Se encuentra usted aquí

El deporte como reunificador social

Martes, 26 de Junio 2018 - 15:30

Autor

israel2.jpg
Israel Aparicio

Compartir

francois-pienaar-nelson-mandela.jpg

En menos de seis días acabará el polarizante proceso electoral de México, si todo sale conforme a las expectativas, la próxima semana existirá un ganador con una amplia ventaja, suficiente para dar certidumbre al proceso, o en un caso más complejo, podría darse una sorpresiva elección más cerrada, con pronósticos reservados. En cualquier situación, la polarización podría crecer de forma alarmante, ya que se juegan mucho los partidos políticos en estas elecciones. Sin embargo, es de destacar que en medio de esta acalorada campaña llena de desencuentros, el deporte regaló un bálsamo increíble y totalmente inesperado en el mundial de futbol Rusia 2018.

El pasado 17 de junio, la selección mexicana de fútbol obtuvo una victoria histórica contra la selección campeona del mundo Alemania, por marcador de 1-0. Este sorpresivo resultado cambió un poco la lógica de confrontación propia de las campañas, logrando que los aficionados mexicanos disfrutaran de nuevo una convivencia efímera, que volvió a reunir a los ciudadanos sin distinción de clases sociales, ideologías, ni partidos políticos.

Si la lógica se impone, quizás para un fin de semana antes de las elecciones, la selección nacional mexicana ya habrá clasificado a la siguiente fase del mundial de futbol. Independientemente del resultado, el ambiente nacional continuará de buen humor, como desde hace mucho tiempo no había ocurrido. La explicación es lógica, la democracia y sus formas son por naturaleza espacios de confrontación, pero el deporte, sobre todo cuando existen representativos nacionales compitiendo en forma internacional, es unificador de ciudadanos totalmente diferentes.

Casos de éxito internacional de reunificación gracias al deporte existen muchos, quizás el más recordado es el del equipo nacional de rugby de Sudáfrica “los Springboks” en el gobierno del presidente Nelson Mandela. Aquel equipo ganó el mundial de la especialidad que se realizó en Sudáfrica el año de 1995, con la característica que el rugby siempre fue visto como un deporte exclusivo de la minoría blanca que dominó por décadas mediante la política racista de “Apartheid”.

No se recuerda una sociedad más polarizada y enfrentada por causas raciales que la que heredó en 1994 el presidente Mandela, ya que la mayoría étnica de origen negro buscaba revanchas y venganzas por años de política criminal discriminatoria provocada por la minoría blanca. Un natural miedo sintió la población minoritaria con la llegada de un gobierno presumiblemente antagónico, sin embargo, la estatura moral del líder sudafricano “Madiva” (nombrado cariñosamente así por su clan de origen) siempre estuvo por encima de las tentaciones fáciles del poder.

Esta difícil situación de polarización se manifestaba en los partidos, donde la población negra, acostumbraba acudir para alentar al rival de los “Springboks”, como señal de protesta. El liderazgo de Mandela logró que los sudafricanos se identificaran con el equipo de rugby, símbolo de los exadversarios, para hacer de su victoria un evento incluyente para toda una nación.

Otro ejemplo exitoso del deporte a favor de la reconciliación nacional lo dio el exfutbolista de Costa de Marfil, Didier Yves Drogba Tébily, quien en octubre del 2005, luego de lograr la clasificación mundialista de su selección por primera vez en su historia, dirigió un mensaje junto con sus compañeros de equipo a favor del perdón entre bandos enfrentados en su país y la petición de realizar elecciones libres. El mensaje de paz obtuvo su cometido, una semana después el gobierno y grupos armados rebeldes concertaron un cese al fuego.

En el año 2006 Drogba fue premiado como el mejor jugador africano, recibió un trofeo, mismo que fue presentado, luego de negociaciones con diversas autoridades, en la ciudad de Bouaké, emblema de los grupos sublevados contra el gobierno. El punto clímax del proceso de pacificación ocurrió al siguiente año, cuando se organizó un partido de futbol en esta ciudad, donde el líder rebelde y el presidente en funciones cantaron juntos, uno al lado del otro, el himno nacional de su país. Al día de hoy, el país africano sigue con enfrentamientos, pero la mediación del talentoso futbolista logró avances impresionantes que no hubieran sido posibles sin su intermediación.

Es obvio que se requiere la visión de un estadista para que este tipo de esfuerzos, inspirados desde el deporte, sean exitosos y cumplan con su misión de llamar a la unidad nacional. Ante escenarios tan complejos en México, es necesario replicar y fomentar fenómenos sociales como los descritos anteriormente. El país requiere del apoyo de todos sus ciudadanos, en especial aquellos que gozan de una fama mediática y el respeto de amplios sectores de la sociedad nacional. 

El premio Nobel de la paz, “Madiva”, fue un estadista que supo unificar el apoyo de miles de sudafricanos en torno a un equipo que representó a todos, sin distinciones de clases sociales y de razas, en un proceso de reconciliación nacional que sorprendió y fue ejemplo en el mundo entero. Esta es la demostración más exitosa de que el deporte, además de brindar valores de convivencia, mejor salud para quien lo practica, disciplina en la vida y mayores oportunidades de desarrollo, es el vehículo perfecto de reunificación social que permea en todos los estratos sociales de una nación.

revista_mayo_2018.jpg
Número 18 - mayo 2018
Descargar