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En casa del herrero, asador de palo

Jueves, 05 de Octubre 2017 - 15:00

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Claudine Moya Ponce

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Las autoridades del Tec se han desempeñado como verdaderos improvisados ante la tragedia acontecida en el campus Ciudad de México (Tec CCM), el pasado 19 de septiembre. Como exalumna y exempleada del Tec CCM no me sorprende, para nada, este nulo manejo de crisis.

El Tec cumple a cabalidad con el dicho “en casa del herrero asador de palo”. Basta un ejemplo: en el plan estratégico 2020 del Tec se habla de formar “líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y competitivos internacionalmente”[1]. Sin embargo, el pasado 19 de septiembre no hubo un solo directivo de alto rango en el Tec CCM al momento del sismo, ni durante las 6 horas posteriores. Los directivos de menor jerarquía que sí estaban en el campus no lograron ponerse de acuerdo y liderar acción alguna. Fueron los alumnos de licenciatura, maestros y personal de seguridad quienes se organizaron para tomar herramientas de los laboratorios de ingeniería y así intentar rescatar a los atrapados bajo los escombros. El único directivo competente presente fue el director de la tienda Costco (ubicada al lado del campus), quien llegó a apoyar con personal entrenado, herramientas, montacargas y material de curación.

¿Cómo es posible que una institución que pretende formar líderes carezca de líderes? La explicación es muy sencilla: el Tec está dirigido por un grupo que opera como tribu o clan, donde solo aquellos que pertenecen a éste (egresados de campus Monterrey y/o ligados a las familias del consejo) son considerados aptos para dirigir. Así, este clan coloca en puestos directivos a gente que muchas veces no tiene el perfil y/o peca de soberbia. Por ejemplo, en 2009, un director de división (facultad) del Tec CCM mandó vestir a los directores de las carreras de negocios como personajes de Harry Potter para, según él, hacer más atractivo al Tec. A este mismo directivo le renunciaron 3 directores durante los primeros tres meses de su gestión, debido al trato indigno que recibían (e.g., gritarles frente a los alumnos u ordenarles imponer medidas violatorias de derechos laborales). Aun así, este personaje fue ascendido a director de campus y actualmente es vicerrector.

Directivos como este abundan en todo el sistema Tec y lo dañan fuertemente, pues la gente competente huye de los malos jefes. Quienes permanecen son, en el mejor de los casos, talentos aislados con poco margen de maniobra e impacto limitado. Ante tal escenario, ¿es de extrañar la ausencia de directivos durante la crisis del 19 de septiembre? ¿Sorprende que el personal de mayor rango en el campus no se haya podido organizar?

Las instalaciones del Tec CCM son ejemplo de todo lo anterior. Su diseño estuvo a cargo de un ingeniero civil que reportaba al entonces rector de la zona sur (a la que pertenecía el Tec CCM en la década de 1990). La ausencia de un arquitecto en el proyecto derivó en fallas en el diseño, no en la parte estructural, sino en la funcional. Es decir, en qué tan rápidos y seguros son los traslados de los usuarios entre pisos y edificios. Así, al evacuar Oficinas 3 o los pisos superiores de la cafetería (ver figura 1), se tiene que bajar por la única escalera disponible en ambos edificios y pasar forzosamente por debajo de los puentes (a la salida de la cafetería marcada con la flecha azul solo hay acceso por la planta baja de la misma).

Siempre se supo que los puentes del campus eran frágiles, incluso tenían una placa que decía: “no usar los puentes en caso de sismo”. Por ello, aunque se cumpliera con la instrucción de no utilizarlos, éstos le caerían encima a cualquiera que intentara desalojar los edificios. Pregunta del millón: ¿por qué Protección Civil no solicitó cambios ante este disparate arquitectónico?

Figura 1

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Adaptado de: http://cca.org.mx/haytalento2013/images/mapa_campus.jpg

“Crisis” es la palabra que más escucho al hablar con profesores del Tec CCM. El carácter o sinograma chino para “crisis” está compuesto de los caracteres “peligro” y “oportunidad”. El Tec tiene ante sí la oportunidad de aceptar que el error no es de rectores o constructoras, sino de toda una cultura de soberbia y autocomplacencia que debe ser erradicada. Monterrey es responsable de los directivos que asigna y éstos, a su vez, de la seguridad de alumnos y personal. Todos son culpables de los muertos y heridos porque, a sabiendas de la fragilidad de los puentes, se contentaron con poner un simple letrero.

En toda clase decente de liderazgo se enseña que toda falla es responsabilidad del líder. Como exalumna del Tec y mexicana demando que los directivos del Tec se comporten a la altura de lo que se enseña en sus aulas (si no, que renuncien). ¿Cuántos muertos y heridos más se necesitan para que entiendan que en casa del herrero no puede admitirse asador de palo?

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Número 18 - mayo 2018
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