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La desigualdad nos hace más improductivos

Martes, 07 de Junio 2016 - 18:00

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Liliana Alvarado Baena

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Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el reporte denominado Productividad e Inclusión “Nexus”[1]. El principal objetivo del documento es mostrar la relación entre la desigualdad y la baja productividad, la cual eventualmente puede ser causa del rezago económico. Debido a que México ha registrado un bajo nivel de productividad durante las últimas dos décadas y a que el reporte da una serie de recomendaciones para solventar este problema, nos daremos a la tarea de analizarlo.

¿Qué es productividad y desigualdad?

  • En términos muy sencillos, la productividad se entiende como: “la capacidad de producir más con lo mismo o lo mismo con menos”. Lo anterior, considerando que los insumos pueden ser la mano de obra, materiales, energía, etc.
  • Tradicionalmente, la desigualdad se ha entendido como: la diferencia de ingresos o riqueza entre los más favorecidos y los menos.
  • No obstante, en el contexto de dicho reporte, la desigualdad se refiere a las diferencias en los niveles de salud, acceso a mejores oportunidades de trabajo y servicios públicos de calidad, oportunidades para tener éxito en la vida, entre otras.

¿Cuáles son los problemas de la productividad?

Tras la crisis de finales de 2008, el mundo aún no ha salido adelante y el crecimiento se ha estancado tanto en países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo. De hecho, el 90% de los países de la OCDE experimentó una caída en la productividad a inicios del milenio.

La tendencia internacional marca la incorporación de la tecnología como uno de los principales factores de la producción, en otras palabras, “trabajar más inteligente, no trabajar más duro”[2]. No obstante, a pesar de que la tecnología ha permeado en casi todos los niveles, no se ha logrado mayor productividad. La falla radica en que no hay una inclusión rápida y adecuada de la misma.

¿Cuál es el vínculo entre la desigualdad y el rezago en la productividad?

La crisis financiera ha afectado más a las personas menos favorecidas, generando desigualdades salariales y laborales. Por su parte, la tecnología ha generado plazas “premium” a quienes tienen buenas habilidades tecnológicas y esto ha fomentado una polarización del trabajo haciendo más selectivo el mercado laboral.

La desigualdad genera efectos negativos en la productividad porque quienes enfrentan más rezagos en oportunidades, ingreso, servicios públicos y demás, tienen una mayor probabilidad de fracaso económico y social. Es decir, este tipo de desigualdades limitan la capacidad de cierto sector de la población para desarrollar su potencial productivo y por ende mejorar sus vidas.

Ejemplo de esto se encuentra en México pues de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los empleados con una educación baja son la mitad de productivos de los que tienen una educación media.

¿Cómo se encuentra México? y ¿qué puede esperar?

En lo que respecta a México,[3] de acuerdo a la CEPAL, el país experimentó un crecimiento de sólo 0.9% en la productividad del 2000 al 2014. El principal incremento se dio en las manufacturas –con 2.1%– mientras que el sector agropecuario y extracción petrolera, sólo 0.1%.

A nivel subnacional, entre 2005 y 2014 Querétaro, Zacatecas y Aguascalientes tuvieron un incremento en la productividad de 2.6% en promedio mientras que Baja California Sur y Campeche tuvieron una productividad negativa promedio de -3.1%.

Para responder a la pregunta de qué nos depara, la OCDE menciona que existen dos versiones con respecto a este tema: la pesimista y la optimista.

  1. La primera dice que el efecto de rezago es permanente y que los tipos de innovación como la electrificación a principios del siglo XX, son y serán los más significativos incluso en el futuro. Por lo tanto, la productividad seguirá rezagándose y las brechas de desigualdad se seguirán ampliando en todas sus ramas.
  2. La segunda dice que realmente las revoluciones tecnológicas seguirán ampliándose y transformando el mundo y así, mejorando la productividad cada vez que se implementen nuevas tecnologías a las empresas y a la capacitación de las personas menos favorecidas.

Conclusiones

La OCDE recomienda que las políticas para mejorar la productividad deben de enfocarse en los menos favorecidos. El objetivo es brindar la posibilidad de capacitarse de la misma forma que lo hacen los más privilegiados y así explotar su productividad.

Aunado a esto, debe haber incentivos a las empresas para fomentar la innovación, capacitación, competitividad y la regulación.

Por último la CEPAL aplaude el hecho de que existe hoy una Ley de Zonas Económicas Especiales (LZEE) promulgada recientemente por el presidente. El objetivo de ésta es “democratizar la productividad”[4] para que, a nivel regional, haya incentivos de coordinación y crecimiento económico.[5]


[1] La mayor parte de la nota se basará en el reporte “The Productivity-Inclusiveness Nexus” por la OCDE: http://bit.ly/24lofan

[2] “Work smarter”, rather than, “work harder”.

[3] CEPAL, “Productividad y brechas estructurales en México”: http://bit.ly/1sr503i

[4] Zonas Económicas Especiales: http://bit.ly/1KPEQIS

[5] La LZEE sólo es un “manual” de cómo es que se hará todo. Aún no hay reglas lo suficientemente claras y por lo tanto no se puede decir que está completa. Aquí las 8 instrucciones del Presidente con respecto a la institucionalización: http://bit.ly/1X1qHDt


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