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El presidente López Obrador

Martes, 04 de Diciembre 2018 - 14:10

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Israel Aparicio

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El pasado sábado 1 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), rindió protesta como presidente de la República mexicana, ante un congreso de la unión que a diferencia de los tiempos del desafuero, ahora está dominado por la mayoría legislativa de su partido MORENA. El primer presidente nativo del estado de Tabasco cumple un largo peregrinar de 18 años en busca del máximo cargo de representación nacional, con dos campañas presidenciales perdidas y varios recorridos a lo largo y ancho del país.

El presidente López Obrador recibe un país sumido en el estancamiento económico, con grandes desigualdades en el reparto de la riqueza y con una crisis de inseguridad gigantesca, que arroja números sangrientos dignos de una guerra civil sin cuartel. Los retos que deberá enfrentar son enormes, que en conjunto con las altísimas expectativas de la población hacen una misión casi imposible de realizar, ante lo deteriorado de las instituciones y lo complejo de los antiquísimos problemas a resolver.

En medio de una nueva retórica de símbolos populares, el mandatario de 65 años cumplidos, recibió en una ceremonia popular el bastón de mando de las comunidades indígenas representadas en el recién creado Instituto Nacional de Pueblos Indígenas y ante quienes se hinco con el compromiso de no olvidar su papel en la historia de México, ni aislarlos del desarrollo económico que por décadas han padecido.

En dos discursos diferentes, uno en el congreso de la unión y otro en el zócalo capitalino se repitió los diagnósticos sobre los desequilibrios económicos provocados por los excesos del capitalismo, en su fase del neoliberalismo. Los retos que simboliza las desigualdades sociales, pero sobre todo el tema principal en su agenda política es el combate a la corrupción que todo lo carcome y destroza. Para el presidente AMLO la persecución de los funcionarios y políticos que saquearon, desviaron y se enriquecieron a costa del erario público son tan numerosos que no existiría espacio suficiente en las cárceles, por lo que desde su visión prefiere darles una amnistía para no empantanar el avance de su gobierno.

Aunque en una próxima consulta, donde ya se espera la intervención del Instituto Nacional Electoral, además de un marco jurídico claro y reformado, se comprometió a someter a consulta la participación de la guardia nacional en labores de seguridad pública, junto con el juicio contra los expresidentes y funcionarios corruptos del pasado. De cumplirse con una adecuada reforma a las leyes para consultas populares, se podría estar dando los pasos adecuados para transitar de una democracia representativa a una democracia participativa. Aunque claro como todo en la vida, la diferencia estará en los detalles de dicha ley.

Al menos hasta los primeros días del mandato de AMLO, los mercados parecieron serenarse un poco y la caída de la Bolsa Mexicana de Valores que en los meses de transición padecieron históricas perdidas por las decisiones de cancelar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), así como las iniciativas de ley que buscaban regular las altísimas comisiones de los bancos, o la explosiva idea de estatizar las cuentas personalizadas de ahorro para el retiro de los trabajadores, provocaron un miedo generalizado en los inversionistas y los mercados.

El principal obstáculo que se vislumbra en el escenario político del presidente López Obrador es sin duda que no respete la ciencia económica y como el mismo reconoció en el congreso, se padezcan gobiernos con crecimiento económico pero con descuidos mortales en los equilibrios macroeconómicos. Incluso en las primeras horas del domingo 2 de diciembre se ordenó continuar en forma simbólica la construcción del AICM, hasta que se compren a través del gobierno mexicano, algunos bonos internacionales emitidos para financiar el costo de la construcción del aeropuerto, para evitar que caigan en un 100 por ciento en manos de especuladores internacionales y demanden en la inmediatez el pago de la cancelación del multimillonario proyecto de infraestructura.

El empezar con la cancelación del AICM será un proceso largo y con este tipo de maniobras financieras y legales se busca que el gobierno mexicano no sea presa de los denominados fondos buitres, que representarían la quiebra total del naciente régimen político. La economía de mercado, que tiene sus particulares reglas, debe ser cuidada ya que los capitales financieros y los productivos padecen de nerviosismo extremo y salen de las economías emergentes, o países en desarrollo, ante la mínima provocación, sin importar lo legítimo o no de sus gobiernos.

El tamaño de la economía mexicana siempre será un aliciente para las inversiones y su mercado de más de cien millones de consumidores siempre será atractivo para cualquier empresa, solamente que ser imprudente en el equilibrio de no gastar más de lo que se produce, es una ley que ninguna empresa o gobierno debe olvidar.

Si se reducen los índices delictivos que padece el país, se reencamina al adecuado funcionamiento del sistema penal y se reactiva el estado de derecho en todo el territorio nacional, será suficiente para que el régimen de AMLO cumpla de forma pragmática con el mandato popular de las urnas. Tiene todas las herramientas, fuerza en las cámaras legislativas y legitimidad para hacer de su mandato un ejercicio bueno, con sus inevitables claro oscuros de cada sexenio. Todo dependerá de que sepa controlar a su peor enemigo, que no es la oposición cada vez más dispersa y trasnochada, sino la tendencia de realizar acciones innecesarias y explosivas que ya le han costado políticamente en el pasado, al ahora presidente tabasqueño.



Número 23 - Noviembre 2018
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