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La conversión de Aldonza

Jueves, 13 de Septiembre 2018 - 15:30

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El Oso Travieso

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Conforme Wikipedia: “El hombre de La Mancha es un musical con libreto de Dale Wasserman, música de Mitch Leigh y letras de Joe Darion, basado en la obra de texto para la televisión Yo, Don Quijote, también de Wasserman, que a su vez está inspirada por la novela Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes.”

En esta muy interesante obra teatral destaca la transformación del personaje femenino.

Aldonza Lorenzo es una fregona que sirve en una posada a los arrieros que en ella se hospedan; mujer de baja estofa que atiende todos los servicios que le solicitan siempre y cuando haya suficiente dinero que cubra su tarifa.

La locura del Ingenioso Hidalgo deforma la percepción de la mujer, haciéndolo verla como la sin par Dulcinea del Toboso, llena de virtudes y belleza esplendorosa.

Convierte su misión en una ofrenda de su actividad caballeresca a la imagen idealizada de su dama, reconoce que es un sueño imposible, pero empeñará hasta su último aliento en intentar cumplirlo, pondrá su ejemplo en la lucha contra la maldad y vileza de los hombres y motivará a su dama a ser noble con los vencidos.

La plebe no sabe de nobleza que obliga y termina la ilusión de la mujer con una violación tumultuaria.

Don Quijote muere vencido y deshonrado, y Don Alonso Quijano se dispone a entregar su alma al creador, cuando se acercan a su lecho Sancho y Aldonza quienes a fuerza de fe, cariño y convicción, le dan un soplo de vida al muerto Quijote que revive para morir en cuerpo y trascender en alma.

Al despedir Sancho a Aldonza, ésta le corrige con profundidad, orgullo y decisión con un “Dulcinea” que marca un definitivo cambio en su vida.

Vale la pena asistir a la obra o ver la película, por su calidad intrínseca en la exaltación de valores y por los conceptos que motivan el diálogo posterior y la reflexión aplicada a la vida actual.

Nuestra sociedad ha actuado con ingenuidad quijotesca al creer que el grupo encabezado por el Pejidente es capaz de dar un giro en su actuación; se les puede equiparar con el grupo de arrieros que enfrenta al Quijote, viola a Aldonza y que es por el que el voto popular inconsciente ha llevado al poder.

No cabe duda que la mayoría de políticos experimentados y convenencieros se han integrado al partido Morena, abundan los personajes de buena voluntad, pero sin capacidad, experiencia o conocimientos para legislar, para ejemplo la senadora que celebra su triunfo con champaña, menospreciando a quienes no alcanzaron puesto y que tendrá en sus manos el destino de alguna ley, reforma o reglamento.

El Pejidente ganó por eliminación de la competencia, los cuarenta ladrones de Alí Babá se quedaron cortos ante los desfalcos personales e institucionales del partido oficial que hizo imposible su permanencia en el poder; la soberbia, prepotencia y autosuficiencia de Ricardo Anaya canceló la competitividad de Margarita, echando por la borda la ventaja real que en las encuestas mantenía el PAN en aras de una coalición muerta desde su concepción; la participación del Bronco fue anecdótica y el disfraz de representante de la honestidad le quedó al Peje como anillo al dedo.

La fuerza de los valores, el peso del cumplimiento de una misión, el reto para poner de moda la honestidad, la lealtad, eficacia y eficiencia, cuando se ponen sobre la mesa es tan aplastantemente grande que deslumbra y obtiene el seguimiento de muchísimas personas.

El sueño del cambio auténtico parece imposible, pero nada me dará mayor gusto que poder reconocer con el tiempo que el Pejidente ha dejado de serlo y se ha convertido en Don Andrés, presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

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Número 22 - Octubre 2018
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