Se encuentra usted aquí

La cuarta transformación…

Miércoles, 12 de Septiembre 2018 - 15:00

Autor

julio_chavezmontes.jpg
Julio Chavezmontes

Compartir

fidel_velazquez.png

 

Cuando el sanguinario Álvaro Obregón fue abatido por José León Toral, y demás comensales que dispararon por si acaso a Toral le fallaban los dibujitos (1) tuvo lugar la primera transformación revolucionaria en virtud de la cual, (según Calles), pasaríamos de nación de caudillos, a país de instituciones y de leyes (¡sí, Chucha!).

De esta forma nació el flamante PNR, o Partido Nacional Revolucionario, cuya fundación ocurrió el 1º de septiembre de 1928, y no hasta marzo de 1929, como festejaba Colosio mientras miraba (¿por primera vez?) un México con hambre y sed de justicia cuando pronunció el famoso discurso en el que descubrió el hilo negro en la Plaza de la República ante un público multitudinario compuesto por puros seguidores espontáneos y ni un solo acarreado (¡sí, Chucha!).

Obregón y Colosio tienen en común la patria chica, (Sonora) y haber sido víctimas de asesinos solitarios (Toral y Aburto), comisionados para el encarguito, por el jefe máximo.

La práctica forense de las célebres “verdades históricas”,  dio inicio tras la autopsia practicada al manco de Celaya, con el dictamen que decía que el occiso presentaba un tiro mortal en la nuca.

Y el dictamen médico era cierto; como sucedió con Rosita Alvirez que tenía reteharta suerte; de los tres tiros que le metieron, nada más uno era de muerte…

Seguramente Jesús Murillo Karam se inspiró en aquel precedente de gran veracidad, para proclamar su verdad histórica  en el caso Ayotzinapa.

La versión oficial difundida por los medios de comunicación (señales de humo) existentes entonces, fue tan convincente, que entre el pueblo corría el chascarrillo que decía:

¿Quién mató a Obregón?

A lo que se respondía: ¡Cállesssse!

Con la llegada de Tata Cárdenas a la primera magistratura, el PNR se transformó en PRM, o Partido de la Revolución Mexicana.

Fue a partir del sexenio del michoacano, que gracias a la reforma del artículo 3º constitucional y la proclamación de a educación socialista, nuestra Ley Suprema proporcionaba a todos los estudiantes, ¡UN CONOCIMIENTO RACIONAL Y EXACTO EL UNIVERSO! (¡Chingao!). Ni la NASA al día de hoy.

Uno de los timbres de gloria de Cárdenas, fue su democrática intervención en las elecciones presidenciales de 1940, cuando impuso su recuento oficial de bala por bala (con hartos muertitos de por medio) al “presidente caballero” cuyo hermano Maximacho Ávila Camino (2) era tan estorboso o más que Raúl Salinas, y terminó envenenado (según las malas  lenguas), por andar queriendo heredar el hueso de su hermano Manuel.

Para 1946, llegó a la silla del águila el cachorro de la revolución, y primer presidente civil, paisano de Santa Anna, (y de Javidú); Miguel Alemán Valdés.

Con él se inauguró la era de los licenciados, (excepción hecha de Don Adolfo Ruiz Cortines) que “nada más” era SEÑOR.

Con el advenimiento Alemanista, el PRM se transformó en PRI.

En un derroche de humildad republicana, Miguel Alemán le puso su nombre a las avenidas principales del puerto de Veracruz y al de Acapulco.

En una muestra parecida de modestia presidencial, (a regañadientes), Don Miguel Alemán permitió que se le dedicara una estatua monumental en la explanada principal de la Ciudad Universitaria, que desapareció de su pedestal por aclamación estudiantil unánime.

En las aulas de la C.U., el nuevo adalid conocido ahora como AMLO (ex peje), cursaría con todo detenimiento y paciencia republicana, la carrera de ciencias políticas a lo que dedicó el triple del tiempo normal, para estar triplemente preparado para acometer sus proyectos de nación cuando por fin llegó a la presidencia, habiendo estado a punto de irse directo a la chingada (que según se sabe, es el folclórico nombre de su hacienda tabasqueña).

Aquí tenemos que dar un salto cuántico al sexenio de Mike de la Madrid.

En aquella época (que ha pasado a la historia patria por la renovación moral de la sociedad alcanzada por el colimense, y por habernos consolidado como una sociedad mucho más igualitaria), surgió la llamada corriente democrática dentro del PRI.

Sin embargo, De la Madrid prefirió inclinarse por el paladín de Agualeguas, y dejar la democratización del PRI para mejor ocasión; o sea, nunca.

Así volvemos al futuro en nuestro viaje cuántico, para encontrarnos con el nuevo PRI dirigido por Enrique “Clavillazo” Ochoa, (que quien sabe a quién le Reza), y que en una muestra inusitada de democratización y modernidad, postuló como su candidato presidencial a Pepe Meade (alias el Duvalin), cuyos resultados electorales batieron el record del tabasqueño; pero no de AMLO sino de Roberto Madrazo.

Pero que no panda el cúnico (como decía el Chapulín Colorado); no todo está perdido.

¡Cuando parecía que el PRI era el que se iba a ir al rancho de AMLO en Tabasco, con todo y priistas, sobreviene la prometida CUARTA TRANSFORMACIÓN!

Ahora vemos emerger de sus sepulcros a los extintos miembros del más acendrado priismo tercermundista, como Porfirio Muñoz Ledo (casi tan viejo como su tocayo oaxaqueño); Ignacio Ovalle (cuyo jefe inmortal sigue habitando los rumbos de San Jerónimo); Napoleón Gómez Sada; la abeja vitalicia del magisterio que regresa a su PANAL en calidad de reina, y con hambre y sed de justicia…

Y ahora, gracias a las artes espiritistas de Francisco Madero (tan admirado por AMLO), parece inminente el destape del nuevo secretario del Trabajo; ¡el emperador de la CTM, Fidel Velázquez!

El Peje no mentía cuando prometió protagonizar la cuarta transformación;  lo que pasa es que no pudiendo negar la cruz de su parroquia, ni su alma mater, se le olvidó mencionar que lo que quiso decir, era que nos iba a recetar la cuarta transformación, PERO DEL PRI.

El viejo PRI, ha vuelto transformado en MORENA, donde todos los PRInosaurios de la época de oro, han pasado a colocarse como los gatos, que siempre caen parados, en secretarías, direcciones, curules, escaños y demás huesos para roer.

Ahora que caigo en cuenta de que el PRI que hibernaba desde 1988 ha renacido con bríos renovados, quiero dedicarles una estrofa del poeta Jose Juan Tablada, que dice así:

“Por bando nacional ya promulgado/

Sepa toda la gente/

Que el pueblo que está aquí representado/

Sacó de presidente/

Al que en la presidencia está sentado/

Y seguirá sentado, eternamente…

¡Bienvenido el Peje y que viva el PRIMOR!

___________________________

  1. Los dibujitos. Jose León Toral logró acercarse al festejado Álvaro Obregón con el pretexto de mostrarle una caricatura que había hecho de su víctima.
  2.  Maximacho Ávila Camino era como le decían a Maximino Ávila Camacho, por abusivo y mujeriego. El mejor monumento a su discreción y frugalidad esta todavía sobre el islote que divide Caleta y Caletilla en Acapulco.
revista_octubre.png
Número 22 - Octubre 2018
Descargar