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La hora de desaforar

Viernes, 09 de Noviembre 2018 - 15:25

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Julio Chavezmontes

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Hace ya 22 años que Ernesto Zedillo se sacó de la manga las jugosas AFORES.

Las AFORES constituyen una imposición contraria a los derechos humanos; constituyen un préstamo forzoso aplicado a todos los mexicanos que son víctimas cautivas de la voracidad insaciable del fisco mexicano.

Que yo sepa, no existe un solo mexicano que se haya podido retirar a vivir la vida confortable (y hasta lujosa) que se anunciaba por televisión cuando este mecanismo sanguijuela  fue implementado.

¿Por qué hubo tan larga fila de instituciones financieras ávidas y dispuestas a administrar los “fondos de ahorro para el retiro”?

Por la sencilla razón de que los afortunados administradores de los dineros ajenos, tuvieron en estas AFORES una opción de negocio de las que los pedantes de ese gremio califican como “ganar-ganar”.

Las AFORES invierten los recursos de los desventurados trabajadores en la forma y términos que les pega la gana; PERO ADEMÁS, si la inversión sale mal, las AFORES cobran su jugosa comisión de todas formas.

Y si la inversión resulta productiva, la AFORE se lleva la parte del león.

A partir de la llegada de Miguel de la Madrid  a la PRIsidencia de la retepública, se comenzaron a desmantelar las disposiciones legales de contenido social que existían en la Constitución Federal y en el desdeñado Código Civil de 1928 que supuestamente sigue vigente.

La ley del Sistema de Ahorro para el Retiro, jamás tuvo, ni ha tenido, ni tiene el propósito de asegurarles a los trabajadores una vida tranquila y satisfactoria después de años de trabajar.

¿Por qué entonces Ernesto Zedillo impulsó el proyecto de las AFORES, cuando es aritméticamente obvio que ningún trabajador puede retirarse a vivir de sus rentas gracias a ese mecanismo?

Don Zedillo (siempre vivillo) puso en marcha esa imposición, porque el propósito real desde el principio, fue el de disponer unilateral e ilícitamente de los recursos de los trabajadores, para financiar campañas electorales del PRI,  PRIvilegios de los beneficiaros del $i$tema, proyectos de obra pública asignada naturalmente a los amiguitos de la pandilla y demás objetivos discrecionalmente seleccionados.

El Sistema de Ahorro para el Retiro constituye un atraco; es un financiamiento forzoso que en nada beneficia a los ahorradores; es una caja chica para la élite gobernante, y un cajón sin fondo de uso discrecional exento de verdadera revisión.

No debe pasar desapercibido que en el proyecto del NAIM, las AFORES han acudido encantadas de la vida a invertir los ahorros de los trabajadores, que de ninguna manera participarían de las incalculables ganancias proyectadas por los parásitos que las administran.

Las AFORES son contrarias al artículo 1797 del Código Civil Federal que claramente dice:

Artículo 1797. “La validez y el cumplimiento de los contratos no puede dejarse al arbitrio de uno de los contratantes.”

No es admisible un sistema como el de las AFORES, donde el administrador no responde ante el administrado; donde la imposición de semejante mecanismo convierte al gobernante en tutor de incapaces en vez de ser mandatario de un pueblo mandante.

Las AFORES son una traición a la promesa de justicia social contenida en la exposición de motivos del Código Civil de 1928 de la que transcribo un fragmento:

“…este Código busca socializar el derecho; entendiendo por socializar, que el derecho pase del rico al pobre; del patrón al trabajador; del hombre a la mujer; del fuerte al débil; de manera que nadie quede a merced de los poderosos, so pretexto de la libertad de contratación…”

¿De que sirvió la revolución mexicana?

La respuesta puede encontrarse en el siguiente párrafo del Plan de San Luis, de Francisco I. Madero, que a la letra dice:

“…En cambio de esta tiranía se nos ofrece la paz, pero es una paz vergonzosa para el pueblo mexicano, porque no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque no tiene por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la Patria, SINO ENRIQUECER UN PEQUEÑO GRUPO QUE, ABUSANDO DE SU INFLUENCIA, HA CONVERTIDO LOS PUESTOS PÚBLICOS EN FUENTE DE BENEFICIOS EXCLUSIVAMENTE PERSONALES, EXPLOTANDO SIN ESCRÚPULOS LAS CONCESIONES Y CONTRATOS LUCRATIVOS…”

Lo único que ha cambiado, es que en el México de 2018, la “pax porfiriana” no existe.

Las palabras de Madero en 1910, son el retrato hablado del México de 2018, con la sola diferencia de que hoy, la única paz existente en México, es la de las fosas comunes y los cementerios.

¿Qué podemos hacer para contribuir a la transformación de nuestro país?

Podemos y debemos participar activamente, sometiendo iniciativas de ley tanto al presidente López Obrador como al Congreso de la Unión a través de las bancadas de MORENA.

Yo le pido al Presidente López Obrador que nos desafore.

Que ponga fin inmediato a las AFORES; a este fondo de préstamos forzosos a cargo de los trabajadores mexicanos.

 

Las AFORES son contrarias a la libertad de contratación.

Lo justo y urgente es que cuando menos se reforma la ley del Sistema de Ahorro para el Retiro, convirtiéndolo de obligatorio en voluntario.

No tengo la menor duda de que los parásitos que han medrado 22 años con cargo al pueblo trabajador, se quedarían sin “clientes” muy rápidamente.

La transformación de la república solamente será posible si todos la impulsamos.


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Número 23 - Noviembre 2018
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