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Dos de octubre sí se olvida

Miércoles, 03 de Octubre 2018 - 15:00

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Jaime Guerrero Vázquez

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Sin lugar a dudas, el 2 de octubre es una herida abierta. No se cerrará hasta que se sepa cabalmente quien organizó y ejecutó lo que sucedió aquel día. Lo ideal sería llevar ante la justicia a los culpables, a todos, pero a medida que pasa el tiempo, los culpables desaparecen. Las protestas tienen sentido porque recuerdan lo sucedido, pero también lo que no se puede tolerar que vuelva a suceder. Personas como Luis González de Alba, Julio Scherer y Carlos Monsiváis han dados versiones apoyadas en investigaciones documentales y testimonios. Sin embargo, como sucede con otras situaciones históricas, se comienza a escribir una especie de historia oficial del 2 de octubre. Una historia oficial que pocos están desafiando y los que lo hacen son señalados por no apegarse a la conveniencia actual.

En un artículo reciente, aparecido en El Universal1, Jorge Buendía, director de la encuestadora Buendía y Laredo, hace referencia a dos encuestas sobre el tema, una hecha a los 40 años de los sucesos y una más reciente con motivo del medio siglo. La primera cosa que se destaca entre las dos encuestas es el porcentaje de personas que sabe el significado del 2 de octubre de 1968. Hace 10 años, el 64% de los encuestados asoció la fecha al movimiento estudiantil o con la represión a los estudiantes. Ahora, sólo el 47% pudo hacer esa relación. Una disminución de 17 puntos porcentuales. Como era de esperarse, el momento es más recordado por quienes vivieron en aquella época y por jóvenes universitarios.

Un dato interesante es que el 52% asocia la fecha con algo negativo (la represión), pero no con un posterior proceso de liberalización política. Realmente, es muy discutible asegurar que el resultado de las pasadas elecciones es hijo directo del movimiento del 68. Hay causas más evidentes y directas (inseguridad, situación económica, desprestigio del gobierno y los partidos, etc.). Señala Buendía que al llegar López Obrador a la Presidencia se podrá reivindicar lo sucedido, institucionalizarse, dice, para que no sea olvidado.

Por supuesto, se podría estar de acuerdo con esto, pero institucionalizar también debería significar apegarse a lo que se sabe. Muchos aseguran que el instrumento de la represión fue el Ejército. López Obrador soltó, en un evento reciente, que los culpables habían sido elementos del Estado Mayor Presidencial. Ninguna de las dos versiones está plenamente confirmada. Al contrario, varios autores han señalado que el Ejército fue atacado desde los edificios por francotiradores y repelió el ataque. También han dicho que en uno de los flancos de la plaza los soldados dejaron pasar a los estudiantes que huían sin causarles un daño. Estos dos datos, de ser cierto, refutan la idea de que los soldados iban dispuestos a masacrar. ¿Quiénes fueron los francotiradores? Si AMLO dice que fueron integrantes del Estado Mayor Presidencial debería estar dispuesto a dar sus fuentes.

Respecto al 2 de octubre y las recientes declaraciones de López Obrador, habría que cuestionarlo acerca del porqué, si se sabía de la represión ordenada por un priista y avalada por el PRI, militó durante años en ese partido sin jamás cuestionar los hechos. También habría que preguntar a personajes como Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano acerca de ese momento. Ambos políticos siguieron militando en el PRI y, desde un punto de vista histórico, no se han deslindado. En todo caso, serían más responsables que, por ejemplo, Peña Nieto, quien tenía dos años cuando la masacre.

Institucionalizar la historia ha sido, hasta ahora, un ejercicio de justificaciones. ¿Esta es una más?

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[1] http://www.eluniversal.com.mx/columna/jorge-buendia/nacion/2-de-octubre-si-se-olvida


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Número 23 - Noviembre 2018
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