué el hombre se quejaba”. Porque ante este tipo de gente no debemos tener miramientos los ciudadanos de bien que somos víctimas de la delincuencia.

En nuestro México invadido por la violencia, únicamente nos queda a los ciudadanos defendernos, ¿cómo?, como sea, pero defendernos. Porque la autoridad a lo largo del país existen desgraciados como ése que están dañando a la sociedad y tienen mucho más derechos que las víctimas. ¿Por qué no en lugar de preguntarse que le había pasado al violador Denise Maerker debería de haber dado un pormenor de la vida de la menor asesinada y pedir un castigo ejemplar a las autoridades judiciales de Chihuahua para el violador asesino?

Pero a nadie le importa ese caso y todos los demás que vivimos y que nos marcan el alma día con día. Ojalá, dice la Vox Populi, los delincuentes de la cárcel a donde llegue ese desgracidado violador, le apliquen la justicia adecuada y le enseñen que con los niños y las niñas no se deben meter.

A todo estamos expuestos. Por ejemplo, aquí en Tapachula la ACNUR y las autoridades de la Iglesia Católica han dado calidad de refugiados a cientos de centroamericanos, pero no los escogen, sino que entre ellos vienen muchos malvivientes que al no saber nada andan exigiendo y amedrentando a los Tapachultecos por dádivas, al no dárselas el odio salta a sus ojos y se les ve en ellos que en ese momento valoran si te pueden robar o no.

Ante ésto, muchos de los vecinos de las cuadras de Tapachula, se han armado con machetes y si en dado caso pasan exigiendo la dádiva no esperan a que les “ganen el valor” y se defienden.

Los centroamericanos ya tienen tarjetas de elector, reciben ayudas del gobierno y serán decisivos para el resultado de las próximas elecciones. Aquí hay por miles.

La Vox Populi es enfática en señalar que estamos siendo invadidos por gente sin educación, sin valores, y sin ningún respeto por la vida humana. Señalan que la prostitución está siendo manejada por la Mara Salvatrucha. Mientras que la autoridad no hace nada por frenar la galopante inseguridad en que vivimos.

Así pues, tenemos en Tapachula violadores que viven entre nosotros al acecho, esperando la oportunidad de asestar su último golpe. Tal es el caso del taxista violador, que nunca fue detenido y cuando fue señalado por una de sus víctimas, el gremio del volate se apresuró a llega a defender al chofer. Ahí murió todo, hasta la justicia. Tal y como le hacen el caso de los maestros viladores en Chiapas, el mismo sindicato, llamese SNTE o CNTE salen en defensa del maestro violador y las autoridades no hacen nada por solucionar la situación y dar justicia.

Lo mismo pasa en Chalchihuitán, donde la autoridad del Gobernador Manuel Velasco Coello nuevamente es retada y pone en entredicho su incapacidad de gobernar. ¡Estamos perdidos! Se lamenta la Vox Populi.

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Número 13 - diciembre 2017
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