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La Alianza del Pacífico: Una cumbre entre dos mundos

Martes, 24 de Julio 2018 - 15:30

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Stephanie Henaro Canales

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Hoy se desarrolla la XIII cumbre de la Alianza del Pacífico en nuestro país y hay que decir que el mundo ha cambiado mucho desde Junio de 2012, fecha en que fue lanzada oficialmente, porque la que alguna vez fue una iniciativa comercial con fines políticos para frenar el auge de la “izquierda radical” en el cono sur, hoy se ha transformado en una de las voces que ofrecen refugio a los que aun creen en el multiralteralismo y en el libre comercio en un mundo, en donde es cada vez más frecuente, que tendencias proteccionistas emergían en distintas latitudes. Sin embargo, a pesar del éxito que esta alianza haya tenido en términos de cooperación y en términos de “branding” aun queda un largo camino por recorrer lleno de obstáculos correspondientes a las diferentes naturalezas económicas de los miembros y en términos de prioridades para el próximo sexenio.

La Alianza del Pacífico comprende a Chile, Colombia, México y Perú. Países que juntos que juntos reúnen el 36% del PIB de América Latina, el 57% del comercio exterior de la región y el 38% de la captación de la inversión extranjera directa y en esta cumbre se invitaron a los presidentes del Mercosur ––Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay––para plantear la integración de ambos bloques comerciales, que en conjunto componen el 90% del PIB de América Latina.  De ahí la importancia de lo que hoy suceda.

A pesar de que la Alianza cuenta con un protocolo comercial que elimina los aranceles para el 92% de los bienes, tiene acuerdos sobre el uso de embajadas compartidas, la eliminación de visas de turista, una política de ventanilla única  para el comercio, una visa comercial común, y políticas de inversión compartidas el comercio entre los miembros es muy poco, equivaliendo al 4% del comercio exterior de estos países, poniendo en evidencia las diferencias estructurales en las economías de estos países  y la  poca probabilidad que esta tendría, en nuestro caso, para reemplazar al TLCAN.

Finalmente otro aspecto que vale la pena remarcar es la prioridad que esta alianza tendría dentro del sexenio que comenzará el 1 de Diciembre. Nuestro próximo presidente canceló su asistencia a la cumbre diciendo que prefería no asistir por no encontrarse aún en calidad de presidente electo - acción que ha sido duramente criticada por Immanuel Wallerstein basada en la supuesta falta de interés por ser un líder latinoamericano- mientras que, en esta misma circunstacia, su equipo ya se encuentra trabajando en la renegociación del TLCAN, Trump le manada elogios y dice que harán algo “muy dramático y muy positivo” para ambos países. El menaje para la Cumbre es obvio.



Número 23 - Noviembre 2018
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