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“Ecoducto” una obra con muy buenas intenciones

Jueves, 11 de Enero 2018 - 16:00

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Manuel Tejeda

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Leyendo y viendo varios reportajes sobre la nueva obra del “Ecoducto”, me di cuenta que como siempre, solo hablan de lo bonito de las cosas. Y no digo que la idea sea mala. Solo que como pasa con la mayoría de las obras que se realizan en esta Ciudad de México, las hacen en las rodillas y no las llevan a cabo con conciencia ni con responsabilidad (Aunque ésto lo traen desde el 2010).

¿A qué me refiero?

En primera, que donde pusieron lozas de concreto, bancas, luminarias, pergolados y colocaron humedales artificiales (jardineras), están sobre lo que es la tapa del Viaducto Miguel Alemán, no se tomaron el tiempo para acondicionar adecuadamente y reforzar dicha tapa, sus paredes y cárcamos. Las paredes laterales de esta tapa cuentan con fisuras visibles, los cajones de los cárcamos fracturados. Este estado es el resultado de muchos años de no preocuparse y dale mantenimiento al Viaducto Miguel Alemán.

Esta tapa no fue construida para recibir ningún peso arriba de ella y aunque puedan decir que ¡no recibirá demasiado peso!, peso muerto más peso vivo (personas), sigue siendo un peso que no esta previsto para este lugar.

Insisto y quiero dejar bien claro: no estoy en contra de ideas como ésta, en rehabilitar espacios públicos y que generen mejoramiento para esta Ciudad de México. Mis comentarios van dirigidos especialmente en el sentido de que nunca se realizan situaciones claras para llevar a cabo un proyecto como este.

Por otro lado, para hacer el cruce de tramo a tramo, los peatones tienen que sortear vehículos y bicicletas que no respetan al peatón y sobre todo, no son pasos viales directos, se tiene que ir de un lado a otro para poder cruzar por las cebras peatonales.

Independientemente de que no existen salidas en estos tramos del “Ecoducto”, existen puentes peatonales que cruzan de lado a lado el Viaducto Miguel Alemán y no hay como subir en éstos. Y aparte, está tan mal planeado, que la altura de estos puentes en este corredor está tan mal planeada, que si uno mide mas de 1.60m hay que agacharse porque si no, no pasa uno y para el colmo, pusieron como protección para que una persona no se pegue con la base del puente uno de estos protectores de última tecnología: las tiras de colores cilíndricas que se compran para que los niños jueguen en las albercas.

Para las horas ya de oscuridad, no hay botones de auxilio o de emergencia, ni cámaras de vigilancia.

Los “expertos” mencionan que se va a recolectar agua de lluvia en los humedales artificiales (jardineras), me pregunto, ¿cómo lo van a lograr? Ya que como estoy mencionando, es una tapa de concreto y piedra que no adecuaron para ese fin, solamente montaron lo nuevo arriba de ésta.

En una entrevista con el doctor en urbanismo Gustavo Madrid que explica el funcionamiento del “Ecoducto”, solo se concreta en decir lo bonito que se ve y después divaga en otras cosas. Al final no dice nada sobre esta obra del “Ecoducto”. Así son siempre todas las personas que hablan sobre algún asunto del que pretenden informar.

Este ambicioso proyecto del Gobierno de la CDMX, que en conjunto con la Agencia de Gestión Urbana, convirtieron el Viaducto Río de la Piedad en un parque lineal peatonal. Y que ya está en uso pero no ha sido inaugurado todavía oficialmente.

Inicia desde la calle Unión hasta la calle de Monterrey, se instalaron bancas, techumbres, luminarias nocturnas y conexiones para cargar aparatos electrónicos.

También interviene la Asociación Cuatro al Cubo, quienes decidieron convertir este viaducto en un Ecoducto, en el que se tratarán las aguas negras del drenaje de la CDMX.

¿Y quién fue el encargado experto?

El biólogo Alejandro Alba fue quien creó este proyecto ambiental, aprovechando el tratamiento de las aguas negras y expresa con mucho orgullo lo siguiente:

"Hasta el momento hay 750 metros de humedales artificiales (jardineras), que permitirán purificar el agua del drenaje (que no explica cómo), para generar el riego del mismo parque, y luego, para surtir los canales de los humedales.

El proyecto ha sido mucho más fácil de implementar, pues antes aquí había chinampas y vegetación acuática.

Al recrearlo otra vez, incluso al momento de hacer la construcción, salían piedras y las piedras que tenemos eran piedras de río, entonces todas estas piedras que estamos viendo aquí son piedras de río y son las que estaban aquí originalmente”, describió Alejandro Federico Alba Martínez, biólogo de la UAM Iztapalapa.

La presencia de este Ecoducto permitirá aumentar el nivel de humedad en la atmósfera, así como la purificación del aire en la zona. Se estima se capturen 50 toneladas de CO2 al año, y en general, habrá mayor biodiversidad.

“Al final del parque va a haber unas chinampas, donde ya el agua completamente tratada, va a haber espejos de agua (más bien serán cuerpos de agua) para que la gente pueda jugar ahí si quiere y en las chinampas ya van a poder generar hortalizas para sembrar distintos tipos de plantas y frutos”, concluyó Slomianski Aguilar. (Fuente: Karina Cuevas)

Solo queda aclarar cómo van a controlar lo que ellos mismos mencionan. “que la gente pueda jugar ahí si quiere”. ¿Entonces? Si se presenta la situación de si juegan con balones o pelotas y que éstas no se vayan al arroyo vehicular y no ocasionen algún accidente. ¿Cómo controlar que la gente no aviente objetos al mismo?, ¿que alguna persona no intente saltar al arroyo vehicular? Hay bastantes circunstancias que en realidad no se ven ni se perciben que tengan bajo control, en un proyecto de esta magnitud. O nos van a salir como siempre: el de tapar el pozo después del niño ahogado.

No me puedo imaginar cómo las personas puedan generar hortalizas y su cuidado, ya que lamentablemente en esta Ciudad de México no existe la cultura del respeto, ni mucho menos una cultura cívica. Suena muy bonito, pero es una falacia, un sueño. Lo primero que debe de hacer el gobierno de la Ciudad de México es difundir, generar y enseñar a la población el civismo.

Lástima que de una muy buena idea que bien podría ser de primer mundo. Que con los criterios y pensamientos de nuestros gobernantes y de aquellos que coparticipan lo dejen en una situación mediocre y estéril. Un proyecto urbano ambiental que tendrá un costo de poco mas de 90 millones de pesos y se tiene planeado que concluya en unos tres meses. Solo nos queda ver si es así, porque no vaya a ser como todo, que termina en uno o dos años después.

Bienvenidos a este nuevo 2018, que sea de lo mejor para todos ustedes. Les dejo muchos saludos y nos leemos en la próxima.

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Número 19 - Julio 2018
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