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Dos meses que cambiaron todo el escenario político nacional

Martes, 24 de Octubre 2017 - 17:00

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Guillermo Vázquez Handall

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Septiembre y octubre de este año serán recordados dentro de algún tiempo, como el periodo que imprimió un giro que hoy anticipadamente se antoja no solo influyente, sino definitivo en pos de la próxima elección presidencial.

El cúmulo de acontecimientos y la relación que guardan unos entre otros, conforman un paquete que en la suma de los factores, echan abajo cualquier previsión anterior.

En solo dos meses, las circunstancias políticas han cambiado tanto que lo que antes se daba por sentado hoy tiene perspectivas radicalmente opuestas y eso apertura la posibilidad de derroteros muy diferentes.

Empecemos por mencionar los sismos que azotaron principalmente Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos y la Ciudad de México, cuyos efectos independientemente de la tragedia que conllevaron, obligaron a todas las fuerzas políticas y sus principales protagonistas a reajustar sus estrategias.

Para el gobierno y especialmente para el Presidente Peña Nieto, brinda una oportunidad inigualable de despliegue de la estructura oficial, además con una multimillonaria suma de recursos en la mano a solo unos meses de la elección presidencial.

Situación que deja a sus opositores sin margen para la crítica, al menos la que realmente importa, toda vez que la administración federal finalmente está haciendo el trabajo que le corresponde.

Sin dejar de lado que las permanentes visitas del titular del ejecutivo a las zonas dañadas, son por sí mismas una suerte de campaña, acompañadas de un alto componente político, pero que al estar plenamente justificadas no pueden ser objeto de reclamo.

Adicionalmente y como derivación de los temblores, por reclamo colectivo social, los partidos políticos se vieron literalmente forzados a renunciar a los recursos públicos que reciben para su sostenimiento.

Sin embargo, y después de una larga discusión, en la que se presentaron todo tipo de propuestas, la única forma legal para proceder a la entrega de ese dinero, es declinar a recibirlo para que el INE lo retorne a la tesorería de la federación y sea el gobierno quien lo re–etiquete y distribuya.

Coyuntura que de nueva cuenta a quien beneficia es al régimen, porque si bien es cierto que su partido, el Revolucionario Institucional ya no podrá hacer uso del mismo, al hacerlo el gobierno en funciones, el efecto que se consigue es el mismo.

Esa es la razón que explica el porqué hasta ahora los únicos partidos que han renunciado oficialmente a ese financiamiento son precisamente el PRI y el Verde Ecologista.

Para el PRI y el PVEM es un acto de balance simplemente, es decir, una forma de redistribución que quizá hasta termine por aportarles mejores ganancias, mientras que a los demás partidos sí les significa una limitante mayúscula.

De alguna manera, el círculo rojo en el poder, gracias a esta extraordinario e inesperado contexto, entendió que es mucho más sencillo desarticular al rival dejándolo sin poder argumentar reclamos, que enfrentarlo directamente.

Prueba de ello es la renuncia de Raúl Cervantes como Procurador General de la República, que a su vez y utilizando la misma estrategia, restringe el margen para eliminarlo como aspirante a Fiscal General.

El tema es que si Cervantes finalmente logra o no acceder a esa posición, hoy sin ocupar cargo público alguno, ya que ni siquiera regreso a su escaño en el senado, está totalmente habilitado para competir por él y no existe de por medio elemento para descartarlo.

Ahora bien, si volteamos la mirada hacia las otras formaciones, en éstas también han acontecido circunstancias no solo atípicas, sino que de alguna forma hacen pensar que sin observar la película completa y la influencia de algunos de estos acontecimientos, sus dirigentes están equivocando el rumbo en detrimento de sus propias aspiraciones.

Por ejemplo, las escisiones de Ricardo Monreal de Morena y la de Margarita Zavala de Acción Nacional, que en ambos casos les van a restar puntos porcentuales, pero sobre todo simpatías a sus nominados presidenciales.

Bajo esta óptica y no solo pensando en la dispersión que va a provocar el exceso de candidatos, el escenario sugiere que una vez más, durante la campaña del año próximo, el llamado más importante será hacia el voto útil.

Es decir, que quien empiece el proceso electoral en el segundo lugar de las preferencias, será el competidor en este caso del único candidato oficial hasta ahora, López Obrador.

Ese segundo lugar más allá de militancias partidistas, podrá concentrar todas las expresiones contrarias al tabasqueño que no son pocas e incluso establecer pactos de coalición de facto durante el desarrollo del mismo proceso.

Hasta hace dos meses ese lugar de privilegio le correspondía al PAN, pero la intransigencia de Ricardo Anaya, ahora más notoria con su intención de imponerse ya no solo en la postulación panista, sino también en la del frente de las tres mentiras, que no es frente, ni amplio, ni ciudadano, solo va terminar en la disolución del mismo.

Hace dos meses estas reflexiones hubieran resultado inverosímiles y muy probablemente fantasiosas, hoy son lo que hay y desde donde se vislumbra el presente y futuro inmediatos.   

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Número 13 - diciembre 2017
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