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La donación de órganos con consentimiento presunto en México

Miércoles, 11 de Abril 2018 - 16:00

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Liliana Alvarado Baena

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En febrero de este año hablé sobre el caso de Países Bajos, en el que se aprobó implementar el esquema de consentimiento presunto para la donación de órganos.[1] Afortunadamente, en nuestro país también se está discutiendo la posibilidad de modificar la ley de salud para adoptar un esquema similar de donación de órganos, de lo cual hablaremos el día de hoy.

Donación de órganos en México: la discusión

El pasado 3 de abril se aprobó por unanimidad en el Senado un dictamen que reforma la Ley General de Salud, el cual fue turnado a la Cámara de Diputados para su discusión. Con esto, el Senado aprobó que todos los mexicanos mayores de 18 años seamos considerados presuntos donadores de órganos.[2]

En el dictamen,[3] ahora turnado a los diputados, se modificaron algunos artículos[4] de la Ley General de Salud para que “... la donación de órganos pueda contar con un supuesto del consentimiento presunto a través de medios electrónicos o de no negarse explícitamente a ser donantes”,[5] similar al caso de Países Bajos y España.

¿Qué cambios hubo?

Con la reforma a la Ley General de Salud el mayor cambio es el hecho de que ahora el consentimiento de donación de órganos es presunto. Esto significa que ahora todos los mexicanos mayores de edad somos considerados donadores de órganos, a menos que expresamente nos neguemos.

Anteriormente debíamos consentir expresamente o por escrito nuestra voluntad de ser donadores, ahora, de ser aprobado este cambio, deberemos expresar por escrito nuestra voluntad de no serlo. Igualmente, se plantea que la Secretaría de Salud desarrolle mecanismos electrónicos para realizar esta negativa.

Así mismo, otra adición que se realiza a esta ley es la de mantener en secreto la identidad de donadores y donantes. Esto implica que ni la familia del donador sepa quienes son los receptores de los órganos, ni el receptor o su familia sepan quien es el donador o su familia. Esto sería con la intención de mantener el anonimato de las familias y pacientes en las donaciones de órganos.

Finalmente, ahora los familiares de la persona fallecida ya no podrán oponerse a la donación de su familiar ya que, en el artículo 324 la frase: “La donación será siempre y cuando se obtenga también el consentimiento de alguna de las siguientes personas: el o la cónyuge, el concubinario, la concubina, los descendientes, los ascendientes, los hermanos, el adoptado o el adoptante, conforme a la prelación señalada”, fue eliminada.[6]

¿Es necesario este cambio?

Si bien el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) cuenta con mecanismos para informar del deseo de ser donador de órganos después de fallecer, como son la Tarjeta de Donador Voluntario[7] y el “Formato oficial, para manifestar el consentimiento expreso para donar órganos, tejidos y células después de la muerte para que éstos sean utilizados en trasplantes”,[8] parece que estos mecanismos no son suficientes para incentivar la donación.

De hecho, en 2016 el 70% de las donaciones de órganos de personas fallecidas no se concretó debido a la negativa de algún familiar del fallecido.[9] Esto se refleja en el hecho de que de acuerdo con el ISSSTE, si bien la mayoría de las personas dicen estar de acuerdo con la donación de órganos, es muy común que rechacen donar los órganos de un familiar bajo el argumento de que en vida éste no expresó su deseo de hacerlo.[10] Por su parte, se estima que en México hay más de 20 mil personas en espera de un órgano. Mientras que en 2016, realizaron cerca de 6 mil trasplantes y cerca de 2 mil donaciones concretadas de personas fallecidas.[11]

Estas cifras ponen en perspectiva la necesidad de buscar mecanismos para promover la donación de órganos en nuestro país. Por su parte, la elección de este modelo de consentimiento presunto por parte de los senadores se debe a que ha funcionado de manera muy exitosa en países como Francia, Bélgica, Portugal, Italia; Noruega, Suecia, Lituania y España.[12]

Es importante hacer conciencia sobre el tema y considerar que al morir, de ser candidatos, podemos salvar 11 vidas.[13] Igualmente, quiero destacar que en vida también podemos ser donadores de algunos órganos y de sangre.[14]


[3] Este proyecto de ley parte de dos iniciativas, una presentada el 2 de marzo de 2017, y otra el 7 de septiembre de 2017.

[4] Se propuso reformar los artículos 320, 321, 322, 324, 325, 326 y 329 de la Ley General de Salud.

[7] Tarjeta de donador, se puede descargar en: http://bit.ly/18ECIYR

[8] Formato oficial para manifestar el consentimiento expreso para donar órganos, tejidos y células después de la muerte
para que éstos sean utilizados en trasplantes, se puede descargar en:  http://bit.ly/1YKQLly

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Número 21 - septiembre 2018
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