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Debate Chilango, pretencioso e insuficiente

Martes, 24 de Abril 2018 - 15:00

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Israel Aparicio

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El pasado debate entre los candidatos a la jefatura de gobierno capitalino fue un buen intento de hacer más flexible la rigidez de estos ejercicios, pero con la difícil operatividad de demasiados participantes que rompió el ritmo deseado, para brindar propuestas, posturas, réplicas y contra replicas ante los televidentes interesados. La inclusión de seis fuerzas políticas tradicionales y una candidatura independiente hizo caótico el seguimiento a las posiciones políticas presentadas, al esperar demasiado tiempo entre una intervención y otra. El moderador, Javier Solórzano tuvo que realizar malabares en la conducción que terminó por hacerlo ver como un conductor de programas de concursos.

El difícil formato, con muchos candidatos, terminó por ser demasiado pretencioso, ya que los participantes buscaron atacar desde un principio a sus respectivos contrincantes, por lo que el ejercicio democrático se fue diluyendo ante lo acartonado de sus participantes. Solo mencionarlos requiere de una larga lista de políticos que llegan a sus candidaturas desde las más increíbles alianzas, controvertidas trayectorias políticas y no pocas traiciones partidistas.

En orden de importancia, por la posibilidad real de triunfo en la ciudad de México, la doctora Claudia Scheinbaum, abanderada por Morena, tuvo que soportar las acusaciones de ser cómplice en la tragedia del Colegio Rebsamen donde murieron varios alumnos y personal del plantel. La exdelegada en Tlalpan coincidió con otros y otras candidatas en que se requiere mejorar el servicio de distribución de agua, así como la reparación de muchas fugas e implementar sistemas de captación pluvial. Se comprometió a la revisión de los contratos de mega desarrollos urbanos, impulsar la construcción de Cablebús en las delegaciones de Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Tlalpan y construir más kilómetros de metro.

Por su parte Alejandra Barrales Magdaleno, candidata de Por la Ciudad al Frente, trató de justificar los aumentos de la violencia y la presencia del narcotráfico como una situación pendiente pero que deberá solucionarse con más policías, más videocámaras de seguridad y mejor capacitación de las fuerzas del orden. Además de la idea de construir una segunda ciudad universitaria en la zona del aeropuerto, haciendo énfasis que la coalición de partidos que representa, están a favor del nuevo aeropuerto. Coincidió con la construcción de 25 kilómetros más de metro, además de ciclopistas y el metroferico.

Aunque Barrales Magdaleno centro sus críticas en contra de Scheinbaum como funcionaria de la secretaria del Medio Ambiente, la construcción de los segundos pisos y sobre todo el trágico caso Rebsamen, no puedo evitar ser blanco de las críticas por la ineficiente gestión del exjefe de gobierno Miguel Ángel Mancera y los niveles alarmantes de la inseguridad pública, sumada a la falta de agua en muchas colonias de la ciudad.

Mikel Arriola, candidato del PRI recordó un poco en imagen y desempeño a Gabriel Quadri durante la campaña presidencial pasada, al aprovechar que podía atacar a las principales mujeres candidatas y tener poco que perder. Prometió construir 100 km de metro, un acuaferico para Iztapalapa, construir un circuito exterior para la circulación de tráileres, además de buscar reglamentar las marchas.

Sin embargo no contaba con la presencia del ex legislador Marco Rascón, célebre por disfrazarse de súper barrió y por protagonizar en el congreso de la unión, un performance grotesco cuando con una máscara de cochino, protestó durante el segundo informe de Ernesto Zedillo. Rascón se engalló y dedicó una buena parte de su intervención para tundir a Mikel Arriola a quien no bajo de tecnócrata, traidor, chapulin, reaccionario, similar a Javier Duarte, porfirista, misógino y demás calificativos. El exluchador social, puso el elemento de humor involuntario, ya que una candidatura desde el partido humanista, parece una contradicción, y el remate de sus conclusiones fue citar una poesía de Efraín Huerta.

La candidata independiente, Lorena Osornio, tuvo serios problemas de dicción y continuidad en sus ideas lo que le hizo lucir errática y poco preparada. Presumió ser la primera independiente en busca de la jefatura de gobierno, aunque mantiene un parentesco con una líder de ambulantes del centro histórico. A pesar de lograr una candidatura histórica, su desempeño dejo mucho que desear y las pocas propuestas que logró mencionar parecían lugares comunes en cualquier proyecto social y educativo.

La candidata del Partido Verde, Mariana Boy fue más articulada en su desempeño, pero no logró separarse del común denominador de proponer para la seguridad un mayor número de cámaras de nueva generación, el tema más destacado que mencionó fue crear una fiscalía para los delitos ocurridos en el transporte público.

Quizás la candidata por Nueva Alianza, Purificación Carpinteyro, fue la más criticada por su aspecto físico al parecer una adicta a las cirugías estéticas. Esta imagen ruda, difícil de digerir para el electorado, fue poco atinada al señalar que los suicidios ocurridos en el sistema de transporte colectivo metro, eran los grandes generadores del retraso en el servicio. Si bien señaló que el metro está abandonado presupuestalmente y se requieren nuevos trenes para su funcionamiento adecuado, por momentos su desempeño en el debate fue tragicómico al pedir el voto a su favor.

La cultura del debate es inexistente en México y al parecer a la clase política no le interesa en lo más mínimo fomentarla. El que cualquier candidato o candidata se autoproclamará ganador del debate es una ofensa a la inteligencia de los electores, que son víctimas de verdaderas simulaciones disfrazadas de ejercicios democráticos.

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Número 17 - abril 2018
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