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Encuestas: ¿el PRI arriba?

Lunes, 16 de Febrero 2015 - 18:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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A medida que se aproxime el día de las elecciones, las casas encuestadoras de nuevo bombardearan los medios con sus mediciones. Hay que tener en cuenta que ninguna de las empresas que se dedica a elaborar estas encuestas ha explicado satisfactoriamente qué fue lo que sucedió en 2012, cuando algunas de ellas le daban a Peña Nieto una ventaja mayor de 10 puntos sobre López Obrador. Al final, es cierto que el candidato del PRI obtuvo el triunfo holgado, pero no por la brecha que se había anticipado.

Por supuesto, esto hizo desconfiar de las encuestas y muchos aseguran que hay un sesgo a favor de quienes las pagan. Esto último nunca se ha podido demostrar, desde luego. Hay una respuesta menos complicada, pero posiblemente cierta: los entrevistados no están diciendo la verdad. No al menos toda la verdad. Podríamos estar ante el hecho de que el bombardeo de spots y notas impelan de alguna forma a un sector de los ciudadanos a decir una cosa y, el día del voto, hacer otra.

La elección del 2015 será una oportunidad para comprobar si estamos ante un fenómeno que requiera que las casas encuestadoras ajusten sus métodos de medición. Por supuesto, los políticos menos favorecidos y muchos ciudadanos insistirán en la idea de que las empresas dedicadas a estas tareas se “venden” al mejor postor. Pero no es tan simple. De nuevo, en 2012 todas las encuestas, incluso las que usaban los candidatos opositores, señalaron tendencias correctamente, pero la exactitud no fue su fuerte.

¿Cuáles son los puntos de partida usuales de las elecciones del próximo junio? En primer lugar, que las llamadas elecciones locales (gobernadores, presidentes municipales y diputados locales) no toman en cuenta situaciones de impacto nacional. En segundo lugar, que en las elecciones para diputados federales juegan los colores partidarios y no los candidatos. ¿Se mantendrán estas dos condicionantes estables? Es difícil saberlo.

Noticias como las de Ayotzinapa, la casa blanca y la mala situación económica podrían modificar la, digamos, costumbre electoral de los mexicanos. Se ha dicho que todos los partidos padecen un descrédito y esto es cierto, pero este fenómeno no es nuevo. El PRI ha sido desde hace décadas el malo de la película, pero ya no está solo. Desde los tiempos del presidente Salinas, el PAN fue reconocido como el de las concertacesiones. El PRD ha perdido en este siglo su prestigio; los escándalos lo han afectado gravemente. MORENA es un caso aparte. No hay muchos indicios en las encuestas, pues es la primera vez que se presenta, pero el hecho de que lo ampare la figura de López Obrador puede sugerirnos algunas preguntas: ¿seguirán al tabasqueño los votantes de 2012?, ¿tendrá más como producto de la disminución del PRD y los errores del gobierno federal?, ¿también el descrédito lo ha alcanzado? (mañana segunda parte)

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Número 12 - noviembre 2017
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