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La nueva ola

Lunes, 26 de Febrero 2018 - 15:00

Autor

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Antonio G Trejo

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"Desconfía de los hombres que sueñan con los ojos abiertos", T. E. Lawrence

El 14 de Febrero, el solitario Nikolas Cruz de 19 años irrumpió violentamente en la escuela Marjory Stoneman Douglas High School en Parklane Florida y disparó durante seis minutos a los estudiantes que ahí se encontraban, el saldo fue: 17 muertos y algunos heridos de gravedad. La reacción de los estudiantes sobrevivientes ha sido determinante, exigen un cambio a las leyes para evitar la venta de armas a menores de edad y una investigación más exhaustiva de los clientes potenciales. La reacción de los políticos y del mismo presidente Trump fue la clásica, minimizar el asunto y diluirlo con falsas promesas, esperando que el tiempo transcurra y que todo vuelva a la normalidad. La normalidad para EEUU en los últimos 40 años se resume en por lo menos 3712 muertes, innumerables heridos de gravedad, muchos de los cuales quedaron inválidos y millones de dólares en pérdidas materiales y/o gastos médicos.

Los estudiantes sobrevivientes de inmediato empezaron a exigir un cambio a las leyes que rigen la venta de armas, concretamente se pronunciaron por:

  • Una investigación exhaustiva de todo individuo que desee comprar un arma y un registro nacional de los clientes
  • Venta de armas automáticas a individuos mayores de 21 años.
  • Eliminar la venta de cargadores de gran capacidad (más de 35 disparos).
  • Activar un registro nacional de todas las ventas y clientes rechazados en todo el país.

Asímismo, manifestaron su disgusto por haber ingresado a la macabra lista de: Columbine, Orlando, San Bernardino, Las Vegas, Virginia Tech, Newtown; etc. etc; y exigen un cambio, radical e inmediato. Obviamente, la clase política no reacciona tan rápido ni esta dispuesta a conceder a las demandas de unos chavitos quienes a legua se ve que están manipulados, alguien más se atrevió a decir que los estudiantes en protesta eran actores pagados, afortunadamente, este alguien ya esta en la lista de desempleados. El mismo presidente aseguró que haría lo posible por endurecer la venta de armas, eso fue todo. Este problema ha sido discutido todo el fin de semana, ideas han ido y venido, ayer (02-20-18), los estudiantes visitaron a diputados y congresistas del estado de Florida en el Capitolio del Estado, situado en Tallahassee. La discusión se centró en las medidas y las recomendaciones que los políticos llevarían a sus respectivas instancias. Obviamente, los estudiantes no quedaron satisfechos con las respuestas, las tácticas dilatorias y la acostumbrada verborrea política que toda esta fauna vocifera cuando se sienten acorralados.

Esta mañana, las principales cadenas televisoras difundieron por varias horas desde Parkland (sede de la escuela) y desde el Capitolio de Florida en Tallahassee sendas protestas de cientos de jóvenes preparatorianos que exigieron y amenazaron a la clase política con retirarles el voto en las próximas elecciones. Aunque la mayoría de ellos aun no es elegible para votar, dijeron que participarían activamente para convencer a los votantes y que dentro de dos años ellos mismos los sacarían del poder. Aseguraron que esta protesta no era pasajera y que iba a continuar hasta las últimas consecuencias, pues deseaban pasar a la historia como activistas y no como simples espectadores.

Las estrategias de la clase política se han diluido ante la fuerza, el arrojo y la determinación de esta juventud norteamericana que se cansó de sentirse amenazada y que ahora ha decidido exigir un precepto común y corriente que depende de la voluntad política de este gobierno. El país enfrenta una vez más una crisis de conciencia que se inició en el siglo ante pasado cuando la Constitución otorgaba el derecho a la posesión de armas para la defensa de sus vidas. Sin embargo, muchos años han pasado y una poderosa fracción de norteamericanos creen que ese derecho constitucional es vigente en la actualidad y consideran que el control de la venta de armas es un atentado contra su libertad civil (léase derecho a defenderse) y se han afiliado a la National Rifle Association (NRA) para defender sus derechos. Es importante subrayar que los norteamericanos tienen una verdadera obsesión por la tenencia de armas, algunos de ellos tienen no una sino tres, cinco, siete y hasta 15 armas diferentes, esta manía se refleja en la afiliación a la NRA que tiene por lo menos cinco millones de asociados con gran solvencia económica e influencia política, al grado que todo mundo sabe que financian las campañas políticas de sus prospectos favoritos y éstos defienden los intereses de la organización, es una de las más viejas patrocinadoras de la democracia americana.

La industria de las armas es un emporio multimillonario que surte a todas partes del mundo sin distinción y la NRA es la que regula, protege y expande el negocio; de ahí nace la resistencia a la reglamentación propuesta por los jóvenes.

Sin duda, estos jóvenes representan una singular sorpresa en la arena política, al parecer, carecen de un líder; pues todos los oradores hablaron con absoluta propiedad, una claridad transparente y una firmeza y decisión inauditas en cuanto a sus peticiones. Sus manifestaciones son ordenadas sin atropellos ni agresiones. Parecen un grupo genuino que cada día va ganando más adeptos al grado que están organizando una protesta nacional en Washington D.C. para el 24 de Marzo.

Esta misma tarde, la Casa Blanca decidió recibir a varios sobrevivientes, sus padres y algunos maestros quienes expusieron sus amargos momentos y sus temores ante el mismo presidente Trump. Sam Zeif, sobreviviente de 18 años cuenta la odisea que pasaron él y varios compañeros que se encerraron en un closet para escapar de la ira del asesino y describió su decepción y frustración con las respuestas de las autoridades y los políticos de Florida, también aseguró que están decididos hasta lograr sus objetivos. Acto seguido, Andrew Pollack, padre de una de las estudiantes muertas pronunció una emotiva queja contra el sistema que protege todos los eventos y ha fallado en la protección de los jóvenes; asimismo expresó su disposición para continuar al apoyo a esta causa hasta que consigan la modificación a las leyes. Poco después, el presidente Trump comentó la desgracia y aseguró que ordenaría algunas modificaciones conducentes a resolver el problema, pero no dio más detalles. También sugirió que sería prudente armar a los maestros y proveerles el entrenamiento necesario para repeler cualquier agresión. Los asistentes quedaron absortos al escuchar dicha propuesta y ordenadamente se despidieron y abandonaron el gran salón… No vale la pena hacer comentario alguno.

Sin duda alguna, la respuesta política de estos jóvenes es una novedad por la espontaneidad, la determinación y la claridad con que han sido concebidas, son individuos decididos y dispuestos a convertir una enorme tragedia en un triunfo social. Sus palabras y emociones reflejan un hartazgo de las manipulaciones y los engaños que abundan no solo en su país sino en muchos otros.

Me recuerda el famoso Yo soy el 132 de hace algunos años, estoy convencido que estas juventudes tienen la fuerza y el convencimiento de que quieren vivir en un mundo mejor y que además saben cómo lograrlo. Son una nueva estirpe, con otra dinámica y con una concepción nueva y diferente de la convivencia y la solidaridad.

Este bien puede ser el primer paso… veremos más tarde.

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Número 19 - Julio 2018
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