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Donald Trump después de las elecciones (algunas ideas)

Jueves, 08 de Noviembre 2018 - 16:35

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Jaime Guerrero Vázquez

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TRUMP, EL GRAN IMPULSOR DE LOS DEMÓCRATAS: Los demócratas no obtuvieron un gran triunfo. En realidad, hicieron poco para lograr la votación y los resultados que obtuvieron. Quien más los ayudó fue el propio presidente Trump, quien con su discurso logró que quienes detestan sus políticas salieran a votar. Se calcula que asistió a las urnas un 50% más de votantes que en 2014, un número inusitadamente alto para unos comicios intermedios. Sin embargo, los analistas norteamericanos llaman la atención acerca de la falta de grandes figuras demócratas de peso, esto es, sobre el gran ring nacional norteamericano Trump sigue estando solo. Joe Biden sigue deshojando la margarita.

PERDIÓ EL PARTIDO DEMÓCRATA: Sí, es cierto que los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes; sí, es cierto que ganaron en distritos que estaban en manos de los republicanos, incluso en estados considerados difíciles; sí, es cierto que llega al Congreso estadounidense un número importante de mujeres y la mayor variedad racial y religiosa en la historia norteamericana; sí, es cierto que lograron victorias en gubernaturas antes republicanas y se eligió a un gobernador abiertamente gay. A todos estos “triunfos” se les puede poner un gran pero: todos ellos obedecen a esfuerzos personales o locales o bien a un sentimiento antitrump, pero no a una política demócrata alternativa al habitante de la Casa Blanca.

GANÓ DONALD TRUMP: Asegura Trump que las elecciones fueron un “tremendo éxito” y puntualiza que en lo personal se dedicó a fortalecer las campañas al Senado. ¿Exagera Trump al hablar de “tremendo éxito”? En realidad, sólo un poco.  Es cierto que el mandatario se concentró en las campañas del Senado, en donde de acuerdo a los datos preliminares los republicanos tienen la posibilidad de ampliar su dominio. A pesar de las expectativas que se abrieron, de las bombas contra los demócratas, del discurso de odio, de las maneras agresivas y el lenguaje grosero, Trump no tuvo una sonada derrota. De acuerdo a las encuestas, un 40% de la población sigue apoyando al mandatario norteamericano, es decir, “su” electorado, el que detesta la política “vieja”, el que teme a la migración, el que quiere seguir creyendo en una grandeza WASP, pero también el de los trabajadores desplazados.

SE ABRE UN PERIODO DE GUERRA: ¿Para qué les servirá su “triunfo” a los demócratas? Para empezar, para tener un (falsa) sensación de seguridad en su futuro. Dicen algunos analistas norteamericanos que se esperaba un “ola azul” y sólo se consiguió una leve subida de agua. Los demócratas podrán detener algunas de las locuras de Trump, como el muro fronterizo. Podrán parar sus ataques al programa de salud de Obama, pero no podrán hacer mucho más. Podrían iniciar el “impeachment”, pero no podrían concluirlo gracias a la mayoría republicana en el Senado. Los resultados electorales obligarán a reflexionar a los republicanos y, en consecuencia, a elegir entre tomar distancia de Trump (algo casi imposible de pensar) o bien abrazar aún más las causas trumpianas, como la guerra contra la migración, entre otras.

Se abre un periodo de guerra política en la que Trump es un maestro.

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Número 22 - Octubre 2018
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