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El espectáculo de una nueva mayoría legislativa

Martes, 11 de Septiembre 2018 - 15:30

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Israel Aparicio

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Don Porfirio Muñoz Ledo tenía destinado ser el centro de atención durante el inicio de trabajos en el congreso de la Unión de la 64 legislatura, cuando respondió magistralmente a las interpelaciones de propios y extraños. En la ceremonia de la entrega del sexto y último informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el polémico y protagonista diputado Gerardo Fernández Noroña, intentó increpar al viejo lobo de mar legislativo para tratar de incidir en la sesión al solicitar la presencia del primer mandatario durante el acto protocolario. Como es sabido, desde el último informe del presidente Vicente Fox, ya ningún mandatario se ha presentado a leer su informe ante el pleno del congreso, incluso esto fue hecho ley durante el sexenio de Felipe Calderón y continua vigente durante el mandato del presidente Peña Nieto.

Sin embargo, don Fernández Noroña en sus tradicionales formas histriónicas y protagónicas, buscaba incidir en la sesión para que se diera un voto de censura contra el alicaído presidente saliente. Don Porfirio ya como presidente del congreso, dio una pequeña cátedra al legislador, dejandolo en ridículo, además en la misma sesión exhibió a Álvarez de Icaza al explicarle porque no era considerado un senador independiente, al haber llegado a su curul gracias al frente de partidos, debido a esto es considerado solamente un senador sin partido, sin derecho a dar posicionamiento frente a la entrega del sexto informe de gobierno

En días posteriores la estridencia de ese payaso en que se transforma Noroña, intento en el día del mensaje presidencial ingresar a palacio nacional sin invitación y acusó a Muñoz Ledo y a Martí Batres de ser traidores a las luchas de Morena. Ambos legisladores habían sido invitados como representantes de las cámaras que presiden, en un acto encabezado por el primer mandatario de la nación. Es curioso, que las extravaganzas de Noroña sean por el momento, los únicos visos de una oposición en un congreso en ambas cámaras, donde la unanimidad parece ser la tónica general.

Por su parte el senado de la republica preparaba su propio show legislativo cuando el pasado 4 de septiembre en una votación histórica e histriónica, la bancada de Morena aprobó la licencia del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, para ser gobernador sustituto de sí mismo. En una primera votación, las bancadas del senado, incluida la de Morena, habían decidido no otorgar la licencia al cargo como senador a Velasco, pero luego de consultar a su íntimo amigo, el líder de la bancada de Morena, don Ricardo Monreal, se impulsó desde la junta de coordinación política del senado una segunda votación donde se le aprobó regresar a ser gobernador de su estado natal.

Las suspicacias son inevitables cuando ese mismo día en la cámara de diputados, cinco legisladores del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) -instituto político que abanderó a Manuel Velasco- se adhirieron a la bancada de Morena para ser mayoría absoluta en el congreso, dejando la posibilidad de modificar a placer cualquier ley y la aprobación de cualquier iniciativa proveniente del ejecutivo. Aunque los implicados en el “Velascazo” legislativo negaron esta clase de aseveraciones, las dudas razonables corrieron por ser el primer día que Morena aplicó su mayoría aplastante en el senado.

Ante las críticas y señalamientos por estas situaciones, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se reunió con los legisladores de Morena donde trascendió que les “pidió” se comporten como una mayoría constructiva y no como payasos, ya que esa actitud no genera consensos, además de evitar empezar a formar grupos o tribus al interior de la poderosa bancada morenista. Incluso AMLO tuvo que salir a disculparse por llamar corazoncitos a las reporteras que le preguntaron sobre la votación en el senado, y si se le suma la posibilidad renuncia de las candidatas mujeres por el PVEM en Chiapas, para que hombres ocupen sus lugares, la alianza con los verdes es sumamente desgastante.

En el mismo tenor de desencuentros en el congreso de Hidalgo los tricolores intentaron “agandallarse” la junta de coordinación política para mantener el control legislativo, por lo que la crisis de gobernabilidad podría llevar al extremo de declarar la desaparición de poderes. El mismo senador Monreal aseguró que es mejor se empiece a destrabar el conflicto o si se iniciara el procedimiento no podría darse marcha atrás hasta existir una conclusión.

Todas estas formas rimbombantes deben ser cuidadas para que no roben protagonismo a las verdaderas reformas en materia de austeridad que se están impulsando en ambas cámaras, así como la propuesta de cancelar el fuero legislativo a diputados y senadores con la finalidad de que no vuelvan a existir mexicanos de primer y de segundo nivel.

Estas leyes son un reclamo general de  la ciudadanía que votó harta de los abusos de poder cometidos por sus representantes populares que se comportaban como dueños del país, en excesos insoportables para el erario y para la dignidad de los gobernados. Morena tiene la oportunidad histórica de reformar las leyes abusivas que hacían de un legislador el mayor traidor del voto popular, una clase política con privilegios e ingresos económicos excesivos e insultantes para la realidad nacional. Como en cada reforma o contrato en el detalle están el cielo o el infierno, la moderna mayoría legislativa debe dejar de ser estridente, para convertirse en verdaderos estadistas, la sociedad y el país lo requieren con urgencia.

 

 

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Número 22 - Octubre 2018
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