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Guerrero... ¿Sin Solución?

Miércoles, 30 de Septiembre 2015 - 17:00

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Enrique Rodríguez-Cano Ruiz

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El Estado Libre y Soberano de Guerrero no es tan libre ni tan soberano como presume su escudo. Declarar que un Estado es libre y soberano es reconocer el derecho que tiene de dotarse de una Constitución y cuerpos de gobierno propios. Y ello quiere decir que estos deben gobernar que es el acto de regir y administrar un territorio. Una región. Se supone que deben hacerlo bien de acuerdo a su Carta Magna y las leyes que de ella emanan para el bienestar de su población. Todo ello hoy no se da y no hay quién exija su aplicación de una forma legal, pacífica, congruente. Así se explica el atraso y pobreza en que se vive. Cada día es más difícil la situación.

En Guerrero al parecer solo rigen —mandan— los intereses de ciertos grupos y sus intereses particulares e ideológicos. Sea el interés del grupo de los detentadores del poder que en los últimos años perteneció a la dizque la izquierda. Sean los sindicatos como la Coordinadora Estatal de la Educación CETEG y sus aliados. Sean los manipuladores de los muchachos de la escuela rural de Ayotzinapa —futuros maestros— con su triste y desgarradora historia. Sea ahora el SUSPEG quien asoma la cabeza y manda con un paro de actividades. Sean las bandas del crimen organizado que pueden mandar sobre todos ellos, sembrando el terror y comprando voluntades.

Así pues el Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero, SUSPEG, encabeza un paro que mantiene inmovilizado al estado ya por más de 10 días, pues pretende cobrar para sus agremiados un bono sexenal en beneficio de los trabajadores que laboran al servicio del estado. Quieren 7 mil pesos por persona y el gobierno ofrece la tercera parte. La suma asciende a 100 millones de pesos. Existe el debate de que el bono no está contemplado en el contrato colectivo de trabajo, es decir, no es obligación del estado otorgarlo pero por costumbre —y por la fuerza— ya se exige.

Y mientras se resuelve el conflicto la pregunta es; ¿Y quién cuida los intereses de los ciudadanos?

Así, los guerrerenses son una y otra vez víctimas de la incapacidad de sus gobernantes al no lograr un arreglo —pues el gobierno no tiene dinero y ni siquiera previó la erogación. Así se radicalizan las acciones con marchas, bloqueos y suspensión de actividades. Para qué carajos sirvió la Secretaría de Finanzas o la de Presupuesto o de quién era responsabilidad prever, conocer y resolver este asunto. Tiempo tuvieron pues el problema se conocía y no hay quién se responsabilice del asunto.  Así funcionan las instituciones. Más bien dicho no funcionan.

La consecuencia es que no hay servicios estatales para los ciudadanos —que con sus impuestos pagan los sueldos y prestaciones de los servidores públicos—. Bien tomada le tienen la medida al señor Gobierno y el "señor gobernador sustituto" Rogelio Ortega Martínez", no responde. Al fin ya se va... y como se siempre, se dice, comenta y rumora que con los bolsillos llenos.

Y de la misma manera funciona el sistema federal con funcionarios que no cumplen su responsabilidad pues ni siquiera están calificados para desempeñar  la función para los que se les contrató y son capaces de sentirse dueños del balón. Pocos ciudadanos se atreven a denunciar su incapacidad y prepotencia pues no creemos en las instituciones. La falta de confianza lo impide y habría que probar a la Secretaría de la Función Pública —con un pez menos gordo— para que sancione a los malos servidores públicos que no conocen sus obligaciones que obliga el artículo octavo de nuestra Constitución. y la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos.

Para el Estado de Guerrero la esperanza es que Héctor Astudillo Flores al tomar posesión como Gobernador Constitucional de su estado; Evodio Velázquez Aguirre, próximo Presidente Municipal de Acapulco y todos los demás funcionarios que pronto estrenarán encargo, van a tener que designar subalternos —capaces y comprometidos— que se ocupen de resolver problemas antes de que les estallen en las manos como está sucediendo repetidamente en Guerrero y sean capaces de crear instituciones —o hacer que funcionen las que existen— que garanticen la seguridad jurídica que tanto urge. Sin ella, la inversión, la propiedad y la educación no sé moverá y Guerrero seguirá en la marginación.

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Y el Congreso del Estado va a tener que legislar para garantizar el Estado de Derecho para generar la prosperidad deseada. Cero tolerancia para la impunidad y la corrupción. Menos comisiones especiales que investiguen el pasado y más leyes que vigilen las manos de los servidores públicos.

La nueva Ley Federal de Zonas Económicas Especiales que presentó Enrique Peña Nieto al Congreso de la Unión puede beneficiar a este estado una enormidad en dos o tres regiones. Urge su aprobación. Ojalá no vaya a resultar otro botín para los funcionarios públicos a los que les toque su aplicación.

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Número 21 - septiembre 2018
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