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La Corrupción en las Aduanas

Miércoles, 01 de Noviembre 2017 - 16:00

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Liliana Alvarado Baena

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Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)[1] publicó el reporte denominado Comercio internacional sin corrupción, combatiendo la tarifa oculta. Dicha publicación deja ver cómo opera la corrupción en las aduanas, cuáles son sus principales implicaciones y las distintas formas para combatirla.

¿Cómo sucede?

La corrupción en las aduanas puede presentarse de distintas formas. Por ejemplo, en algunos casos se materializa a través del contrabando o al reportarse un valor de la mercancía menor al real. Ello, con el fin último de no pagar las tarifas que corresponden.

Si bien el acto corrupto puede comenzar por el ofrecimiento de un pago por parte del interesado al agente, también sucede que los agentes corruptos extorsionan a las empresas e  individuos. En un contexto de corrupción, los agentes aduanales detienen y retrasan los envíos para exigir un pago por su liberación y en ocasiones amenazan a los interesados con cambiar la clasificación de un bien a uno con mayor tarifa aduanal a menos que se les otorgue un pago.  

Como sucede con otros trámites administrativos el caso aduanal no está exento de la participación de gestores. Estos individuos son aquellos que actúan como intermediarios y ayudan a las empresas a cumplir con las regulaciones comerciales y del mercado, a conectar compradores con productores y darles acceso a una amplia red de contactos, todo ello, en ocasiones, facilitado con actos corruptos.   De hecho, según la OCDE, entre 1999 y 2014 el 75% de los casos de corrupción de servidores públicos extranjeros involucraba a intermediarios, en su mayoría gestores locales (41% del total) y representantes corporativos (35%).

¿Por qué debe importarnos?

La corrupción en las aduanas genera diversos costos. Para empezar, implica pérdidas recaudatorias para el Estado, no sólo por los ingresos que deja de recibir, sino también por la percepción negativa que hace que las empresas no quieran invertir en el país. Estos costos no son menores, según la OCDE, cada uno de los miembros de la Organización Mundial de Aduanas pierde al menos 2 mil millones de dólares por este motivo.

Estos costos representan una carga más pesada para los pequeños negocios, dado que, a diferencia de las grandes empresas, no tienen suficientes recursos (legales y económicos) para defenderse.

Adicionalmente, la corrupción puede generar daños a la salud pública dado que permite el contrabando de drogas ilegales, cigarros y alcohol sin los estándares adecuados, o incluso la entrada de productos con etiquetado falso.  

¿Qué puede hacerse?

La OCDE propone distintas medidas que pueden tomarse para combatir este tipo de corrupción. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Creación de códigos de conductas, entrenamiento al personal y procesos de reclutamiento y promoción con base en el mérito profesional;
  • Aplicar exámenes de integridad y requerir las declaraciones de conflictos de interés;
  • Rotar a los servidores públicos para evitar que establezcan relaciones interpersonales con los importadores y exportadores;
  • Implementar mecanismos de denuncia anónima;
  • Entre otros.

Además de ello, las aduanas deben buscar colaborar con sus pares internacionales, compartiendo información que ayude a detectar transacciones corruptas, lavado de dinero, así como para facilitar la devolución de activos robados. Por su parte las propias empresas también deben colaborar al establecer códigos de conducta y guías para orientar a sus empleados sobre cómo actuar ante diversas situaciones.


[1] La nota se basa principalmente en: Global Trade Without Corruption. Fighting the Hidden Tariff, OECD, October 2017, disponible en http://dx.doi.org/10.1787/9789264279353-en

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Número 12 - noviembre 2017
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