Se encuentra usted aquí

Incertidumbre

Viernes, 24 de Agosto 2018 - 15:30

Autor

carlos-sagaon.jpg
Carlos Sagaón Ruiz

Compartir

amlo-incertidumbre.jpg

Mucho se ha dicho sobre los resultados obtenidos en los pasados comicios electorales, mismos que dieron el triunfo a Andrés Manuel López Obrador y a su todavía inentendible fuerza política, MORENA. Una victoria sin precedentes, producto de una campaña acertadísima, unos contendientes muy poco estructurados en sus campañas e incapaces de independizarse de la concepción general: “son más de lo mismo”. La retórica precisa de Andrés Manuel López Obrador logró, como se ha dicho en incontables ocasiones, aprovechar el hartazgo social y dividir la concepción política en dos grandes bandos: por un lado, la “Mafia del Poder” (englobando a todos los partidos políticos tradicionales) y “La Esperanza de México” encabezada, desde luego, por el mismo. Logró impactar tanto en la memoria de la mayoría ilusionada por un cambio radical, que incluso sus comentarios impertinentes que fueran criticados en 2006 y 2012, fueron aplaudidos en esta ocasión. Infiero que, si esta contienda hubiera tomado lugar hace 12 años, un calificativo desatinado como el “Ricky, Rickin, Canallín” le hubiera costado la victoria, así como en su momento sucedió con el “Cállate Chachalaca”, ¿Se acuerdan?

El caudillo de MORENA, en resumen, aprendió muy bien de sus fracasos anteriores y, merecidamente, triunfó sobre los desabridos Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Opiniones diversas se han desatado. Por un lado, aquellos reconfortados ante el triunfo del tabasqueño y cuyas dudas sobre el órgano electoral de la nación quedaron desacreditadas y aquellos, por otro lado, que deseamos suerte al abanderado de “Juntos Haremos Historia” y deseamos, esperanzados, que se cumplan todas las promesas que hizo en campaña, por más complejas que suenen de inicio, a pesar de no haberle otorgado nuestra confianza en las urnas. De cualquier manera, su victoria está asegurada y fue, indudablemente, algo histórico. No obstante, es también un hecho sin precedentes la inmensa incertidumbre social que genera este político. En contadísimas ocasiones se había visto un margen de expectativa y duda tan radical como el que vivimos actualmente.

Varias son las razones por las que la figura de López Obrador desata opiniones tan divididas entre la ciudadanía. Su temperamento volátil ante sus dos derrotas anteriores por la Presidencia de la República cuestiona enormemente su sensatez y serenidad política que buscó resaltar durante la contienda y, hoy en día, durante la transición de poder.

Su carrera política y las instituciones a las que ha pertenecido. Es bien sabido que el que hoy encabeza un discurso “Anti-Sistema”, desapegado a la partidocracia tradicional es, en realidad, un político que asemeja muchísimo al priísmo de antaño, donde comenzó su carrera, cabe destacar.

Obrador ha sido (y con justa razón) calificado de populista. Su propuesta genera dudas, dado el panorama internacional desfavorable para los populistas, esencialmente en América Latina: Maduro, Castro, Morales, Ortega… Por otro lado, la historia de nuestro país tampoco aplaude el desempeño de los principales populistas en el poder, desde el segundo emperador mexicano, Maximiliano de Habsburgo, pasando por personajes como Echeverría y, mucho más recientemente, Fox. Por otra parte, hay que ser honestos, el mayor líder izquierdista de nuestro país (López Obrador), no tiene un pelo de izquierdista.

Varios de los integrantes de su equipo, tanto en campaña como en su próximo Gabinete, complican aún más el sentimiento de confianza en la próxima administración: Bartlett, Ebrard, Fujiwara, Sheinbaum, Blanco, Barbosa, Salgado, “Napito”, entre otros. Sumado a esto, la imagen de la poco profesional Yeidckol Polevnski al frente de MORENA, la mujer que destacó en campaña por sus múltiples impuntualidades a programas de radio y televisión en vivo e, irónicamente, por estar en su celular durante casi toda la ceremonia de entrega de constancia de mayoría a López Obrador hace un par de semanas. Recién se anunció que su periodo al frente de la mayor fuerza política del país se mantendrá hasta 2019. ¡Qué bonito!, ¿No?

La cereza en el pastel, recién salida de prisión. La ex lideresa sindical, considerada una de las personas más corruptas en la historia de México por la revista Forbes, destacó por su cercanía implícita durante la campaña de López Obrador a través sus familiares en las filas de MORENA. Me parece muy conveniente que, unos días después de su ratificación como Presidente Electo, Elba Esther Gordillo quedara absuelta de cargos y presumiendo una salud aparentemente perfecta. Este hecho nos habla ya sea de una tremenda ineficiencia en nuestro sistema judicial o en una negociación con intereses políticos que se antoja infame. O ambos… No lo sé.

Aplaudo, por otro lado, el desempeño de algunos miembros en la campaña de López Obrador, como la distinguida Tatiana Clouthier y, en general, la persistencia de AMLO y su sagacidad persuasiva. Enhorabuena, muy merecida la victoria. Sin embargo, me parece enormemente preocupante que, a estas alturas, el mayor sentimiento que López Obrador provoca en la ciudadanía sea incertidumbre, lo que deriva en la marcada polarización que denotan nuestras ideologías políticas. Me queda claro que, con el paso del tiempo, el sentimiento cambiará. Espero que, viendo sus resultados, los escépticos confiemos y el sentimiento general sea de aprobación. De no cumplir lo que promete, la ciudadanía lo castigará de manera equivalente a su magnánimo triunfo del pasado 1ro de Julio. El tiempo lo dirá.

Por ahora, todo es INCERTIDUMBRE.

revista_octubre.png
Número 22 - Octubre 2018
Descargar