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La Mariguana… ¡Bienvenida…! ¿Y las Consultas?

Miércoles, 21 de Noviembre 2018 - 14:45

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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Soy de la generación del "Peace & Love". Fuimos —sin querer presumir, ni mucho menos— los precursores de fumar mota. La pusimos de moda, aunque realmente la influencia venía de otras latitudes: USA y la Gran Bretaña principalmente. Antes de nosotros dicen que la fumaban los soldados.

De acuerdo a como la bautizó uno de mis amigos: "El pastito vacilador" y que por cierto fue uno de los maestros que tuve la suerte de encontrar en mi juventud; viejo sabio aunque no era tan viejo, pero sí era sabio, pues aprendió en la Universidad de la Vida: mi querido y adorado Cornejuá (a) "El Elefante de la Tacubaya".

Así pues, siempre me ha parecido una buena forma de bautizarla, "El pastito vacilador" pues su efecto llama a vacilar al que la inhale, a soñar. A dormir rico, con los ojos abiertos.

Los amigos de aquella época que se aficionaron a su consumo, en general eran grandes soñadores y muchas veces no concretaban sus proyectos. Siguen siendo. Claro, no offense, es sólo mi impresión.

La fumé muy pocas veces y por vía de la experimentación. La sensación que produce es que "el tiempo toma otra dimensión". Bajo su efecto todo es "peace & love". Las cosas se avivan. La comida sabe diferente: sabe.

Para mi, es de las "aficiones" la menos dañina aunque el maestro Narro, secretario de Salud saliente dice que es adictiva. El ex rector pertenece a mi generación y la pregunta sería, ¿la habrá probado? Francamente no creo que sea tan adictiva como asegura. Cuando menos no lo he visto entre mis amigos. El alcohol si produce tragedias.

Es muy probable que todos los legisladores que van a aprobar la Ley conocen de sus efectos. Cuando menos sería deseable, ¿no creen? Así podrían opinar con cierto conocimiento.

En la generación que me precedió el consumo de la yerba se disparó y ahora, es probale que entre nuestros hijos no haya quién no la haya probado. Su consumo es generalizado de acuerdo a mi encuesta personal.

Lo que también sé, es que la cannabis tiene propiedades terapéuticas impresionantes. Un pariente —médico cirujano de clase mundial— en su vejez sufría dolores reumáticos terribles y me pidió que le consiguiera un poco. Ya él conocía de sus beneficios y efectos. Estoy hablando de hace 25 años, tal vez.

En el Hipódromo, donde trabajaba, fue fácil conseguirla y así, le pude servir al querido tío. Ahora cualquier taxista, cuando menos en Acapulco, sabe dónde conseguirla. Mota y lo que el cliente requiera: anfetaminas, cocaína y todas sus primas. Conste, eso me han dicho. ¿La policía sabrá quién la vende o está en el enjuague?

Entonces, su legalización es más que bienvenida, pues se comenta que además podría ayudar a que la delincuencia organizada disminuya, un poco cuando menos.

Lo que me queda claro es que los malosos ya tienen otros muchos "nichos de negocio" que están explotando, por lo que, en mi opinión, todos los estupefacientes deben regularse, si no va a servir de poco el esfuerzo.

Entonces, como quiero que este país sea de vanguardia —aunque vayamos a tener un aeropuerto de cuarta— se debe  legislar de una vez, sobre la regularización de todas las drogas, pues es un hecho que la cocaína y sus primas sintéticas son también muy populares y consumidas.

Propongo pues que se haga una consulta popular del tema. Me parece que es un asunto mucho más importante que los 10 programas prioritarios de la nueva administración que vienen en la consulta del próximo fin de semana, que me laten, vuelvo a decir no offence, el que redactó las preguntas, estoy convencido, se fumó un churro. Hay algunas, que… de plano. Vean porqué lo digo:

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Número 23 - Noviembre 2018
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