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La Independencia de México y la Ineptocracia…

Miércoles, 19 de Septiembre 2018 - 15:30

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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¡Vivan los héroes que nos dieron Patria y Libertad…! ¡Vivan Hidalgo, Morelos, Guerrero…!

Esa es parte de la arenga que hacen la noche del 15 de septiembre, desde el presidente de la Republica, como los gobernadores y presidentes municipales en todo el país —todos elegantes y bien vestiditos—y que acostumbran pronunciar —gritar— a las 11 de la noche desde un balcón ante “el pueblo” congregado en las plazas públicas de todo el territorio nacional.

Y luego, acto seguido, continúa con la fiesta popular —verbena— y hasta se disfruta el colorido que producen los fuegos artificiales. En la Plaza de la Constitución de la capital no parece que fueran “acarreados” y los miles de asistentes se salvan de milagro de los aguaceros torrenciales —casi diluvios—que hemos padecido. ¿Qué, hasta en eso influye el gobierno federal?  Parece un milagro.

En la Plaza mayor —abarrotada— y con un dispositivo de seguridad que funciona a la perfección, no se observan “banderas entre los asistentes”, seguramente para sobre guardar la seguridad de las personas. Una chulísima amiga mía, lo observa y comenta que se siente ofendida por la disparidad entre los invitados del presidente, en los salones del Palacio —ellas vestidas de largo— y la raza de bronce reunida allá abajo: “Sólo falta que les arrojen mendrugos” apuntó, indignada y me parece que es la visión del enojo que se siente por los 60 y tantos millones de pobres que han producido los gobiernos que hemos padecido. Real Indignación es saber que el gobernador de Veracruz y su esposa y su pandilla se robaron millones de dólares y tantos escándalos que hemos visto este sexenio. En fin…

Alguna vez, en tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, asistí a esa ceremonia, pues aproveché la invitación que tenía mi padre —que era uno de los 300 diputados federal­es de la 46 legislatura—. Recuerdo que me pareció que el lujo, el champán y la cena eran una exageración; a esa edad todos somos medio socialistas y no me gustaba ver la desigualdad pavorosa de nuestra sociedad.

Claro, celebrar con una buena fiesta nada de malo tiene, sobre todo que asiste y se comparte con todo el cuerpo diplomático acreditado en el país. Al parecer todos esos “lujos” son ahora más medidos. Con Luis Echeverría el champán fue sustituido con agua de horchata y ahora, al parecer ni cena hubo. El otro extremo.

Y así celebramos nuestra independencia de España, ¡Sólo eso! Fueron 300 años de “dominación” y así nació el “México independiente”. Llevamos 208 años desde esa fecha. 197 desde su promulgación.

Buscando en Wikipedia se define:“independencia es la formación o la restauración de un país inmediatamente después de la separación de otro del que solo formaba una parte”, y la pregunta que me hago es, realmente qué tan independientes somos. De España lo somos. En lo político lo somos. Decimos que tenemos “una democracia” y elegimos a nuestros gobernantes. Por los resultados ¿No será una ineptocracia?

Y hay que decirlo, de los tres poderes de la Unión, el poder Legislativo no lo es y menos ahora que la gran mayoría va a votar leyes como lo ordene el poder Ejecutivo y eso quiere decir como lo ordene don Andrés Manuel. ¿Alguien lo duda?

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En lo económico dependemos de mil factores y tan independientes no lo somos. La dependencia con el vecino del norte es tan fuerte que nuestro sistema económico puede colapsar si no hay acuerdos convenientes y un colapso podría significar el comienzo de una quinta trasformación: otra revolución que nadie quiere.

Y ahora resulta que estamos en bancarrota, no lo sé. Lo que sí veo, palpo y observo, es que cada día estamos más inseguros, los precios suben a cada rato y se dice que tenemos una deuda pavorosa. Los mismos indicadores que cuando el presidente Echeverría —y su agua de horchata— y sus políticas populistas desató, por la ineptocracia creada, muchos años de inflaciones galopantes.

Así pues, en los próximos años veremos qué estilo de gobernar impondrá Andrés Manuel López Obrador en este tipo de conmemoraciones pues según él, la independencia fue la primera transformación radical que sufrió este territorio. Siguió La Reforma (1858) y luego la Revolución (1910).

"Las tres transformaciones que se han registrado se hicieron por la vía violenta, ahora va a ser pacífica; pero va a ser igual de profunda como fue la Independencia y la Revolución mexicana (...) va a ser pacífica, ordenada pero radical", advirtió don Andrés Manuel.

Para que realmente se logré tener una nación independiente y soberana —una verdadera transformación— se van a necesitar acciones concretas y solo se va a lograr con un equipo de hombres y mujeres de primera línea con una visión del país que queremos. Instituciones tenemos y la independencia que celebramos deja mucho que desear, principalmente por la “ineptocracia” con que nos ha gobernado.

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Número 22 - Octubre 2018
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