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El "nuevo" estilo de gobierno

Lunes, 10 de Septiembre 2018 - 15:00

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Antonio G Trejo

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"El estado soy yo", Louis XIV

Cuando pensaba que el asunto de la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco ya estaba prácticamente resuelto sin necesidad de ninguna aberrante consulta popular, ayer (jueves 06-09-18) me enteré a través de un noticiero vespertino de la propuesta del ingeniero José María Riobóo acerca de la posibilidad de reconstruir o readaptar el aeropuerto de Santa Lucía en el Estado de México.

Durante la entrevista, José Cárdenas preguntó al ingeniero Riobóo acerca de sus reticencias a la construcción del aeropuerto en Texcoco. El ingeniero Riobóo, experto en aeronáutica, jefe y líder del proyecto de la construcción del aeropuerto en Santa Lucía, fuertemente apoyado por AMLO contestó:

  • No haber interferencia operacional entre los aeropuertos (de la Ciudad de México y el de Santa Lucía)
  • Su equipo de ingenieros tenía los datos correspondientes a los estudios de la mecánica de suelos de ambos aeropuertos y que los resultados favorecían a Santa Lucía porque no necesitaban tanto mantenimiento en virtud de la compactación de las pistas.
  • Haber sostenido varias reuniones con el equipo del ingeniero Javier Jiménez Espriú y con otros especialistas acerca de los detalles técnicos, los accesos, las operaciones, el medio ambiente, la seguridad, etc. y que lo más práctico y económico para el país sería abandonar el proyecto en Texcoco y darle preferencia a Santa Lucía, aunque ello significara abandonar una cuantiosa cantidad de trabajo de cimentación y construcción de las pistas, y en consecuencia haber dilapidado cientos de millones de pesos que ya se han gastado

Todo parecía indicar que sus razonamientos y explicaciones eran suficientes y satisfactorias para Santa Lucía, dichas por un experto. De pronto, José Cárdenas recibió una llamada de Ascensión Medina, presidente del Colegio de Ingenieros de México y representante de otras corporaciones líderes que representan la máxima experiencia de la ingeniería de México, quien aclaró lo siguiente:

  • En efecto, ya se habían llevado a cabo sendas reuniones entre los ingenieros de ambos bandos para discutir y decidir las alternativas mas viables para la construcción del nuevo aeropuerto. En dichas reuniones también habían participado representantes extranjeros que actualmente están llevando a cabo trabajos de construcción.
  • El ingeniero Medina explicó que la cimentación y la construcción de las pistas ya estaba terminada, obviamente previo análisis y estudios de la mecánica de suelos y otros muchos que fueron necesarios antes de la construcción, y que por lo tanto no eran factores que debieran considerarse para justificar la interrupción de los trabajos.
  • En conclusión, la oportuna llamada del ingeniero Medina dejó al descubierto la manipulación del ingeniero Riobóo, quien obviamente trataba de obtener una opinión favorable para su negocio, en aras del ahorro para México.

La construcción del aeropuerto no es un trabajo para aficionados u oportunistas sin escrúpulos que solo pretenden manipular y confundir. Estas obras tienen que planificarse y diseñarse bajo estrictos estándares de calidad y eficiencia que son sancionados por organismos internacionales que dan su aval solo si se han satisfecho las normas y los procedimientos para cada etapa. La construcción de aeropuertos es una producción única donde cada problema debe resolverse de manera específica por equipos de especialistas que solo construyen aeropuertos y no van a arriesgar su prestigio haciendo un mal trabajo, son consorcios de reconocido prestigio internacional.

Sabemos que AMLO y el ingeniero Riobóo desean construir un aeropuerto sin oropel, que están dispuestos a revisar los contratos y facturas de las operaciones pasadas y presentes y así ahorrar al máximo los dineros y la dignidad del pueblo, lo cual es muy loable y ampliamente gratificante. Lo que ambos ignoran o quizá pretenden no entender es que pueden realizar todas sus operaciones de fiscalización mediante la participación de auditores financieros y auditores del control y la garantía de la calidad; que sería mucho más eficiente y económico, obviándonos el circo protagónico y populachero de los ahorradores de la Patria.

Queda a la suerte el recurso de la consulta popular que AMLO pretende organizar en breve para así justificar su decisión.

Lo anterior no es un caso aislado, bástenos recordar los siguientes hechos que no son precisamente casualidades:

  • Eliminación de la multa impuesta por el INE
  • La repatriación de Napito.
  • La liberación de la maestra.
  • La propuesta para vender el avión presidencial
  • La manipulación para que el gobernador Velasco pueda ejercer dos cargos públicos al mismo tiempo.

El denominador común de todo lo anterior es el estilo personal de AMLO, él decide y manda ejecutar sus deseos (caprichos), no necesita analistas ni asesores, comités revisores o cualquier otro elemento que signifique oposición.  Ya estuvo esperando 18 años y ahora es su turno y está dispuesto a satisfacerlo cabalmente, sin reticencias. Tere Vale hizo una excelente semblanza de su perfil psicológico1, el cual empata con las características sociales y políticas del autoritarismo descrito por Hannah Arendt2.

AMLO es y ha sido un estupendo agitador de las masas, las lee y se comunica al instante, lo cual ha utilizado en su provecho para proyectarse al cargo que ahora sustenta, pero también ha tenido la suerte de encontrarse con la mediocridad y el desatino de sus rivales políticos. Solo así llego al poder, sin embargo, la llamada transición esta mostrando su verdadero estilo falto de estructura y contenido político que se requiere para el cargo presidencial, está desfasado en el tiempo, tal vez hace 18 años hubiera sido más útil porque el mundo era diferente, pero ahora resalta su limitadísima visión de la política y la dinámica social que necesita este país. Las diversas sociedades mexicanas han rebasado la capacidad de la política y los políticos mexicanos, eso quedó de manifiesto en las pasadas elecciones. El electo presidente tal vez no se ha dado cuenta que su estado y permanencia en el puesto es on probation.

La imagen presidencial mexicana requiere de un líder apto para tomar decisiones con una vitalidad y una actitud ejecutiva que se traduzca en un incremento en la calidad de vida de todos los mexicanos.

Las sociedades mexicanas han evolucionado muy favorablemente pero también están saturadas de experiencias y actitudes negativas. Las pasadas elecciones muestran que ya aprendieron a cobrarse los agravios, adquirieron la madurez y el temple para volverlo a hacer. 

Las masas llevaron a AMLO a la presidencia, las masas lo podrían remover del poder. Es temprano para expresar un juicio aventurado, si esperamos 18 años al Mesías, démosle tiempo… al tiempo….. pero no mucho.

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Referencias

  1. Vale Tere., Una Aproximación a un perfil psicológico de AMLO. Ruiz Healy Times (revista) Numero 18, Mayo 2018.
  2. Arendt, Hannah.; The Origins of Totalitarianism. Schoken Books. New York, 2004.

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Número 23 - Noviembre 2018
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